Nunca hemos podido entender la manía visceral que una buena parte de los de su oficio tienen a Bill Gates. Es uno de los escasísimos programadores que ha hecho una fortuna, cuando la mayoría de los que ha ejercido esa profesión han tenido remuneraciones escasas para la dificultad e importancia de la misma y escasa consideración en general en sus empresas, desde los comienzos de Dijkstra, «the humble programmer»; esto podría apuntar a la envidia como origen de la aversión, (more…)