Archive for 4 de octubre de 2005

Indivisibilidad.

04/10/2005

El jefe del Estado Mayor de la Defensa ha dicho que los militares tienen un gran interés en que España siga siendo patria común e indivisible de todos los españoles. Somos muchos los civiles partidarios de la indivisibilidad. También somos muchos los que creemos que es indivisible por 17, pero que es posiblemente divisible por 2 o por 3, es decir por otros números primos (que no se creen «inter pares») Y aunque sea un juego de palabras, no es una broma, porque el insistir de manera permanente en la identidad y no en la igualdad, en lo propio y no en lo común, en la tierra y no en las personas, en los derechos históricos y no en los derechos ciudadanos, crea el fermento para la división y el protagonismo de la necedad. Es fácil advertir, al leer las soflamas de los futuros estatutos, lo enraizada que está la búsqueda a cualquier precio de privilegios, que son los únicos derechos históricos auténticos, porque lo histórico es la autocracia cruel y la negación de los derechos.

Las buenas recompensas.

04/10/2005

Algunos premios son de justicia. El Nóbel de Medicina conocido ayer es uno de ellos y una compensación para unos científicos que no sólo han logrado un descubrimiento de enorme importancia para la humanidad – se estima que más del 10% de la población mundial sufría de úlceras gástricas en los años 80 – sino que han debido superar la incomprensión y la burla de sus compañeros de profesión. Warren (desde 1979) y Marshall (desde 1981) estudiaron la asociación de la bacteria ahora llamada “helicobacter pylori” con la úlcera gástrica, presentaron el hecho en un congreso internacional en Bruselas en 1983 sufriendo la rechifla de la mayoría de los asistentes, alguno de los cuales llegó a escribir que era la cosa más ridícula que había oído; a pesar de ello lograron publicar en Lancet, una revista médica inglesa de prestigio; como la aceptación de su investigación era escasa, Marshall lo ensayó en sí mismo, ingiriendo un cultivo de la bacteria lo que le provocó síntomas gástricos agudos. A pesar del rechazo de la comunidad médica continuaron sus investigaciones aportando cada vez casos más convincentes y ganando para su causa lentamente a microbiólogos y a médicos. Hasta 1995 no recibieron el primer premio por su trabajo, cuando ya era demostrable que muchas úlceras remitían en 14 días con antibióticos. Hasta bien entrados los 90 era muy normal en el mundo tratar las úlceras con antiácidos e incluso recurrir a tratamientos psiquiátricos y médicos de prestigio afirmaban que la tranquilidad y el levantarse de la mesa sin haber saciado el apetito eran aspectos esenciales para convivir con una úlcera, que se consideraba una enfermedad crónica poco menos que incurable. El descubrimiento de Warren y Marshall tiene todavía mucho que aportar en especial en cuanto a la génesis del cáncer de estómago, pero ha demostrado que la tenacidad y el estudio de los hechos por encima de las ideas establecidas continúan siendo los aspectos esenciales del quehacer científico y que pueden dar resultados excepcionales incluso a dos médicos australianos de provincias.