34. India 2019. 12 de octubre, sábado. Décimo quinto día de viaje. Guwahati. Día 2. Primera parte.

by

Estamos en Guwahati y es como un rito: hay que ir a visitar el templo de Kamakhya.

Sobre él no os voy a contar nada pues ya lo he hecho en mis anteriores viajes, pues esta será la tercera vez que lo visite, lo hice en 2007, en 2013 y ahora.

 

 

 

De todas maneras os dejo los enlaces de la visita del  2007, yo solo, y la del 2013, en este caso los dos, con Marisa. Así si estás interesado en la mitología hindú deberías leerlos.  Y si no también.

No te digo más que este templo está considerado “el más sagrado y antiguo de los 51 ‘Shakti Peethas’ de la tierra.  Es el lugar central del poderoso y muy practicado culto tántrico shaktico en la India. Quiera decir esto lo que quiera decir.

Esta vez y gracias a la aplicación de “OLA” que nos descargó el joven ayer vamos  de la manera más cómoda y sin tener que discutir el precio.

Por si decides venir (merece la pena): con el transporte público  hay autobuses que te dejan en la base de la montaña y desde allí hay una empinada subida de 2 ó 3 km por lo que se recomienda coger allí uno de los autobuses que sí llegan hasta el templo.

Nuestro conductor nos deja en la entrada del complejo y el camino hasta la entrada del recinto del templo es hinduismo puro: tiendas donde te ofrecen todo tipo de ofrendas y artículos religiosos relacionados  con la devoción incluidas cabritas sacrificiales, santones que están sentados por allí aguardando no sé qué, brahmanes que esperan que los fieles contraten sus servicios para realizar los necesarios ritos y rezos  y también alguno que se ofrece como guía de turismo, pero sin mucha convicción de que lo vayamos a contratar.

En la entrada del recinto un “zapatódromo” donde dejar el calzado y una vez despojados de ese elemento que tanto molesta a hindúes, musulmanes y budistas, entramos allí.

Y es sorprendente lo de los zapatos y algún fiel de alguna de esas religiones me tendría que explicar el porqué, puesto que todo el recinto está bastante sucio y el suelo tirando a asqueroso en algunos sitios. Pero hay que ir descalzos.

Porque hay lugares que son recintos cerrados y cubiertos con una gran limpieza en su interior, como por ejemplo los templos jainistas que vistamos en otras ocasiones, pero es que este es al aire libre con varias capillas diseminadas en el recinto, además del templo central. .

Allí la locura religiosa: fieles que parten los cocos, la principal ofrenda, y que echan el contenido líquido hacia un altar y un poquito hacia ellos mismos, colas que no te puedes imaginar para acceder al sanctasanctórum, cabritas balando por allí que algunos fieles compran para ser decapitadas de un tajo, palomas que no sé si también serán sacrificadas, pero que están bastante asquerosas y de repente entre tanta devoción pasa un joven occidental alto y rubio rezando y tocando las diferentes imágenes como hacen los fieles indios. Más tarde lo veremos sentado en la misma posición que ellos.

Y eso ya se me escapa a todos mis razonamientos posibles.

Tú un joven de Brandeburgo, o quizás de Gales,  que has sido educado en las más firme fe cristiana o en la todavía más firme fe agnóstica o incluso atea, de repente te haces  hindú y crees en todo el millonario panteón de sus dioses  y te conviertes en un vegetariano estricto aunque no te importe sacrificar a una inocente cabrita y sigues sus ritos increíbles y…Vaya que no me entra en la cabeza de ninguna manera.

Y cundo me encuentro con este tipo de situaciones siempre exclamo lo mismo con gran pena: “¡Pobres padres! “.

Antes de entrar en el recinto un par de sillas como de clínica con sus angarillas imagino que para que los impedidos que no pueden subir aquella cuesta los lleven de esta guisa.

Un gran letrero te advierte que estamos en una “Tobacco Free Zone”, donde están marcados como prohibidos los cigarrillos, los puros (no he visto fumar un puro en ningún viaje por este país) y también una caja que imagino es de tabaco de mascar, un vicio horrible muy común en algunas partes de este país.

Otro letrero te advierte de nuevo que no fumes, que no escupas, que dentro del recinto no hay lugar para dejar tu calzado y que no utilices bolsas de plástico.

Y de nuevo un letrero  en verde y otro en rojo diciéndote que “el consumo y la venta de tabaco está estrictamente prohibida en este lugar”.

Volvemos a encontrar una extraña figura, creo que de Ganesh o Ganesha (yo lo suelo pronunciar “Ganesh”, pues suena más a masculino) donde el personal coloca esos polvos rojos  que tanto les gusta  e intentan pegar monedas en esa pared.

En este recinto hay demasiados fieles que quieren acceder al sanctasanctórum y para ello deben hacer un larga, larguísima cola. Y como en este país lo de la cola implica seguir unas normas que el personal no está dispuesto a seguir  el único medio es que la cola esté dirigida por vallas infranqueables.

Mejor todavía por una jaulas donde el personal entra y sigue dócilmente (no tienen otro remedio)  uno detrás de otro.

Y así volvemos a encontrar de nuevo las rejas donde los fervorosos fieles hacen cola. La diferencia con otras veces es que en algunas partes han puesto cristales.

Esto es lo que se llama “General Queue”, que también hay otra cola “no general”  para  entrar  casi directamente,  pero pagando.

Y esa cola “general” va despacito, despacito.

Etiquetas: , ,