71. Grecia 2025. Final IV.

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La psicostasis.

Braga. Catedral.

Creo que ya lo he escrito antes: descubrí el concepto de la psicostasis en un viaje a Bulgaria gracias a uno de los compañeros de viaje, de esos por los que merece la pena viajar: una persona muy culta y nada soberbia a pesar de ello.

A partir de entonces ha sido una constante en nuestros viajes fotografiar las escenas donde aparece ese “acto de valoración de un alma mediante su pesaje”, como la define Wikipedia.

Lo que ocurre es que hasta ahora solo lo conocía en el mundo cristiano y esas escenas siempre están en iglesias, como las que hemos encontrado en este viaje por Grecia, así esta fotografía de Patmos.

2025. Grecia. Patmos.

Pero escribiendo estos “finales” descubro que eso ya estaba en la mitología egipcia, y es que lo más parecido a una religión es otra religión.  Vaya, que se copian descaradamente, aunque sobra ese “se”: las nuevas copian a las antiguas.

De la IA:

“La relación entre Anubis y el pesaje de los muertos se define mediante el concepto de psicostasis (o «pesaje del alma»). En la mitología egipcia, este es el momento crítico en el que se decide el destino eterno de un difunto. 

Anubis, el dios con cabeza de chacal, desempeña el papel de guardián y supervisor durante este juicio, conocido como el Juicio de Osiris. El proceso consistía en lo siguiente: 

El Pesaje del Corazón: El corazón del difunto, que representaba sus acciones y conciencia, se colocaba en un platillo de una balanza.

La Pluma de Maat: En el otro platillo se colocaba la pluma de Maat, la diosa de la verdad, la justicia y el orden cósmico.

El Veredicto:

Si el corazón era más ligero o igual a la pluma: El difunto era considerado «justo de voz» y Anubis lo guiaba ante Osiris para entrar en el paraíso (los Campos de Aaru).

Si el corazón era más pesado (lleno de pecados): El monstruo Ammit (la «Devoradora de Almas») consumía el corazón, lo que resultaba en la «segunda muerte» y el fin de la existencia del individuo”.

En el mundo cristiano el que sujeta la balanza de la psicostasis es San Miguel durante el Juicio Final para determinar su salvación o condenación eterna.

Y aquí descubro una palabra nueva que me ha dejado muy sorprendido por su sonoridad y mi ignorancia: “En el cristianismo, se considera que San Pedro, el arcángel Miguel y Jesús son psicopompos, ya sea guiando a los muertos al cielo o (como en el caso de Pedro) permitiéndoles el paso por las puertas”.

¡Psicopompos!

¿Por qué en todas mis clases de religión nunca me explicaron ese concepto tan importante si eres creyente? Porque antes del Juicio Final vives 50, 60, y en el mejor de los casos 80 y tantos años, pero después de ese momento vives toda la eternidad, o sea más de 5 mil millones de años y no te has preparado como lo habrías hecho si hubieses conocido lo del psicopompo y la psicostasis y sus consecuencias directas.  

¡Una pena!

Hojas muertas

Busco en Flickr las fotografías que tiene publicadas Marisa con la etiqueta de San Miguel y me encuentro con esta:  resulta que es de una ermita de mi pueblo con ese nombre, en todas las demás siempre aparece un santo muy belicoso así que dejo esta. Cosas de las etiquetas.

El más allá.

La terrible e impresionante película “Johnny cogió su fusil” (1971) acaba con este epílogo: «Muertos en la guerra desde 1914: más de 80.000.000; desaparecidos o mutilados: más de 150.000.000» «dulce et decorum est pro patria mori» (es dulce y apropiado morir por la patria).

2017. New Zealand. Wellington.

El protagonista es un soldado de esa guerra que solo tiene un trozo de cabeza, sin cara, y un torso sin extremidades.

Se da cuenta de su situación y piensa: “Por dentro, grito, aúllo y aúllo como un animal atrapado… y nadie me presta atención. Si tuviera brazos, podría suicidarme. Si tuviera piernas, podría huir. Si tuviera voz, podría hablar y hacerme compañía. Podría pedir ayuda a gritos, pero nadie me ayudaría”.

Al final se puede comunicar a través de morse y pide que lo maten. Allí están un médico militar y un capellán castrense:

“Funcionario del hospital: No espera respuesta. Lo único que dice es: «Mátenme, mátenme, mátenme».

Doctor: ¿No tienes algún mensaje para él, Padre?

[El sacerdote niega con la cabeza y mira al suelo]

Doctor: Al menos podrías decirle que pusiera su fe en Dios, ¿no?

Sacerdote: Rezaré por él el resto de mis días. Pero no me arriesgaré a poner a prueba su fe frente a tu estupidez.

Doctor: Vaya, eres un sacerdote estupendo, ¿no?

Sacerdote: Él es producto de su profesión, no de la mía”.

Película que debiera ser de obligada visión en colegios e institutos.

Detalles curiosos de este film son que en él Donald Sutherland hace de Jesucristo, en un papel muy alejado de todos los suyos, y que esos diálogos los escribió Buñuel.

No me resisto a copiar otro dialogo entre el protagonista cuando era un niño y su padre:

“Padre: ¡Harás del mundo un lugar seguro para la democracia!

Joe, 10 años: ¿Qué es la democracia?

Padre: Bueno, nunca lo tengo del todo claro. Como cualquier otro gobierno, creo que tiene algo que ver con que los jóvenes se maten entre sí”.

Los malos (los de la izquierda).

Leo un opúsculo sobre el infierno y el primer capítulo está dedicado a afirmar su existencia y una de las fuentes de ello son las diversas citas del Nuevo Testamento.

2022. Covarrubias. Burgos.

(Parece un malhechor de aspecto intimidante, pero es San Mateo).

Así encuentro una muy curiosa del evangelio según San Mateo que decía: “discedite a me maledicti in ignem æternum”, o sea “«Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno».

Lo especial es que en la sentencia completa ya sitúa a la “izquierda” como lo malo: «Tunc dicet et his qui a sinistris erunt: Discedite a me maledicti in ignem æternum, qui paratus est diabolo, et angelis ejus», “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles”.

¿Será igual en todas las religiones?

2016. España. La Guardia. Alava.

NB

Observa que aquí los bienaventurados están a la izquierda en la foto, pero es a la derecha de Dios Padre, o sea lo buenos.

En mi pueblo en los años 50, y seguramente antes, los hombres se sentaban en la iglesia en la parte derecha, lo que se llamaba “lado epístola” y las mujeres en los bancos de la izquierda, “lado evangelio”.  Curioso, ¿no?

Pues resulta que no era una costumbre local que estaba dictaminada por el código de derecho canónico de 1917 y todavía más curioso es que daban prevalencia a “viudas y vírgenes” para sentarse delante de todas.  Lo que sería una “dijenda” cuando una joven que se sentaba delante, un buen día se sentase detrás.  O que el cura desde el púlpito, cuando el sermón dominical, dijese: ”Tú, Carmencita, a la fila 12, ya sabes el motivo”.

2016. Andalucia. La Peza.

(Y para sí mismo pensará: “Y no largo más, que ya me gustaría, pero es que tengo que guardar el secreto de la confesión”.

Véase el Canon 983 § 1 del Código de Derecho Canónico y también el 984 § 1 y sobre todo el 1388 § 1 que el Papa Francisco reformó y se quedó en el Canon 1386 § 1: “El confesor que viola directamente el sigilo sacramental, incurre en excomunión latae sententiae”.

NB

“latae sententiae”: sanción de efecto automático e inmediato.

(Así que mucho cuidado si eres confesor de almas).

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