48. India 2019. 17 de octubre, jueves. Vigésimo día de viaje. De Mokokchung a Jorhat. Segunda parte.

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Encuentro otro letrero en nuestro paseo por el centro de Mokokchung.

En este caso uno en la puerta del “Rotary House of Mokokchung”. Ha resultado ser mi “piedra Rosetta” del nagalandés.

 

 

 

En un lado los “Ten Marks Of A GOOD CITIZEN” y en el otro “SENSO TAJUNG KA TEMAITISÜ TER”.

Así dentro de  2000 años lo encontrarán y podrán descifrar este idioma. O quizás al revés.

Para mí la sorpresa ha sido que yo siempre pienso en los rotarios como gente elegante y distinguida, tipo de las reuniones secretas de  ‘Eyes Wide Shut’  de Kubrick y aquí esta entrada está bastante asquerosa.  A lo mejor no quieren hacerse notar demasiado y pasar desapercibidos.

NB

Como sé que estás muy interesado en el nagalandés te dejo el enlace a la foto en Flickr para que lo puedas estudiar, pues aquí podrás ampliarla. Y como extra podrás observar los 10 mandamientos para  ser un ciudadano ejemplar.

En un par de tejados vemos unas antenas parabólicas enormes que parecen de las de los seguimientos de los satélites de la NASA, aunque aquí deben ser algo doméstico y antiguo.

También en la calle, como vimos en Kohima, un tallador de lápidas de cementerio, una actividad bastante extraña en el resto del país dado que los hindúes optan por la cremación y los musulmanes no suelen colocarlas, pero estamos en un estado cristiano.

Volvemos al hotel a comer  y desde allí al transporte, en este caso  otro “Tata Sumo” y como el de ayer bastante cochambroso.

Hoy tenemos los asientos 1 y 2, lo que quiere decir que nos sentaremos al lado del conductor, pero no me acordaba de la maldita palanca de cambio de estos vehículos tan viejos.

Antes de que se suba el conductor primero  intento ponerla entre mis dos piernas, pero entonces mi pie derecho cae casi encima del pedal del embrague. Corrijo la posición y pongo las piernas a la izquierda de la palanca   (se conduce por la izquierda, así que estando yo en el centro  el conductor está a mi derecha), pero  tiene un recorrido  tan largo que cuando pone la primera marcha  o la segunda casi me golpea, o sin casi, la pierna cada vez. Y cuando ves el mojón kilométrico que dice que a Mariani faltan 80 km y para ese recorrido vas a tardar 4 horas ya te puedes imaginar  que esas dos marchas, la primera y la segunda, las va a utilizar constantemente.

Y aquí un consejo: si eres una joven occidental, y más si llevas pantalones cortos, no se te ocurra comprar el asiento número 2, no porque te tocarán o golpearán mucho tu muslo derecho, que aunque a ti no te importe  podrá despistar bastante al conductor. Y esta carretera no está para despistes.

A mí me hizo hasta una moradura.

Este chico conduce mucho más tranquilo que el de ayer y a diferencia de la otra carretera que era toda de tierra excepto  un pequeño trozo asfaltado esta de hoy tiene casi todo asfaltado aunque con enormes baches y con alguna balsa de agua y barro importantes. Además es una vía de un solo carril y en cada cruce con un camión uno de los dos debe pararse.

Lo dicho: una carretera horrible, pero mejor que las de las dos etapas anteriores.

Y a las 6 y poco más estamos en Mariani, en Asam, nuestra etapa intermedia para ir a Jorhat. ¿Y cómo se va desde aquí hasta allí? Pues en taxi.

Afortunadamente (¡mira que tenemos suerte!) una joven nagalandesa de nuestro coche va también a Jorhat y quiere compartir el taxi con nosotros y otro  más le ayuda a buscarlo, pues aunque estamos en una ciudad y en un lugar donde paran los “Tata Sumo” que vienen de Nagaland no es demasiado fácil encontrarlo, porque además a pesar de la hora es completamente de noche.

Y esta chica no solamente le indica detalladamente la situación de nuestro hotel al taxista, sino que aunque  primero pasamos por su destino recoge allí a un señor que la estaba esperando y le dice que quiere acompañarnos hasta el hotel. Y es que no he visto gente más amable y colaboradora que los de Nagaland.

Nos despedimos muy agradecidos de la joven y entramos en el hotel que hemos reservado a través de Agoda y que pertenece a la cadena Oyo como el que estuvimos en Guwahati.

Problema. No todo iba a ser tan sencillo, que estamos en la India.

Este hotel ha dejado de ser Oyo desde el mes de agosto, “desde el 19 de agosto” me remarca el recepcionista,  pero es que además no tienen ninguna relación con Agoda y no consta nuestra reserva que  ya hemos pagado a esa compañía.  Y encima el recepcionista es del tipo “poco simpático, tirando a borde”.  Son casi las 8 de la tarde (pero como si fuesen las 12 de la noche) aunque afortunadamente hay habitaciones libres  y decidimos quedarnos allí.

No está mal y encima la cena de su restaurante ha estado muy bien. Y además tenemos internet.

Los dioses ayudan a quienes se lo merecen.  (Esta frase no sé si es de Policarpo el Archimandrita o mía).

Notas del viaje de Mokokchung a Jorhat.  

La carretera discurre en su práctica totalidad por el estado de Nagaland, excepto los últimos 17 km desde Mariani a  Jorhat.

Nos hemos encontrarlo con bastantes militares y es que hemos parado al lado de un acuartelamiento de los “Rifles de Asam”, “Assam Rifles”, que parecen de una peli tipo “Las cuatro plumas”. Incluso en un momento nos hemos cruzado con un pequeño convoy de alguien importante que se abría con un todo terreno descubierto con un soldado con  una ametralladora sobre un trípode y varios sentados en la caja, pero como para saltar en cualquier momento y además disfrazados como en las pelis de los de operaciones especiales.

En un control de la policía de Asam el que mandaba en aquel puesto le ha echado la bronca a nuestro  chófer quien ha debido ir al puesto de mando y luego ha seguido su perorata a todos los pasajeros especialmente a nosotros dos hasta que alguno le ha dicho que éramos “foreign tourists”  y nos ha dicho que  “sorry” y ha seguido gritándoles a los otros.

Y a propósito de la policía de Nagaland: me he quedado muy decepcionado pues nos controlaron y ficharon en la entrada,  pero no nos han hecho nada en la salida así que no saben si seguimos allí con actividades subversivas o misioneras o si se nos han comido los cazadores de cabezas.  O si ya estamos en el vecino estado de Asam, como estamos.

Y en cuanto entras en este nuevo estado, Asam, ya estás en la verdadera India, que parece que es que no sea otro estado, que parece otro país.

El recorrido a través de Nagaland ha sido por una región totalmente montañosa y poblada de bosques sin apenas ningún cultivo excepto unos campos de arroz casi al final.

Ningún rastro de población entre los pueblos que hemos atravesado y todos los letreros en caracteres latinos. Creo que solo vi caracteres que no sé a qué alfabeto pertenecían, imagino que al devanagari hindi, en la entrada de un cuartel.

Pero, insisto, bosques o selvas (que no los distingo yo) uno detrás de otro y ni una llanura aunque los valles era más abiertos que los de Khonoma, por ejemplo.

Y llegas a Asam y el terreno es llano, todo son campos de cultivo, no deja de haber población entre  una ciudad o pueblo y otro y gente andando o en bicicleta o empujando un carro por la carretera. Y por supuesto todos estos sin ninguna luz, ni elemento reflectante. Y vacas en medio de la calzada que no se apartan y obligan al chófer a arriesgadas operaciones de conducción.

Y si esto era sí desde la frontera de los estados hasta Mariani lo mismo sucedió desde allí hasta Jorhat: bicicletas sin luces, peatones por la carretera y vacas, muchas vacas.

 

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2 comentarios to “48. India 2019. 17 de octubre, jueves. Vigésimo día de viaje. De Mokokchung a Jorhat. Segunda parte.”

  1. Luigi Says:

    Me he quedado muy entusiasmado con Nagaland, me encantaría ir .

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