71. China 2019. Final I.

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Los turcomanos o turquestanos.

En la escala de Hong Kong  para Madrid leo un artículo sobre el control de los ciudadanos en algunas regiones de China en el “South China Morning Post”, que es el principal periódico en inglés de Hong Kong. Me sorprende porque creí que eso era general en todo el país, aunque aquí hace referencia sobre todo a las zonas de mayoría musulmana.  Y allí encontré una información que me iluminó sobre  el posible rechazo de conceder el visado si habías estado en Turquía como nos dijeron en Hong Kong  el año pasado.

Resulta que hay un “East Turkestan Islamic Movement”, ETIM,  relacionado con las poblaciones de raíces turcomanas de China y que está considerada una organización terrorista por la Unión Europea, China, EEUU y muchos otros países.  Y una rama de este movimiento ha sido activo en la guerra civil de Siria.

Quizás haya extrapolado demasiado pero no se me ocurren otras circunstancias para ese  problema del visado.

El metro.

En algunas de las grandes ciudades que hemos visitado en los vagones del metro no había publicidad comercial, aunque sí había multitud de pantallas donde mostraban enseñanzas cívicas y morales. ¡Bien por los gestores del metro!

Publicidad.

Y esta no en el metro.

Cuando abrimos la puerta de la habitación el hotel de Yichang, el encantador “Lav&e”, se cayó dentro del cuarto una publicidad que entendí que debía ser de prostitución, o similar, dado el contenido de las fotos que había.

Vaya, a lo mejor anunciaban cereales para los desayunos de los niños, pero no creo.

Parece que la habían colocado entre la puerta y la jamba.

Como tuve que volver a la recepción para preguntar algo le dije al joven recepcionista si aquello estaba incluido en el precio de la habitación. Vaya, eso es lo que pretendía, pero visto que no me entendía la primera palabra me limité a entregarle la publicidad, sin tener en cuenta (lo pensé luego) que quizás en lo escrito decía que si te interesaba algún servicio  de los descritos simplemente entregases el papel en la recepción. Y me quedé preocupado pensando en que llamasen a la puerta.  Decidí que no la abriría porque ponte a darle explicaciones a una señorita en esas circunstancias diciéndole que te habías equivocado de “servicio”.

La segunda noche nos volvió a pasar lo mismo. Cuando me hagan la encuesta de la empresa donde lo contraté se lo haré saber, no por el contenido, sino por la publicidad: me da lo mismo que me ofrezcan sexo pagado que fideos chinos, pero no quiero publicidad.

NB

Obviamente  la fotografía no es de la publicidad que nos metían en  la habitación, que es de ropa interior de la India.

ROE.

Cuando escribo en este blog siempre tengo ciertas reticencias a hacerlo sobre determinados temas, figuras, nacionalidades y religiones. Tanto es así que cuando conozco a alguien con quien congenio y aunque dada mi edad y la diferencia geográfica no me dé tiempo suficiente para hacerme amigo suyo del alma, si le hablo del blog siempre hago la misma advertencia: “Si eres religioso o nacionalista no me leas, que prefiero tener un amigo que un lector”.
Le hice  esta consideración a alguien a quien conocí en un viaje del IMSERSO y del que pensé que podríamos haber sido amigos si viviésemos en el mismo entorno o si nos hubiésemos conocido hace años.  Quiso leer el blog y claramente se sintió molesto con algunas consideraciones de tipo  religioso de mi viaje a Chipre.

Ya ves, con los robots chinos que me leen no tengo esos problemas.

Cuando vivían mis padres también tenía ese pensamiento: “¿Y si me leen ellos?”.  Creo que nunca lo hicieron.

Pues bien, leí una columna de Joaquín Reyes muy divertida donde al final explicaba su código deontológico sobre el que se iba ceñir para evitarse problemas, y eso fue después de que un vecino lo denunciase porque iba vestido del “President Puigdemont” por un parque de Torrejón de Ardoz.

2011. Sivas. Turquía.

2011. Sivas. Turquía.

La verdad es que quizás  tenga que pensarme unas  “Reglas de enfrentamiento”, como dicen los de EEUU, “Rules of engagement”, cuando tienen que machacar a algún país.

El buen viajero.

Me sorprende que en los programas de viajes de la televisión el “buen viajero” siempre lleve una mochila. No, no solo cuando viaja, sino también cuando no lo hace.

Turquía. Antep. 2006.

Turquía. Antep. 2006.

Así vi un programa en el tren que era de publicidad de una región de China y el “buen viajero”  le preguntaba a un señor que debía ser como el conservador de un museo sobre cosas de aquel lugar y llevaba la maldita mochila encima, aunque se veía claramente que dentro no llevaba ni un bocadillo de mortadela, ni siquiera la consabida botellita de agua.

¿Para qué la llevarán entonces?

Si me encuentro a alguno se lo tengo que preguntar.

Diseño (del enemigo).

No sé si sería obra de Ai Mei, el del parque de Jinhuá,  o de un cuñado suyo, pero en el hotel de Yichang tenían unas tazas  para el té y un inodoro de puro diseño. En el caso de este segundo estaba bien pues el diseño no molestaba  para las funciones para las que estaba hecho, pero las tazas eran para los enemigos del cuñado de Ai Mei:  como si un botijo tuviese dos pitorros separados 45º.

Dogma.

Esta peli me entusiasma y me sorprende.

Hablé de ella en los “diarios del confinamieto” que escribí para unos amigos y a raíz de ello la volví a ver.

Primera sorpresa  que realmente es la última: al final en los títulos de crédito lista a más de  400 personas. No había visto nada igual. Tampoco es raro tratándose de Kevin Smith, que además se busca un papel  en la peli donde no habla ni una palabra, personaje que repite en otras de sus películas. Vaya, sí dice tres:  “No ticket” y “Thanks”.

Solo en la lista de “agradecimientos” aparecen 66 personas entre ellos Cervantes y sus padres a los que agradece que lo hayan educado en la fe católica “más o menos”.

Y él mismo aparece en los créditos como “marionetista” pues dijo que había ayudado en el tema de las alas de los ángeles.

Y el último agradecimiento en la peli fue para Dios. Así tal cual.

Tampoco hay que perderse la información que da al principio de la película en lugar de los consabidos títulos de crédito que deja para el final.

Explica que hasta Dios tiene sentido del humor: “basta mirar el ornitorrinco”. A continuación se disculpa de los admiradores de ese animal.

NB

Si no tienes formación católica no merece la pena que la veas: te perderás la mitad de su contenido y mucho más de su sentido del humor.

Bonus track.

El enlace a “Still” de Alanis Morissette, que en la peli hace de Dios. Sí, Dios es una mujer.

 

 

 

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