Hay que ir a ver exposiciones.

Lo que se aprende en las exposiciones.
Veo una de libros armenios y descubro un tipo de caligrafía o de tipo de imprenta llamado “erkat agir”, “escritura de hierro”, que empleo a continuación.
En la web te enseñan como descargar este tipo para utilizarlo en word, pero no es lo mismo, vaya, que en armenio del sigo XII quedaba muy bien y aquí no tanto, como ves en este párrafo. (No sé cómo se verá al publicarlo).
Pues desgraciadamente compruebo que aquí no sale como tal. Lo siento. Por si te interesa el “font” de Word es el “Arm Book”
Además de aprender cosas nuevas te dan unas ganas enormes de visitar ese país. (Veremos lo que dice Marisa).
Filioque.
Desde niño me ha preocupado el asunto del “filioque”.
No sé si forma parte del troquelado de mi cerebro por parte de los escolapios o quizás más temprano, aunque lo dudo, por las hermanas de Santa Ana, las “anas”, mis primeras “troqueladoras”.
Tengo que añadir que a ese tema se suma mi odio a los arrianos, que eso sí debe ser parte de la acción escolapia.
Pues bien, he vuelto al tema en este viaje dado el contacto continuo con la Iglesia Ortodoxa y aunque no voy a escribir sobre ellos sí sobre dos personajes que me he encontrado de forma tangencial y que a partir de ahora los tendré presentes en mis viajes como hago con San Jorge y el arcángel San Miguel: el papa Martin I y Máximo el Confesor.
El papa Martín I a pesar de ser papa fue condenado a muerte por el emperador.
¿Cómo es posible, te preguntarás como yo lo he hecho, cuando he descubierto esta condena?
Comenzó su pontificado convocando un concilio donde se condenó el monotelismo, herejía que no te explico, pero que el emperador bizantino Constante II quería imponer y para complicar más su situación también condenó un edicto de ese emperador y excomulgó a los patriarcas de Constantinopla.
Constante ordenó a su representante en Italia, el exarca de Rávena, que tomase prisionero al Papa y lo trasladase a Constantinopla.
El exarca fue a Roma y obligó al bueno de Martín I a embarcar para llevarlo ante el emperador haciendo escala en Naxos (famosa isla hoy de las Cícladas por el turismo) donde lo dejan un año.
En Constantinopla lo juzgan por herejía (¡los herejes!) y por ser enemigo del Estado y lo condenan a muerte.
Pues a pesar de ser el Papa, el juicio es en el Hipódromo donde lo dejan medio desnudo y cargado de cadenas.
NB
El Hipódromo en la época bizantina es lo que hoy se llama Plaza Sultanahmet, Sultanahmet Meydanı. (Percátate que la i de Meydanı, es la i turca sin punto y que se pronuncia como una e abierta).
El emperador le conmuta la pena de muerte por la de exilio en Crimea, pero estaba tan mal que murió al poco de llegar. Así que se le considera mártir tanto por la iglesia católica como por la ortodoxa. Todo esto en el siglo VII, para que sitúes la acción.
Por si lees sobre su vida verás que dice que murió en Quersoneso Táurico, pero es que ese bonito nombre es como se llamaba antes la península de Crimea, ahora también vuelta a la actualidad gracias a Putin y sus afanes imperialistas.
PS
No puedo dejar de explicarte con una frase la doctrina monotelista: “sostenía que en Cristo había dos naturalezas (humana y divina) y una sola voluntad”.
(Gracias Wikipedia por tan claro resumen).
¡Y pensar que eso le costó el pellejo al pobre Martín!
Para que no te pierdas si eres un cristiano reciente (menos de 55 años): según la ortodoxia en Cristo hay dos naturalezas, la divina y la humana y por tanto dos voluntades, pero una sola persona.
NB
No tenemos fotografías de papas y solo he encontrado esta de Inocencio X de Velázquez. Y no creo que ningún emperador se hubiese atrevido a meterse con él. Ni siquiera Trump.
Y ahora Máximo el Confesor, el pobre Máximo.
Este fue un monje, teólogo y considerado uno de los “padres de la Iglesia”.
Había sido asesor del emperador bizantino Heraclio, pero dejó todo para dedicarse a la vida monástica donde consiguió una alta posición.
¿Cuándo se le empezó a torcer la cosa?
Pues cuando defendió una postura diotelista, que por el nombre ya ves que es lo contraria a la monotelista, que era la de Constante II, así que lo juzgan y lo condenan a un destierro, pero ese Constante debía ser más bien un cabroncillo y lo vuelven a a juzgar y entonces fue condenado a que le cortaran la lengua y la mano derecha, para que no pudiese predicar ni escribir.
Por todo ello le iban a considerar mártir, pero…, pues no murió “in odium fidei” durante las torturas, así que se le consideró «confesor de la fe» y no mártir, lo que no sé si dentro del escalafón del santoral es menos.
Ambos, el papa Martín I y Máximo fueron rehabilitados por el Concilio de Constantinopla III en el 680 y declarado el monotelismo como en herejía.
NB
“in odium fidei” significa, como ya te imaginas tú que has estudiado latín en el bachillerato, «en odio a la fe» y resulta ser uno de los criterios para la canonización de mártires.
Otro día escribiré sobre el “filioque”. Bueno, otro año, que estos “finales” ya no dan para más.
La ermita de la ruptura. «To monastíri tis ríxis».
Cuando estuvimos en Kálymnos escribí como vimos la ruptura sentimental de una pareja, o eso me pareció, y he recordado algo que leí de una entrevista a Manuel Vilas sobres su novela Islandia en El País y donde habla de su divorcio:
“P. ¿Cómo es volver a la vida en solitario después de tantos años?
R. Fue duro. Lo más difícil es que desaparece la conversación cotidiana. Puedes seguir hablando por teléfono con la otra persona, pero la conversación compartida, esa que se produce todos los días con una complicidad enorme, deja de existir. Y eso cambia completamente la vida. En realidad, lo que cambia es algo muy sencillo y muy profundo: se pasa del “nosotros” al “yo”. Ese cambio gramatical refleja un cambio existencial. El “nosotros” es una forma de vida muy rica. Cuando desaparece, todo se convierte en una serie de acciones solitarias: yo cocino, yo hago café, yo veo una película, yo salgo a comprar. Para mí ese mundo del “yo” resulta bastante inhóspito”.
Así estarán, o no, la pareja de Kálymnos, aunque no sé como andarán los pronombres personales, yo, nosotros, en griego.
Vaya, pensándolo bien todos conocemos “yo” en griego: “ego”.
Siempre Welles.
Ahora que cada vez estamos, estoy, mas viejo, oí esta frase en “Ciudadano Kane”:
«Old age . . . it’s the only disease, Mr. Thompson, that you don’t look forward to being cured of»
«La vejez… es la única enfermedad, Sr. Thompson, de la que uno no desea curarse».
También Dino Rissi.
Vuelvo a ver en una plataforma de cine la película de Dino Rissi con Gassman “Perfume de mujer” que prefiero a la versión americana con Al Pacino.
Gassman le dice a su ayudante sobre su ceguera:
“¿Crees que sufro porque no puedo ver el ocaso o la cúpula de San Pedro?
El sexo, los muslos, un buen trasero, son la única religión, la única idea política, la verdadera patria del hombre.
¿Entendido?”
Le hace leer a su ayudante la sección del periódico de busca de pareja:
“Alta, septentrional, 39, deportiva, desea conocer a bancario afectuoso, meridional, amante de los niños, católico”.
“Lo quiere con todos los defectos”.
«Dulce et decorum est pro patria mori».
(Soldado Muerto en la batalla de Gallipoli en la Primera Guerra Mundial).
Escribí esta frase pues forma parte del epilogo de “Johnny cogió su fusil”.
De IMDB sobre este film.
“Dulce et decorum est pro patria mori es una frase muy utilizada en la Roma Antigua que proviene de un poema lírico escrito por el poeta Horacio. Se traduce al español como: «Dulce y honorable es morir por la patria».
Y en otro sitio:
“Fue utilizada como una frase cliché en los brindis de los estudiantes del siglo XIX como: «Dulce et decorum est pro patria mori, sed dulcius pro patria vivere, et dulcissimum pro patria bibere. Ergo, bibamus pro salute patriae» que traducida al español reza: «Dulce y honorable es morir por la patria, pero es mucho más dulce vivir por ella y más aún beber por ella. Por lo tanto, brindemos a la salud de la patria»”.
Wilfred Owen poeta británico quien murió combatiendo en la primera guerra mundial escribió un poema, “Dulce et Decorum Est”, terrible y tristísimo poema que acaba llamándola “la vieja mentira”:
“Amigo mío, no contarías con tanto entusiasmo
a los niños ávidos de una gloria desesperada,
la vieja mentira: Dulce et decorum est
pro patria mori”.
Y ya se acabó el viaje y todos los recuerdos de él. Ahora a esperar el próximo.
Y que no tarde.
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