
Hoy por poco no se nos ha estropeado el día. Ayer buscamos información de la isla y decidimos ir a Xirokambos, en la parte sur pues desde allí había dos interesantes paseos y hacerlo en autobús ya que era el mismo que el de ayer por la mañana, el puntual de las 8:44. Esperamos, esperamos y al cabo de 30 minutos pregunto en la recepción del hotel quienes se informan y nos dicen que se ha estropeado el autobús y que hoy no habrá transporte.
Así que cambiamos de planes y nos vamos a Agia Marina pasando por un precioso molino de viento que está en el mar a unos 10 metros de la orilla. No sé cómo funcionaría en el pasado, pero ahora es “una postal”. Te diría que “la postal” de la isla junto con la ermita de San Isidoro de ayer por la tarde.
Está situado al lado de un restaurante famoso que ahora está cerrado, no sé si por obras o por “fuera de temporada”, pero nos metemos por allí y llegamos al mejor punto para la fotografía. Una maravilla.
Seguimos hacia Agia Marina y en el camino encontramos una pequeña capilla que, aunque minúscula, es muy interesante. Nueva sesión fotográfica.
Entre las muchas pinturas que apenas dejan un espacio libre, una de una serie de mujeres que imagino santas y que internet me describe como Santa Ariadna que “Era una esclava que se negó a participar en sacrificios paganos. Según la tradición, cuando huía de sus perseguidores, una roca se abrió milagrosamente para ocultarla y protegerla”, Santa Anastasia que “Se la asocia con el alivio del sufrimiento de los prisioneros y los enfermos”, Santa Alejandra “Se trata de la Emperatriz Alejandra, esposa del emperador Diocleciano. Se convirtió al cristianismo tras presenciar el valor de San Jorge durante su martirio y fue condenada a muerte por ello”, Santa Elena “Fue la madre del emperador Constantino el Grande. Es famosa en la historia cristiana por haber viajado a Jerusalén y descubierto la «Vera Cruz» (la verdadera cruz en la que Cristo fue crucificado)”, Santa Parasceve “Se la considera la protectora y sanadora de las enfermedades de la vista. Fue una mártir del siglo II que predicó el Evangelio por todo el Imperio Romano” y Santa Ana “la madre de la Virgen María. En este estilo iconográfico, se la muestra sosteniendo a la Theotokos (la Virgen María) cuando era niña, destacando su papel como la abuela de Jesús”.
De todas ellas la que más me sorprende es Santa Parasceve, que sin la IA yo la situaba como Santa Lucía.
De la primera ya escribí en otro artículo de este viaje por la curación de los ojos que le hizo al emperador romano que la estaba martirizando (¡vaya panoli que en lugar de dejarlo paralítico le curó, encima de lo que le estaba haciendo!), de la segunda mi hagiógrafo preferido, ya sabes, Santiago de la Vorágine, dice que fue siciliana y la relaciona con Santa Águeda, otra de mis santas favoritas. A Santa Lucía la relaciono con mi niñez dado que en la iglesia de mi pueblo había una imagen suya sosteniendo una bandeja con sus ojos, aunque tenia los suyos en sus órbitas y esa circunstancia la hacía especial para mí.
Pues el citado Santiago le dedica mucho espacio a su vida por lo que te recomiendo su lectura.
NB
Encuentro en mi versión de ese libro una palabra que veo por primera vez a propósito de los “rufianes” que la atormentaban en su martirio: “susomentados”.
¡Hay que ser un hagiógrafo reconocido para poder escribir esa palabra!
Cerca del lugar de embarque del ferri tomamos un café al lado del mar. Otra maravilla, pues aunque la temperatura ha bajado un poco sigue siendo un paraíso: 20ºC.
Vaya, más que “el paraíso”, “el Paraíso”, pues decían que tenía una temperatura de 25ºC, lo suficiente para que Adán y Eva anduviesen desnudos sin pasar frío (“andasen” según el viejo chiste del predicador). Y esto no es un chiste blasfemo, que es lo que nos contaban en el colegio.
¡Cosas que tiene creerte el Génesis!
Desde allí y en un corto paseo, pero cuesta arriba, se llega a Plátanos, del que dice la guía que tiene edificios neoclásicos.
Ha sido un bonito recorrido, aunque no hemos llegado a subir hasta el castillo que corona la montaña donde estuvimos ayer viendo la preciosa puesta de sol, aunque hemos subido bastante y gozado de las vistas de la bahía y de unos bonitos rincones por sus callejuelas.
En el exterior de una de sus iglesias que intentamos visitar, y que está cerrada como todas, una señora medio enloquecida le da una lección de catequesis a Marisa en griego sobre un Cristo crucificado, de la que la pobre no se ha podido sustraer. La charla ha durado mucho tiempo y donde solo ha entendido las palabras “Kyrie” y “Diábolo”.
En una pared un haiku del que no puedo comprobar si rige la regla de ese tipo de poemas, pues no sé dónde acaban y empiezan las sílabas en griego pero que dice:
“En un haikú
solo cabe
el momento que se escapa.
¿Dónde pueden
caber tantos abrazos
en un haikú?”.
Regresamos a Agia Marina para comer, pues ayer Miquel nos recomendó un restaurante donde hemos comido cojonudamente.
De regreso al hotel pasamos de nuevo por el molino en el mar para otra sesión fotográfica.
En el hotel parece que no hay nadie excepto una pareja joven rubia con dos niños también muy rubios en la piscina.
En verano quizás sea un infierno, pero ahora este hotel es una maravilla, a pesar de algunos pequeños detalles de falta de mantenimiento, que si no sería un 5 estrellas.
Pasamos la tarde en el hotel preparando el viaje a Patmos, nuestra última escala en el Dodecaneso desde donde iremos a Atenas.
A veces nos pasa que buscamos un hotel que nos parece estupendo e incluso luchamos por tener una habitación con buenas vistas y luego no aprovechamos ni los magníficos salones y zonas comunes, ni siquiera la terraza y las vistas que queríamos.
Hoy he leído unas declaraciones de Pérez Reverte que me hacen situar al personaje, no al escritor en la línea de Cela: la soberbia les puede. Todavía no le han dado el Nóbel, pero…
Martín Caparrós, este no es así, escribe un doloroso artículo sobre el triunfo imprevisto (y también doloroso) de Milei en las elecciones: “Un país es un invento más o menos reciente: la unión o la separación de territorios y personas que, a partir de ciertos azares políticos, intentan convencerse —porque intentan convencerlos— de que son parte de lo mismo. Un país son millones y millones que viven en lugares tan distintos, clases tan distintas, casas tan distintas, valores tan distintos, urgencias tan distintas, vidas tan distintas”.
Vaya, que deberían leerlo los nacionalistas de todas las leches.
Etiquetas: 2025, Agia Marina, Dodecaneso, Grecia, Haikú, Leros, Patmos, Plátanos, Santa Águeda














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