
En ese entorno del “Profeta Elías” además del monasterio nos encontramos con un magnífico hotel del que dicen que fue el primero que hubo en la isla. Se ve que no consideran hoteles a los albergues que tenían los “Caballeros de la Orden de San Juan” en la parte antigua de Rodas.
Este hotel se llama “Elafos”, como el ciervo del puerto de Mandraki, y parece ser el lugar donde estarías a gusto una semana sin hacer nada. Tanto es así que me da la impresión que no tienen apenas clientes, pues las playas están lejos y tampoco tiene piscina. Como el folleto con el que me he hecho solo está en griego, no sé si tienen o no wifi, pero el interior le ha dado a Marisa para una sesión fotográfica.
Como después de comer he estado dando cabezadas en el microbús no tengo claro si este hotel fue construido por los italianos durante su ocupación de las islas para alojar al Duce, pero una búsqueda posterior en la red me dice que sí fue construido en 1929 por los italianos como “Albergo del Cervo”.
En la web del hotel busco los comentarios de los clientes y me encuentro con uno único, pero repetido, y muy divertido de John Doe en latín: «Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit…». Afortunadamente reconozco la cita de Cicerón, no por mis conocimientos del autor, sino porque en un momento de mi vida profesional se empleaba como texto de relleno cuando teníamos que diseñar un folleto, por ejemplo, dado que es un estándar de maquetación gráfica.
Y lo del autor del comentario, «John Doe», es un nombre genérico para representar a una persona anónima, como Juan Pérez o Juan Nadie.
La siguiente parada también es una cosa rara: la pequeña iglesia de San Nikolas de Foundoukli, Agios Nikolaos Fountoukli, del siglo XV. También está en “ninguna parte” y sin nada, ni nadie en su entorno, lo que la hace más rara todavía. El interior podría ser precioso, pero entre los elementos naturales adversos y la barbarie del personal está hecha una pena.
Y añádele la manía ortodoxa de las velitas, que a la larga perjudican las pinturas y otros elementos decorativos.
Creyente ortodoxo o de cualquier otra religión que adore a su dios, perdón Dios, con velitas: ¿De verdad te crees que ese ser, Ser, omnipotente, omnisciente y muchos más “omni” se entera de que le has puesto una velita y que por eso se alegra y te va a hacer más caso, como por ejemplo aprobar unas oposiciones o que te duela menos el juanete?
Estamos en la parte más alta de la isla y desde allí bajamos a la costa para llegar a la última parada, Kallithea Springs, de la que una web del turismo de la isla dice que “Es un oasis impresionante donde la belleza natural se fusiona con el encanto histórico. Antaño un reconocido destino termal durante la ocupación italiana, este encantador lugar te invita a sumergirte en sus aguas terapéuticas y su impresionante entorno: un lugar donde nace la magia”.
Fue también construido por los italianos en los años 20, claro, del siglo pasado.
Realmente es un balneario muy bonito y con una pequeña playa encantadora.
Llegamos a Rodas, vamos a la parte oeste de la ciudad para ver otra maravillosa puesta de sol, luego paseo por el puerto y acabamos en este hotel que tan poco nos quieren. (Esto lo explicaré otro día).
Ni un día sin una palabra nueva.
Hoy ha sido gracias a un letrero de la iglesia de San Nikolas de Foundoukli que hablaba del “4º eforato de antigüedades bizantinas”.
¿Y qué es un eforato? Pues el DRAE no lo sabe, pero sí la IA: “es una unidad administrativa regional del Ministerio de Cultura de Grecia responsable de la protección, conservación y gestión de antigüedades y sitios arqueológicos dentro de una región específica. Cada eforato, dirigido por un efor (arqueólogo funcionario), realiza excavaciones, gestiona museos y aplica la legislación arqueológica”.
Y sí “sabe” el DRAE qué es un “éforo”, aunque no es este el caso: “Cada uno de los cinco magistrados que elegía el pueblo todos los años en Esparta, con autoridad para contrapesar el poder del Senado y de los reyes”.
Sobre el “Profeta Elías”.
Hoy nos hemos encontrado con el primer caso de una montaña que se llama así, pero que volveremos a ver de nuevo y cuyo significado nos descubrió una persona muy interesante que encontramos en este viaje.
Los antiguos rodios levantaban templos dedicados a Atenea en los lugares más altos de la isla y también a Helios, dios del sol, pues ambos la protegían.
Al cristianizar la isla sustituyeron en el culto a ambos por el del profeta Elías. Ya ves que hay un parecido fonético entre “Elías” y “Helios”, vaya lo que siempre se ha llamado una paronimia.
Además, Elías podía provocar o detener la lluvia, como por otra parte también podían hacer los dioses griegos.
Añádele que Elías tuvo sus momentos más estelares en montes como el Carmelo o el Horeb.
Total, que ese reemplazo tuvo como consecuencia que se levantasen templos dedicados a ese profeta.











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