56. China 2019. 27 de abril, sábado. Vigésimo sexto día de viaje. Hangzhou. Día 2. Longjing. Primera parte.

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Hoy ha sido un día fácil, aunque podía no haberlo sido, porque queríamos ir a visitar un pueblecito, o quizás un barrio de Hangzhou, dedicado al té, que además es un té muy valorado en China. Cuando estuvimos la otra vez en esta ciudad lo intentamos pero fracasamos porque teníamos  dos ó tres informaciones diferentes para llegar hasta allí y elegimos una equivocada, así que ayer cuando llegamos a esta estación  (recuerda que siempre tenemos como punto de referencia esta estación de ferrocarril, pues el hotel está a unos 100 m de ella) le pregunté  a un señor que estaba en un mostrador de “Volunteer Service”, y que me han demostrado que son más amables y eficaces que los de información turística de esta estación, como ir a Longjing.

No hablaba una palabra de inglés (y además no lo sabía), pero con la ayuda de su navegador, de su traductor telefónico y al final de otro viajero, me dijo que cogiese el autobús 170 y luego el 180.

¿Dónde debía de cambiar de vehículo? Me dijo que sacase una fotografía de su pantalla del teléfono para poder preguntar mañana.

Esta nueva información no coincidía con ninguna de las anteriores así que al llegar al hotel le pregunté al recepcionista  y me dio otra que no coincidía ni con la de ayer, ni con ninguna de la de la vez anterior.

En la habitación consulté de nuevo con diferentes informaciones en internet (recuerda que no funciona Google Maps  y la aplicación que todos utilizan en su lugar está solo en chino) y obtuve otra que tenía en común con una del viaje anterior que cogiese el autobús 27, pero explicada de una manera tan complicada que veía imposible su ejecución.

¿Será aplicable aquí la máxima de que “todos los caminos conducen a Roma? El problema es que si te equivocas en lugar de en Roma apareces en Cartagena.

Pero como la  perseverancia suele tener su recompensa esta mañana vuelvo a preguntar en recepción y entonces  llaman al único que habla un poco de inglés y además es el más espabilado de todos.

Vuelve a buscar en ese “Google Maps” chino y me escribe que coja el bus 35, para lo que tenemos  que andar unos 100 metros desde el hotel, el nombre de la parada en que debo bajarme y que luego coja el 27, también me escribe el nombre de la parada y que al final andemos unos 700 metros.

Pues ha funcionado, aunque me parecía mentira. Y además hemos visto gran parte de la ciudad y hemos aprendido cosas del oficio de autobusero como que con frecuencia en las paradas de semáforo sacan su termo y se dan un lingotazo de té verde de Longjing. Y que son muy amables, pues en los dos autobuses que hemos cogido se han preocupado de decirme cuando debía bajarme y hacia donde debía dirigirme  para la próxima etapa. De verdad que los chinos que nos hemos encontrado y a los que hemos pedido ayuda han sido algo extraordinario.

En el camino me percato de que llevo apuntado como llegar hasta allí pero no como regresar. Afortunadamente nos damos cuenta que el 27 pasa por sitios del lago que ya conocemos  y por donde ya sabemos movernos.

También descubrimos dos pastelerías llamadas “Casa Miel”. Un nombre gracioso que no sé como sonará en chino y que imagino propiedad de algún retornado de Cobo Calleja.

Al pasar por el lago vemos una multitud enorme de ciudadanos paseando por sus orillas y por las calzadas elevadas que conducen a las islas.

Y es que es sábado y aunque está nublado la temperatura es muy agradable, rondando los 20 ºC.

El 27 te deja en una parada llamada “Longjing Tea House”, por si quieres venir aquí algún día. Y por una carretera con coches aparcados en todos los sitios posibles llegas a la “Longjing Tea Village”.

Y a partir de ese momento gente por todas partes pues ya hay campos de té y parece que es una de las visitas turísticas normales. También encuentras al borde de la carretera señoras que ofrecen té del lugar, vaya, hojas de té.

Este producto será el más delicado de la China, pero veo a un señor  vendiéndolo y fumando encima de la especie de espuerta donde lo expone.

Longjing Tea Village.

La guía lo llama “Dragon Well Tea Village” y es que “longjing” significa en chino eso, “pozo del dragón”.

NB

Esto de los traductores de la web es la leche. Escribo “pozo del dragón” en español y me traduce en chino “lonjing”. Le doy a la flecha de traducción inversa sin tocar nada y el “Longjing” chino que me acaba de traducir me lo traduce en español por…sorpresa: ¡longjing!

Wikipedia añade que “la región del “Pozo del Dragón” comprende unas cuantas plantaciones, parques  y pueblos. Esta zona es muy popular para beber y comprar té y también para visitar los “Ocho Escenarios” del Pozo del Dragón.  Pero como no hay un enlace a esos “escenarios”  o lugares no tengo ni idea de a qué se refieren.

Buscando sí encuentro el porqué del nombre: hay, o había, no sé, una fuente llamada así “Dragon Well”. El agua surge de la roca y la leyenda dice que estaba conectada con el mar donde vivía un dragón y de ahí el nombre.  Estos chinos son la leche para las leyendas.

Y lo de los “ocho sitios” parece que ya es historia: en 1761, el emperador Qianlong de la dinastía Qing visitó este lugar y dio nombres  a ocho emplazamientos y eso ha creado ese “eslogan imperial”.

Y como sé que eres un fanático de términos como “Eight Scenes” del “Dragon Well” te los nombro para que los visites cuando vengas por aquí: GuoxiTing, Dixinzhao, Yipianyun, Fenghuangling, Fangyuan’an, Longhongjian, Shenyunshi y  Cuifengge.  Y que hay escritos en piedra hechos por la mano del propio emperador Qianlong en todos esos lugares. Yo encontré este pero no sé si es de los famosos o no.

En todo caso lo del emperador sería el cuadradito pequeño, que lo de rojo parece más bien  de un cantero.

O quizás esta otra.

Ahora si nos ha costado Dios y ayuda llegar hasta aquí, no te digo cuando preguntes por esos lugares.

NB

Para los robots: “costar Dios y ayuda” es una frase hecha. Y por favor robot, no la confundas con un refrán porque estos suelen llevar consigo un moraleja.

En otro sitio encuentro una encendida defensa de beber té,  después de decir que este es el mejor de China: “mil doscientos millones de chinos no pueden estar equivocados, ¿no es así?”. Frase que me recuerda a la de los amigos de la dictadura para burlarse de la democracia, sí,  aquella de la mierda y las moscas.

Y todavía más exagerado: “visitar Longjing es como hacer un tour por un sofisticado viñedo de un ‘Bordeaux Premier Cru’ de Francia.  O que este té es el “Dom Perignon” de los tés.

Porque ¿tú te creías que todo era en China menús de 7€ con arroz tres delicias, cerdo agridulce y tempura? Pues no, que hay cosas muy poéticas y leyendas por doquier, además de bebidas maravillosas.

Claro que te previene que quizás encuentres “Longjing” en otras partes de China, igual que puedes encontrar ‘champagne’ en  California y ‘mozzarella’ en Wisconsin.

Hoy nos vamos a encontrar con más extranjeros que en todo el resto del viaje. La mayoría jóvenes que imagino trabajan en este país y viven en Hangzhou o que han venido de Shanghái o quizás australianos disfrutando  del puente del 1 de mayo.  Y también sorprendentemente un grupo de occidentales  tipo IMSERSO, pero es que serían unos 50.

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