55. China 2019. 26 de abril, viernes. Vigésimo quinto día de viaje. Hangzhou. Día 1. Nanxun. Tercera parte.

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En una de las calles de Nanxun fabrican un dulce a la vista del público y lo hacen en varios establecimientos: colocan a un empleado que estira y estira una masa y la retuerce varias veces can gran fuerza. No sé qué consiguen al final, pero es muy curioso.

Y algunos de ellos llegan a posiciones casi circenses.

NB

Al ver las fotografías descubro que lo que hacen son caramelos de jengibre.

Encontramos un curioso letrero, solo en inglés, de “Información para los turistas”. Comienza con un “Distinguidos visitantes” y desgrana 8 puntos de comportamiento en el área.  Lo raro es que solo esté en inglés y no en chino. ¿Es que los naturales de aquí ya saben esas normas cívicas desde su infancia y no se fían de que los extranjeros no nos sepamos comportar adecuadamente?  Quizás han tenido algún macarra-vándalo occidental suelto por allí en alguna ocasión y han redactado el panfleto.

En una casa con aspecto un tanto deteriorado tiene sin embargo la fachada con un precioso grafiti.

Y de golpe una tienda con tanta información en la calle que te marea. Afortunadamente todo en chino, lo que le hace parecer una obra maestra de tipografía.

Vemos a un grupo de 4 ó 5 fotógrafos y compruebo que nos están fotografiando. Creo que ahora estaremos en algunas webs chinas. Pues bien, uno de ellos de unos 60 años me sonríe y nos enseña la foto que me ha sacado.  Me encuentro tan favorecido que le pido que me la envíe. Luego charlo con ellos.  Y es que esta ciudad es muy fotogénica y no me sorprende que vengan de Shanghái a pasar  el día.

En una de las casas señoriales que se visitan, la de Liu, hay un estudio fotográfico de los años 30. Allí una pared que servía de fondo a las fotografías. Vaya, lo que hace ahora Photoshop.

Una de las más interesantes ha sido a un templo taoísta que hay aquí. ¡Qué desconocimiento el nuestro de todas las religiones que no sean la “verdadera”!

Este templo está dedicado a Huang Daxian.  Leo la historia de su vida y resulta que convirtió piedras en corderos y esa “conversión” me sonaba y es que ya escribí de él en el viaje del año pasado a Hong Kong, pero es que también se llamaba Wong Tai Sin.

Y es que esto de los santos taoístas es muy complicado, porque además de estos dos nombres también se le conoce como  Huang Chuping o Wong Cho Ping. Imagino que cuando iba al colegio o cuando hizo el servicio militar solo utilizaría uno porque si no al pasar la lista del toque de retreta sería un lío.  De cualquier manera fue un ermitaño taoísta que vivió en el siglo IV.

NB

Yo me quejo (para los robots este “me quejo” es una figura retórica, que realmente no me quejo de los santos taoístas) de la cantidad de nombres de este santo, pero ¿qué dirán los taoístas de los nombres de la Virgen María?

Otra agradable sorpresa ha sido la recogida de basuras por los canales: ¡como en Venecia!

Dejamos esta bonita ciudad y volvemos a la estación de autobuses y empieza a llover. ¡Qué suerte tenemos con la lluvia! Un rato antes y nos habría arruinado parte del día.

En el autobús de regreso, como he contado, nos encontramos con la misma señora que esta mañana.  He grabado sus gritos hablando por teléfono con su hermana. Pienso que si un día atraco un banco haré como en la peli  “Plan oculto” donde los atracadores despistan a la policía  con discursos de Enver Hoxha. Pues yo con la conversación de esta señora.

En la carretera un Volkswagen modelo “Lavida”.  En mis viajes por Japón me sorprendió encontrar modelos de coches con nombres españoles no siempre muy acertados, como “Moco”. El colmo fue un Mazda llamado “La puta”.

¿Por qué  los orientales les gustan los nombres españoles? Tanto me intrigó que escribí un post sobre tan extraño comportamiento.

Al llegar a la estación de Hangzhou pregunto  en un mostrador  de información por los transportes para el viaje de mañana y el solícito informador  busca en su teléfono y me muestra una combinación de autobús  que nadie me había dicho  hasta ahora, pero que se resume en que coja el bus 179 y que después de 18 paradas (espero no equivocarme) me baje y coja el 180 y en este solo 3 paradas  y luego ande 300 metros. Veremos que resulta.

PS

No me quedo muy satisfecho con la interpretación de la frase del mingitorio “A big step forward  in a  small step” y la busco en Google. (Véase crónica anterior).

Sorpresa:  solo hay una coincidencia y es de una web coreana a la que ya no se tiene acceso, pero con una leyenda  en ese idioma que según el traductor del mismo Google significa: “gráficos. Gráficos plantilla fondo decoración powerpoint ilustraciones pies longitud ui. Paso adelante gran paso flecha patrón textura vector cdr flecha vector frontera frontera”.

Lo que me deja todavía más intrigado.

Sigo buscando sin la limitación de las comillas y me encuentro otra web con la información adecuada: un letrero semejante dice “A small step forward one step civilization”. Como también está en chino otro comenta que realmente dice “A small step forward, a great step for civilization”, que ya se asemeja más a la del astronauta, “That’s one small step for [a] man, one giant leap for mankind.”

2015. Kanazawa. Japón. 21st Century Museum of Contemporary Art.

Y uno acaba dando el significado exacto: “Estos signos son muy comunes en China y quieren decir que des un paso adelante y así no harás pis en el suelo”.

Otro lo traduce directamente al inglés sin retórica:  “A small step forward and you find yourself in the urinal”.

Ahora todo claro y sin moraleja filosófica, o todo lo más con moraleja sanitaria.

 

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