50. China 2019. 24 de abril, miércoles. Vigésimo tercer día de viaje. Chongqing, día 3. Wulong. Segunda parte.

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Dice la guía (papel) que Wulong es un lugar que está “fuera del mapa” de los viajeros extranjeros, pero que es un lugar fantástico para experimentar el  agreste paisaje de sus profundos desfiladeros  cortados en montañas de espesos bosques, mientras blancas cascadas de agua se zambullen en poderosos ríos y escarpadas formaciones calizas de tipo kárstico se levantan hacia el cielo.

Ya ves todo lo que  dice y lo precioso que esperas que sea.

 

 

 

Remarca la “cueva Furong”, la zona “Qingkou Tiankeng” y los “Tres puentes naturales” y dentro de estos la “Garganta Longshui”. Nosotros creo que solo hemos visitado la zona de los puentes y la garganta.

Después del ascensor te encuentras con una bajada, que es empinada pero que se hace fácilmente.  Aunque se puede hacer con una silla llevada por porteadores, dada la inclinación y la humedad del terreno debe dar algo de miedo pensando que se van a resbalar y tú con la silla rodando por aquella ladera.  Vaya, yo ni gratis bajaría así.

Una parte muy  espectacular de la excursión son los tres puentes naturales causados por la erosión en aquellos terrenos kársticos. Estos son los puentes naturales más grandes del mundo.

Así encuentras el puente Heilong, uno de los tres, del que el letrero dice que tiene 223 metros de alto y 116 la altura de su arco.  Aunque fuese más pequeño sería espectacular.

Hay letreros que te señalan los puntos más importantes y también en un alarde de zoomorfismo el nombre de rocas y otros accidentes orográficos que parecen animales.  Ya sabes que en estos casos hay que tener mucha imaginación.

Y casi al final del descenso te encuentras con la “Tianfu Post House”.

Esta palabra me ha llevado a la confusión, porque tú dices “post” y traduces “correo”, y una casa de correos  es eso, una oficina de correos. Pues no, que el  diccionario le traduce como “establo”, pero realmente es lo que se llamaba antes una “casa de postas”, que es una traducción directa pero que siempre me suena a “false friend”.

Y eso es lo que era Tianfu: una casa de postas   construida “durante el segundo año del reinado del emperador Wude de la dinastía Tang.  ¡Con la fácil que sería decir simplemente en el 619! Destruida durante los disturbios de una guerra (no informan de cual) y reconstruida en el 2005. Y la misma información dice que debido su tranquilidad, belleza y limpio entorno se rodaron escenas de la película “Curse of the Golden Flower”, en España “La maldición de la flor dorada”.

Desde luego es un sitio con un encanto muy especial tipo cuento de hadas.

Quizás hayan rodado también alguna película de monstruos mecánicos pues hay varias reproducciones enormes de ellos.

Y aquí aprovechan cualquier cosa para darte mensajes morales; así hay un sitio llamado “el salto de la carpa, pues si una carpa del río Amarillo salta por encima de un puente que hay aquí se transforma en un dragón. Moraleja: uno que lucha contra corriente hace rápidos avances en su profesión.

Desde allí nos llevan con autobús al último tramo de la excursión. Un recorrido a través de gargantas estrechísimas excavadas por un río que discurre a veces al lado de la senda y otras veces con pasarelas para sortear aquellos angostos pasos, con cascadas por doquier. Realmente espectacular y para haber pasado todo el día solo en aquel trecho.

Y este recorrido, que se llama oficialmente  “Longsuixia Fissure Scenic Area”, o “Garganta de Longsui”, acaba en una pequeña explanada donde puedes coger una especie de microbús eléctrico  que te lleva al aparcamiento, donde te espera tu autobús. Los más valerosos hacen este último tramo andando, pero no ha sido nuestro caso, y algunos que lo han hecho han llegado tarde a la cita.  Nosotros a la hora “o’clock”.

Me encuentro con un joven con una extraña camiseta y con un mensaje tan confuso  que me sorprende tanto  que le pido permiso para fotografiársela:  “December Kingdom Barcelona 18-971 1900”.  Hay varias estrellas con números, una vela de windsurf y una copa de helado. Todo en rojo sobre la camiseta blanca. Y me pregunto si al Sr. Puigdemont le gustaría ser rey.  Seguro que sí.

Me hubiese gustado preguntarle a aquel joven si sabía qué significaba aquella ”barrecha”, pero la falta de comunicación me hizo desistir del empeño.

Y durante todo el recorrido nos ha “vigilado” la señora de la que hablé al principio, pues aunque solía ser un camino muy estrecho e imposible de perderte no sabíamos siempre cuál era nuestro grupo, pues el guía del autobús te deja en la entrada y te espera en la salida.

La excursión acaba con un buen detalle, vaya, como el de ayer: nos devuelven parte del dinero. Imagino que debía haber un precio para mayores y hemos pagado la “tarifa joven”. Y digo que es un buen detalle porque si no lo hacen no nos enteramos. Otro signo de honestidad.

En el viaje de regreso paramos para ir al servicio y en aquel lugar hay un panel con unas  fotografías de una señora mostrando como limpian todo aquello.

El autobús nos deja en esta ocasión al lado del hotel.

Salimos para ver el Chongqing nocturno, vaya a las 9 de la noche, y hay un gran ambiente  y con muchas  mesas de restaurantes en la calle.

En algunas de las muestras mucha casquería, alguna no habitual entre nosotros como cabezas de pato  y crestas de pollo.

Una familia quiere que Marisa  se fotografíe con ellos. Me sigue sorprendiendo que les parezcamos algo notable como para que nos pidan eso.

Veo a una madre que obliga a vender flores a dos niños pequeños. Y digo “obliga” porque   los vigila, pero ella no vende. Peor todavía, los incita a que sigan vendiendo cuando vuelven sin hacerlo.  Y cuando aparecen unos que controlan la venta ambulante de fruta, vaya que la impiden, recoge presta a los niños y desaparece.

PS

Una de las cosas buenas del budismo chino, es que, por ahora, no nos hacen descalzarnos en cada lugar sagrado, o donde se les ocurre a los sacristanes y otros garantes del orden eclesiástico.  Lo comparo con el fervor birmano por ejemplo, y recuerdo una ocasión en la que visitamos una cueva con alguna estatua de Buda,  pero con cientos o miles de murciélagos cuyos excrementos cubrían parte del suelo  y donde tuvimos que visitarla descalzos por la fe del que nos acompañaba aunque estábamos solos.

Mucho mejor la China.

PD

Y como ayer en Dazu  recomiendo echar una ojeada al álbum de fotografías de Wulong  pues mi descripción no muestra lo impresionante del lugar. Y también es un sitio que deberías visitar.

 

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