50. Grecia 2025. 1 de noviembre de 2025, sábado. Vigesimosexto día de viaje. De Leros a Patmos.

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1 de noviembre, “Todos los Santos” en la Cristiandad y “Dia de los Difuntos” en la “nueva cristiandad”. Esta con minúsculas, pues no se merecen más.

Antes, cuando España era confesional, o sea “católica, apostólica y romana” y el Generalísimo Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España por la Gracia de Dios, tal día como hoy, 1 de noviembre, era fiesta nacional y además era una de las de precepto en las que se debía asistir a misa y con el color blanco como “color litúrgico”, vaya, de júbilo y alegría.

NB

Sí, ya sé que esta fotografía no muestra a “Todos los Santos”, pero por lo menos hay 12, los apóstoles.

Mañana, 2 de noviembre, es el “Día de Difuntos”, cuando el color litúrgico es el morado en los hábitos y vestimentas, pues es el color de la penitencia y duelo.

Recuerdo que ese día nos llevaban a todos los niños de las escuelas a la iglesia parroquial y montaban un catafalco, que a mí me parecía enorme, delante del altar, que luego siempre he relacionado con el título al famoso soneto de Cervantes “Al túmulo del rey Felipe II en Sevilla” del que solo recuerdo el primer verso, “Voto a Dios que me espanta esta grandeza” y el final, y allí se oficiaba una solemne misa de difuntos.
Pues no, ahora que ya no somos “confesionales” el “día de difuntos” es el día 1 y el día 2, nada.

Amanece precioso como todos los días y dado que el ferri que vamos a coger (a “agarrar” diría nuestro nuevo amigo Miquel, por su “vida americana”) no sale hasta las 11:15 dormimos un poco más, vaya, hasta las 7 y media y cuando vamos a desayunar esperando encontrar el comedor vacío, pues a los comensales de ayer los vimos que tomaban el ferri para irse, nos encontramos con el comedor a tope, con más de 100 señoras y algún señor y un pope con un griterío digno de un buffet del IMSERSO.  Bueno, yo hasta he tenido que “medio discutir” y digo “medio” porque mi griego no da ni para eso, con una señora que se empeñaba en que de la máquina del café con leche saliese “chocolate”. Claro que quizás la pobre señora no sabía leer los caracteres latinos y en la maquina solo estaban las opciones en inglés: “¡Señora, que no hay chocolate!”.

Al final he alargado el brazo por delante de ella y me he llenado dos tazas de agua caliente para nuestro té matutino.

Parece que no le ha gustado mucho mi acción y no sé si al final la máquina le habrá suministrado lo que quería, pero lo dudo.

En la recepción me dicen que son un grupo de Naxos que vienen de excursión.

Vamos andando, como todos los días, desde el hotel hasta el embarcadero, nada, menos de 15 minutos por una carretera con poca circulación, aunque con un par de tramos sin arcén.

En el muelle un pescador esta limpiando las redes en su barco: no podía tener aspecto de más griego. Como salido de una película.

2025. Agia Marina. Leros.

Las entradas y salidas de los ferris de Dodekanisos son increíbles. Lo tienen todo tan estudiado que antes de que te des cuenta ya ha zarpado el ferri.

Como siempre nos vamos a cubierta, a popa, para ver el paisaje, el mar y las islas. Solo hay un par de pasajeros más y algún fumador que va y viene.

Imagino que la gente de aquí que viaja de una isla a otra con frecuencia ya no le impresionan ni el mar, ni las islas y permanecen todos sentados en sus butacas.

2025. Grecia. On the way.

Hoy curiosamente, como hace unos días, había una lectora de un libro, también en cubierta.  Como nos gusta fotografiar este hecho tan insólito, cuando nos topamos con alguien así hay fotografías “al descuido”. Vaya, no fotografiamos ni menesterosos, ni enfermos, ni mendigos, pero sí lectores en papel.

Hay una parada intermedia en Lipsi y enseguida llegamos a Patmos.

De mi guía:

“Pátmos

Posiblemente la más bella y sin duda la más conocida de las islas menores del Dodecaneso, Pátmos posee una atmósfera distintiva e inmediatamente palpable.

Fue en una cueva de esta isla donde San Juan el Divino (conocido en griego como O Theológos, «El Teólogo», y autor de uno de los cuatro Evangelios) escribió el Libro del Apocalipsis, el último libro del Nuevo Testamento.

El enorme monasterio fortificado que lo honra sigue siendo el elemento más emblemático de la isla; sus monjes fueron dueños de toda Pátmos hasta el siglo XVIII, y su influencia perdura.

Además de sus lugares religiosos, el mayor atractivo de Pátmos son sus playas.

Con tantas playas atractivas, normalmente se puede evitar la multitud incluso en temporada alta, aunque puede que necesites un vehículo para ello. Los excursionistas de un día superan en número a los que pernoctan, en parte debido a la falta de aeropuerto en la isla, y Pátmos se transforma una vez que el último barco de excursión se ha marchado tras la puesta de sol.

Entre los huéspedes, la isla atrae a una clientela de alto nivel, que incluye a diversas familias reales y exreales entre los visitantes habituales, y ninguna nacionalidad predomina, lo que confiere a Pátmos un aire cosmopolita casi único en el Dodecaneso”.

 
La primera tarea es buscar el apartamento con las indicaciones que nos ha mandado el dueño y que parecen muy sencillas. Pues no, el sitio estaba realmente muy cercano al ferri, pero nos ha costado un buen rato encontrarlo pues son calles pequeñitas y complicadas. Y lo más curioso: la puerta estaba abierta y no hay nadie esperando en su interior, lo que demuestra el nivel de seguridad del lugar, y especialmente en este sitio pues es como un museo.

2025. Grecia. Patmos.

Al fin aparece una rubicunda jovencita que nos da a elegir entre dos opciones y nos quedamos con un apartamento enorme y decorado como el “Museo de Artes Decorativas” de Madrid.

La joven Estefanía nos recomienda un restaurante para comer y ha sido el segundo hallazgo: una comida estupenda por un precio normal. O mejor, pues un plato de “pescaditos” tenía más de 100 ejemplares.

Marisa ha pedido calamares a la parrilla y le han servido dos ejemplares fresquísimos.

2025. Grecia.  Patmos.

Vaya, una comida estupenda adonde volveremos si estamos aquí.

La isla, Patmos, tiene tres ciudades, Hora, que es la famosa por el monasterio, Kampos y Skala que es donde está el puerto y donde nos alojamos nosotros.

2025. Grecia. Patmos.

Regresamos hacia el centro desde el restaurante que está en un extremo del puerto, hacia nuestro apartamento y vemos un gran transatlántico francés, vaya, no muy “gran”, que está amarrado allí, pero también otro mucho más grande en la entrada de la bahía y que me da la impresión por su tamaño que no cabe en este puerto y que para que los “cruceristas” puedan visitar Patmos se acercan unos barquitos tipo “golondrinas “ y los llenan de esos turistas, llegan al puerto los cargan en autobuses  y los llevan a Hora. Vaya, eso imagino porque ese tráfico continuo de barquitas, autobuses y cruceristas cambia de sentido a lo largo de la noche.

2025. Grecia. Patmos.

La guía dice que Skala se transforma en una ciudad fantasma al comienzo de octubre cuando tiendas y restaurantes cierran durante el invierno. Pues eso, ahora parece que estamos solos, pues hasta el crucero francés se ha marchado.

2025. Grecia. Patmos.

De todas maneras, nosotros ya hemos sacado los billetes para el ferri a Atenas del día 5 y para Agatonisi mañana de ida y vuelta, así dejaremos el lunes para Hora y los “Santos lugares” y el martes quizás Kampos y el miércoles esta ciudad o de nuevo Hora. Ya veremos.

2025. Grecia. Patmos.

En el apartamento vuelvo a pensar en mi amigo Luis donde si podría o no estar, pues él siempre pide como condición que tenga un sillón, dos para ser más exactos, y este tiene uno y una mecedora y también una mesa para escribir. Y una mesa de madera maciza, que es donde escribo. El sí ha estado en Patmos en un crucero, creo, hace años y recuerda lo de la cueva de San Juan.

Veremos el lunes, pero mañana a Agatonisi.

PS

El “barquito” francés: es “Le Dumont d’Urville” del que la IA dice que tiene 127 metros de eslora y que “Todas sus suites y camarotes son 100% exteriores y cuentan con balcón privado, ofreciendo lujo y comodidad. Diseñado para llegar a destinos únicos y puertos poco accesibles, combina confort de lujo con excursiones activas en Zodiacs guiadas por expertos. Ofrece una alta cocina francesa en sus dos restaurantes, además de menús locales según la escala”.

2025. Grecia. Patmos.

O sea, lujo, lujo. Nada de “crucero por las islas griegas por 600 €”. En este, para el verano del 2027, 8 noches desde, insisto “desde”, 5000 € por persona en cabina de 19 m² saliendo desde Atenas, aunque también tienes uno por 16 mil euros que da la vuelta a Sicilia, y de nuevo “desde”.

Te dejo el enlace por si no sabes qué hacer con ese dinerillo que te sobra.

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