Coda.

A pesar de que busqué el nombre del lugar donde acabamos el día no logré saberlo, así que la llamaré “la ermita de la ruptura”, “το ερημητήριο της ρήξης” (to erimitírio tis ríxis).
Cuando estoy escribiendo esto en el ordenador escucho en Spotify una preciosa y triste melodía de nombre de isla griega de la que te dejo el enlace: “Ithaca Suite: VI Laertes”.
PS
Sobre la pieza de Spotify a la que aludo más arriba.
“Ítaca”, que en griego se pronuncia “Itháki”, es una isla que pertenece al grupo de las islas Jónicas, o sea las más alejadas de estas donde estamos, a unos 800 o 900 km, ha sido un lugar mítico para mí (y también para muchos de mi generación) por el poema de Cavafis que conocimos por la canción de Llach y del que te dejo el enlace de un recitado de José María Pou, maravilloso, y al que quizás ya he hecho referencia en alguna otra ocasión.
Por si te gusta tanto como a mí, te dejo otro enlace a un recitado en griego, vaya como si lo hubiese leído Cavafis.
“Laertes”, que en griego se pronuncia “Laértis”, (lo digo porque no vayan a sacar unas zapatillas o unos calzoncillos con ese nombre y los amos del mundo decidan que se debe pronunciar “leitischimpun”) fue rey de Ítaca y padre de Ulises, el del viaje de Cavafis.
Nota histórica sobe el día de hoy.
En el artículo anterior de este mismo día expliqué cómo se forjó la leyenda, pero hubo una intrahistoria muy curiosa.
El embajador italiano en Grecia Emanuele Grazzi, había estado en una fiesta en la embajada italiana de Atenas y a las 3 de la mañana fue a visitar a Ioannis Metaxás, primer ministro griego, para entregarle un ultimátum de Mussolini para tener plena libertad de movimiento militar en Grecia.
¿Tú te imaginas que te llaman en la puerta de tu casa a las tres de la madrugada con un ultimátum?
¿Te cambias de pijama y te pones el traje de primer ministro o le mandas directamente a tomar por el culo?
Pero ambos debían ser muy educados y tuvieron este diálogo final, y en francés lo parece todavía más:
Metaxás: «Alors, c’est la guerre (Entonces, es la guerra)»
Grazzi: «Pas nécessaire, mon excelence (No necesariamente, excelencia)»
Metaxás: «Non, c’est necessaire (No, es necesario)»
(Fíjate en la importancia de la coma en la última frase).
Pero los italianos ya se deberían esperar algo así, pues a las dos horas y media de este diálogo las tropas italianas estacionadas en Albania atacaron la frontera griega.
Te recomiendo que busques la vida de este diplomático italiano, Emanuele Grazzi, porque es algo increíble, por los lugares donde trabajó y los puestos que ocupó y parece que no le gustaba mucho ni a Mussolini, ni al conde Ciano.
Curioso también lo del conde Ciano, porque aunque murió antes de que yo naciese es un personaje del que se debía hablar con frecuencia en mi infancia pues me suena mucho de aquel momento y es que como era ministro de Asuntos Exteriores de la Italia fascista ayudó a Franco en la guerra civil. Por cierto, era yerno de Mussolini, pero esté lo mandó fusilar. Imagino que después de esto la pobre viuda no tendría más pretendientes.
Una historia más de otro cuñado.
La leí en un artículo de Teo Palacios sobre medicina tropical y un médico del siglo XVI, García de Orta.
En su momento este hombre fue un médico muy importante, pero tenía un “defecto de nacimiento”: su padre era judío converso.
Estudió y ejerció como médico en Portugal, llegando a ser el médico personal del rey y además profesor de la universidad de Lisboa, pero temiendo la llegada de la Inquisición se fue a la India, a Goa, entonces colonia portuguesa. Allí tuvo éxito profesional y estudió enfermedades tropicales desconocidas en Europa.
Murió sin problemas con la Inquisición que había aprobado sus estudios y actividades hasta ese momento, pero su hermana fue arrestada por herejía y quemada en la plaza. Su cuñado, el cabrón de su cuñado, declaró que García Ortiz seguía siendo judío y su cuerpo fue exhumado y quemado y las cenizas arrojas al mar.
PS
Te escribo sobre estos dos cuñados por si eres de los que se quejan del suyo.

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