27. Grecia 2025. 20 de octubre de 2025, lunes. Decimocuarto día de viaje. Symi. Segunda parte.

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Santa Marina.

Esta santa para mi tiene un significado especial pues mi madre y su madre se llamaban así. Lo curioso es que su nombre vino por la afición de mi bisabuelo, el padre de mi abuela materna, por la ópera, pues así se titulaba una que fue muy famosa en el siglo XIX.  Y menos mal que acertó con un nombre tan bonito porque se le podría haber ocurrido “Traviata”, “Aida” o “Butterfly”.

Pues bien, en el Monasterio de Panormitis hay una imagen de esta santa y me ha sorprendido su representación:  una mujer zurda que machaca la cabeza de un monstruo, imagino que un demonio, con un martillo y esta no es la historia que conocía yo de la santa.

2025. Grecia.

Dado mi interés por el personaje fue una de las primeras vidas que leí, junto con la de Santa Águeda, en “La Leyenda Dorada” de Santiago de la Vorágine, libro que recomiendo a todos mis amigos y lectores, y su vida no correspondía con la imagen de hoy.

La canónica, que para mí es la de esta hagiografía, dice que siendo una niña acompañó a su padre que ingresó en un monasterio y que la hizo pasar por un niño para que los admitiesen a ambos y así con el tiempo se convirtió en fray Marino. Ni idea de cómo se llamaba de verdad, pues ya sabes que en algunas ordenes cuando profesan se cambian el nombre.  

Pasaron los años, el padre murió (me dan ganas de escribir “el cabrón del padre”) y al pobre fray Marino le acusó una joven que se había quedado preñada de él. No quiso denunciar a la joven y fue expulsado del monasterio.  Encima los abuelos y la madre “cuando fue destetado” llevaron al bebé al abad para que se hiciese cargo de él y este se lo endosó a fray Marino.  Al final los monjes se apiadaron de él y le permitieron regresar a la comunidad, pero “con la condición de que debería desempeñar en ella los oficios más bajos y viles”.  Vaya, que muy caritativos no eran.

Al cabo de unos años falleció y “cuando los religiosos procedieron a lavar el cadáver para amortajarlo y enterrarlo en el lugar más abyecto de la abadía… descubrieron que no era varón sino hembra… y comenzaron pedir perdón por sus pecados de ignorancia y maledicencia”. Total, que lo sepultaron en el mejor sitio del templo.

No se acabó la historia:  la mujer que lo calumnió fue poseída por el demonio y acudió a la tumba a pedirle perdón y “quedó libre de la posesión diabólica”.

Pregunta: ¿por qué el diablo esperó a que muriese fray Marino y se descubriese su condición sexual para entrar en el cuerpo de la calumniadora?

O sea que hay en esta historia un montón de cabrones: su padre, el abad, la madre del pobre niño del que no se cuenta nada con lo putas que lo debió pasar, y el demonio por esperar tanto tiempo a endemoniar que debe ser casi su único trabajo.

Murió el 18 de julio y ese día es importante para mi historia personal, además de para toda la España cristiana que tenga más de 60 años.

Resulta que en verano algunos domingos acostumbrábamos a ir a la playa desde Tortosa y por ser ese día y mi familia católica era obligatorio ir a misa, lo que era una putada pues el pueblo y por tanto su iglesia acostumbraban a estar lejos de la playa y lejos de la estación del tren. Hay que tener en cuenta que eran los años 50.

El único día que nos librábamos de tamaña obligación era el 18 de julio, día del “Glorioso Alzamiento Nacional”, pero una vez, creo que precisamente en Vandellós, cayó ese día en domingo y fuimos a misa antes de ir a la playa y en el sermón el cura dijo que era Santa Marina y de esta manera mi madre descubrió el día de su onomástica que hasta entonces desconocía.  

2025. Grecia.

Estas santas no tienen nada que ver con Santa Marina, pero sí son del monasterio de Panormitis.

Ahora la otra Marina.

A esta los ortodoxos la llaman la “Gran Mártir Marina de Antioquía” y su fiesta se conmemora el 17 de julio.

“Santa Marina nació en la familia de un sacerdote pagano de la ciudad de Antioquía

De la nodriza o de un hombre de Dios anónimo entre los errantes, Marina aprendió los fundamentos del cristianismo a los doce años.

Tras escuchar la historia de la concepción y el nacimiento de Jesucristo por la Santísima Virgen, la fe de Marina en el Dios cristiano se fortaleció y decidió renunciar a las tentaciones mundanas. Decidió que nunca se casaría y, a pesar de atraer la atención de los hombres, se convertiría en la esposa de Cristo

Olimprio, gobernador imperial de aquella región, quedó fascinado por la belleza de Marina y quiso casarse con ella… pero Santa Marina se mantuvo firme en su negativa (no sé si por su fe o por el nombre del pretendiente).

La santa soportó con valentía crueles torturas: la golpearon con varas, le rastrillaron el cuerpo con tridentes, le clavaron clavos y la quemaron en el fuego”.

Y aquí empiezan las putadas del demonio: primero se transformó en un dragón y se la comió, pero “Santa Marina pudo orar en su vientre e hizo la señal de la cruz, que destrozó al dragón”.

Pero el diablo a pesar de ello siguió en su empeño y “Al ver un martillo de cobre en un rincón de la mazmorra, lo agarró y comenzó a golpear a Satanás en la cabeza con él, sujetándolo por los cuernos y pisándole el cuello. Santa Marina dijo: «Apártate de mí, oh inicuo».

“El eparca intentó de nuevo quebrantar la resistencia de la Santísima Virgen mediante la tortura. La mártir fue colgada de un árbol, quemada en el fuego y sumergida en un barril de agua, lo que se convirtió en su Santo Bautismo”.

“La multitud, asombrada, comenzó a alabar a Dios y se declaró cristiana. El gobernador ordenó la ejecución de todos. Ese día, junto con Marina, la novia de quince años de Cristo, fueron decapitadas 15.000 personas. Esto ocurrió en el año 304”.

Para mí que los hagiógrafos se pasan un poquito: ¡quince mil decapitados en un día!

Aunque seas católico no hace falta que te creas todo, pues esta santa fue “borrada” del calendario litúrgico por el papa Pablo VI en 1969, pero bueno, no temas si te llamas Marina, que no tienes que cambiarte de nombre, que no fue «descanonizada» solo que no es obligatorio su culto para la Iglesia universal.  Y además, igual que hay papas “eliminadores” como el antedicho Pablo VI, también hay papas “restauradores” como Juan Pablo II, quien devolvió a ese calendario a Santa Catalina de Alejandría, que también había sido eliminada por el primero.

Peor sería que te llamases “Septuagésima”, periodo litúrgico que fue eliminado en la misma tacada y que no creo que sea recuperado. 

NB

Este Pablo VI fue muy conocido en España pues se enfrentó a algunas decisiones de Franco y estuvo a punto de excomulgarlo.

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