La Mezquita Azul o Mezquita del Sultán Ahmed. Sultan Ahmet Camii.

Fue obra de un discípulo del arquitecto Sinan y construida a comienzos del siglo XVII.
Es una de las grandes mezquitas de Estambul, y la única con seis alminares hasta la construcción de la mezquita de Çamlıca, de la que escribí a propósito de la de Solimán, inaugurada en 2016.
¿Cuántas veces he visitado esta mezquita? Pues no llevo la cuenta, pero quizás sea el monumento que he visitado más veces fuera de España y es que es algo que me sigue maravillando a pesar de la cantidad de gente que hay hoy y que no te permite la “admiración silenciosa”.
En mi visita del 2011 escribí algo que también sirve para hoy: “A diferencia de la anterior aquí sí hay muchos visitantes, pero es tan bonita…La guía dice que no es la más grande pero sí la más espléndida. En ésta además de la limitación de no visitarla en horas de rezo hay también una cuerda para limitar el paso; pero solo si eres un maldito extranjero. O sea, si eres un turista turco pasas el límite, te paseas y haces fotos sin parar. Bien. Pero eres un extranjero (no sé si lo de infiel también puntúa) y no puedes pasar. ¡Cojonudo! Y como esto también sucede con la mezquita azul yo propongo la regla de la reciprocidad: tú eres turco y quieres visitar el Museo del Prado (visitar la catedral de la Almudena o El Pilar no tendría ningún mérito) pues te dejamos entrar como a todos, pero las Meninas las ves desde 50 metros. Porque aquí no se trata de religión sino de xenofobia. ¿O hay otra razón para que yo no pueda pasar la raya? Pero la de Süleymaniye (y la Azul) merece la pena aun que te hagan pasar por las horcas caudinas”.
O sea que no dudes en visitarla.
NB
Sobre los minaretes (algunos están en obras).
El sultán Ahmed decidió que “su” mezquita tendría 6 minaretes y por ello lo criticaron de soberbio, pues la de La Meca tenía también seis. Solución: hizo construir un séptimo en La Meca.
Y como decían en aquellos tiempos imperiales otomanos: “Testisleriniz için iyi!” (donde “testislerinizi” significaba “tus testículos” y “için iyi”, ”olé por”, más o menos).
El que no estaba tan contento era el almuédano que tenía que subir cinco veces al día para llamar a la oración por una estrecha escalera de caracol.
Cultura turca.
Kumpir.
Primero la pronunciación, porque tú, como yo, dices “kumpir”, con la erre final bien marcada y si no fuese porque allí solo hay este plato y además lo señalas con el dedo, no te entenderían dado que se pronuncia algo así como ”kumpishhhs” y se traduciría como “patata al horno”.
Wikipedia dice que “Es una comida rápida popular en los Balcanes”. No soy muy “balcanólogo” pero aquí debe ser algo especial porque en todos los puestos la venden y en la mayoría es un producto único.
Y una curiosidad: en todo este territorio que formó parte del imperio otomano tienen platos de su cocina que proceden de los turcos, pero el “kumpir” viene de los húngaros y a estos les viene de los serbocroatas a los que llegó de los colonos alemanes del sureste de Europa.
Elaboración (según Wikipedia): “Se hace con patatas envueltas en papel de aluminio y horneadas en hornos especiales. Las patatas se cortan directamente desde la mitad y el interior se mezcla con mantequilla sin sal y se hace puré con queso añadido”.
Pues a esta explosiva (desde el punto de vista calórico) mezcla se le añade todo lo que puedas imaginar y que tú seleccionas.
Lo dicho una bomba, pero muy buena.
Lección de aniconismo.
Ni la RAE, ni Fundeu recogen este término, pero sí Wikipedia: “Aniconismo es la práctica o creencia de evitar o rehuir las imágenes de seres divinos, profetas y otros personajes religiosos respetados o, más allá de la religión, la falta de representación de seres humanos o seres vivos”.
Lo de “profetas” es bastante discutible, pero aún más todavía lo de “seres vivos”.
¿Una cebolla es un “ser vivo”? Pues parece que para el islam no lo es, aunque para los jainos, de los que he escrito varias veces en mis viajes por la India, sí lo es, tanto que no se puede comer.
La IA a mi pregunta me aclara que “El Islam prohíbe la representación de seres vivos (especialmente humanos y animales) para evitar la idolatría y la adoración de ídolos, ya que consideran que solo Dios es el Creador y digno de adoración, y crear imágenes sería una imitación divina y un camino hacia la adoración de lo creado” e “incluye a todas las criaturas con alma, resultando en un arte islámico enfocado en patrones geométricos, caligrafía y florales”.
Por lo tanto, un ornitorrinco sí tiene alma y no puede ser representado, pero una remolacha no la tiene y la podemos dibujar en una mezquita, aunque a decir verdad no he visto muchas remolachas en sus paredes. Vaya, ninguna.
Observación: sí hay figuras humanas en manuscritos persas y otomanos, pero no en las mezquitas.
Etiquetas: 2025, Estambul, IA, Mezquita Azul, Turquía, Wikipedia







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