30. Estambul, cuarto día.

by

16 de abril del 2011.
Vistas las apreturas de ayer en el desayuno hoy somos los primeros. Y es que en este hotel, a diferencia de los anteriores, solo hay clientes extranjeros y nada madrugadores. Además el comedor es muy pequeño; imagino que confían en que en la temporada alta, a partir del 1 de abril, los huéspedes salgan a desayunar a la terraza desde donde se puede contemplar el mar de Mármara, pero estos días las inclemencias meteorológicas lo han impedido. O sea, que todos dentro.
Hoy vamos “de mezquitas”. Camino de la primera pasamos por unas tiendas donde hay “trajes de primera comunión“. Hace años descubrí que este traje de niños es el del día de la circuncisión, pero ¿y los vestidos de ellas? ¿Cuándo se visten las niñas de princesitas?
Llegamos a la mezquita de Sehzade. Aprovecho para apuntar las horas del rezo pues las grandes mezquitas suelen estar abiertas todo el día pero son muy estrictos en cuanto a dejarte entrar a esas horas. Por supuesto si eres infiel.
La de Sehzade (su nombre oficial es “Shehzade Mehmet”) Mezquita de Şehzade Mehmet.a pesar de ser una de las mezquitas de Sinán, lo que implica un edificio precioso, está casi vacía: solo un pequeño grupo de alemanes, de esos mayores que van con un guía muy cultural. Así que cuando se van nos quedamos solos. Parece mentira dadas las circunstancias: una gran mezquita de Sinán y Estambul lleno de turistas occidentales en un sábado en el que comienzan las vacaciones de Semana Santa en media Europa y nosotros solos. Pero…
Al entrar en las grandes mezquitas de Estambul te obligan a quitarte los zapatos y a llevarlos en unas bolsas de plástico que te proporcionan en la puerta. Gratuito por supuesto. En ésta los turcos hacen lo mismo pero a los extranjeros hay un señor que insiste en que dejes el calzado en unos zapateros. Cuando llegamos solo estaban los alemanes y sus zapatos depositados allí. Al salir me percaté que unos turcos entraban y seguían el rito de la bolsa de plástico y ya me lo imaginé: al salir me dice “donation” y yo como si no hubiese dicho nada. Cuando estábamos calzándonos aparecen dos parejas jóvenes de españoles y visto lo que le había pasado con nosotros les dice la palabra mágica antes de que entrasen. Una de las chicas, molesta, dice en voz alta: “vámonos que hay que pagar”. Entonces pienso que es una pena que dejen de visitar esa maravilla y les explico que no, que pueden entrar gratis como en todas las mezquitas y que si quieres le das dinero al tipo aquel o sino no. Entonces él, aún no entendiendo el español, sí comprende que algo de lo que digo va en contra de sus intereses. Y allí tenemos una buena bronca. Al final le digo: “En Turquía la entrada es gratis en todas las mezquitas y si no te gusta te vas a Afganistán”. Hace tiempo que no decía una tontería de tal calibre pero le dejó bloqueado.
Menos mal que los chicos españoles entraron. Y seguro que la próxima vez que vuelva a esta mezquita, que volveré, me recordará.
Camino de la siguiente mezquita pasamos por el acueducto de Valente, construido por ese emperador, Flavius Iulius Valente. En unos jardines hay un grupo de media docena de gallinas. Es como si en la Puerta de Alcalá de Madrid hubiesen dejado unas cuantas ovejas sueltas.
Luego nos encontramos una zona llena de tiendas de frutos secos, quesos y aceitunas. Sería como un “Peynir çarşısi” pero al aire libre y no cubierto como en Van. Más tarde comprobamos que los precios son mucho mejores allí que en el centro turístico. O sea que si pasas por allí no dudes en comprar lo que pensabas hacer en otro sitio.Mezquita de Molla Zeyrek. Iglesia del Pantócrator
Llegamos a la mezquita de Molla Zeyrek, antes iglesia del Pantocrátor lo que se nota en su estructura, pero está cerrado por obras. ¡Una vez más! Así que te aconsejo un café de aspecto lujoso que hay pegado a ese edificio con unas vistas maravillosas. Desde allí nos vamos a la de Süleymaniye o sea la mezquita de Solimán el Magnífico, también diseñada por Sinán al que le gustó tanto que se hizo enterrar aquí.
Mezquita de Solimán el Magnífico
A diferencia de la anterior aquí sí hay muchos visitantes pero es tan bonita…La guía dice que no es la más grande pero sí la más espléndida. En ésta además de la limitación de no visitarla en horas de rezo hay también una cuerda para limitar el paso; pero solo si eres un maldito extranjero. O sea si eres un turista turco pasas el límite, te paseas y haces fotos sin parar. Bien. Pero eres un extranjero (no sé si lo de infiel también puntúa) y no puedes pasar. ¡Cojonudo! Y como esto también sucede con la mezquita azul yo propongo la regla de la reciprocidad: tú eres turco y quieres visitar el Museo del Prado (visitar la catedral de la Almudena o El Pilar no tendría ningún mérito) pues te dejamos entrar como a todos pero las Meninas las ves desde 50 metros. Porque aquí no se trata de religión sino de xenofobia. ¿O hay otra razón para que yo no pueda pasar la raya? Pero la de Süleymaniye (y la Azul) merece la pena aun que te hagan pasar por las horcas caudinas.
Desde allí bajamos a Eminönü y vamos a comer a nuestro restaurante favorito. En la pared tienen unas fotografías de cuando Atatürk les cambió el alfabeto. Y te das cuenta que debió ser terrible que de un día a otro no supieses leer. Claro que los que no lo tuvieron tan mal fueron los analfabetos.
En Mardin hablé con uno de las ventajas (o no) de lo que supuso el cambio. Yo, claro, solo veía ventajas, pero él no tanto. Al final de la pequeña charla llegamos a la conclusión de que el latino era mucho más práctico y el árabe mucho más bonito.
Nos damos un corto paseo por el Bazar Egipcio, también llamado “Bazar de las Especias” y en turco Mısır Çarşısı, con todas sus íes sin punto, que no sé como aparecerá aquí. Es uno de los más bonitos de Estambul pero con demasiada gente y con unos precios que parecen de un “zoco” de esos que están de moda en las zonas burguesas de las periferias de algunas grandes ciudades españolas. Claro que al lado está la calle con las tiendas normales con especias, tés y frutos secos. Hay en esa calle una tiendecita que ya me llamó la atención en mi primer viaje y que sigue igual: solo venden café y hay una larga cola de clientes. Veo los precios y confirmo que son mejores en las tiendas cerca del acueducto de Valens.
Hoy, imagino que por ser sábado por la tarde, hay una cantidad de personal que no te puedes imaginar. Y esa multitud sigue en los muelles de Eminönü pues hoy además de todos los turcos están los turistas recién venidos de Europa. No recuerdo haber visto tanta gente por la calle exceptuando alguna ciudad india.
Hay un lugar en los muelles con tres barcas preparando bocadillos de pescado y hay cola para comprarlos: lo cogen y se sientan en una especie de anfiteatro. Es como un rito: un montón de gente y todos comiendo (imagino que merendando) lo mismo.Merendando en Eminonü.
Seguimos el paseo y nos vamos al otro lado del puente de Gálata, Galata Köprüsü, para ver un mercado de pescado. Desde el puente observo una curiosa situación: hay tres cormoranes pescando por el agua y de vez en cuando se zambullen y cuando salen lo suelen hacer con un pescado en la boca. En ese momento 3 ó 4 gaviotas, que son animales oportunistas, se acercan con ánimo de molestarlos para ver si así sueltan la presa y la cogen ellas. Viendo aquello pensé que a quien se le ocurriría elegir a tal pajarraco como símbolo de un partido. Debió ser un infiltrado o peor un quintacolumnista.
Una recomendación: si quieres comer pescado y que no te claven ve a aquel mercado donde tienen pequeños restaurantes adosados a los puestos.
Para acabar la tarde nos vamos andando hasta la mezquita del Sultán Ahmet. ¿Qué te voy a decir? No es de Sinán pero merecería serlo: es de Sedefhar Mehmet Ağa, que sí fue discípulo del primero. Una maravilla y con muchos visitantes. Y, como dije antes, con una cuerda que te deja a nivel de mujer musulmana: o sea, pegado a la entrada. Y vuelvo a insistir: ley de la reciprocidad. ¿Eres turco y quieres visitar el campo de fútbol del Barcelona o del Real Madrid (que parece que es lo único que les hemos enseñado)? Pues te quedas a 20 metros de la puerta principal.
Y con esta visita, (la verdad un poco frustrante por la cantidad de personal y de la jodida cuerda) acabamos nuestra temporada turística en Turquía.
Mañana a Madrid.

Enlace al álbum de las fotografías del día.
20110416

Anuncios

2 comentarios to “30. Estambul, cuarto día.”

  1. Carmen Says:

    Mira tú que lo de la gaviota lo deberían leer los publicistas del PSOE, seguro que harían un vídeo mejor que todos los que han hecho, que son horrorosos.
    Viene la gaviota a comerse las raspas del pescado que nos han dejado los los mercados

  2. Al de Turquía Says:

    Bueno, las gaviotas del puente Galata no se comían las raspas sino el pescado entero.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.