
Hoy 23.000 pasos.
Desayuno turco (¡estamos en Turquía!); la gran diferencia con el nuestro es la falta de productos derivados del cerdo, que aquí se intenta paliar con un embutido que es de pollo o quizás de ternera, y también la abundancia de vegetales.
Y de nuevo me enfrento al té turco: las teteras tienen dos grifos, uno para el té y el otro para el agua caliente, pues el primero es tan fuerte que debes rebajarlo con otro tanto de agua y por supuesto en los vasos típicos del té de este país.
Hoy vamos a empezar nuestro periplo turístico en el Gran Bazar.
El hotel está situado en la zona que hay debajo de la mezquita azul, entre esa mezquita y la calle Kennedy, el paseo que bordea al mar de Mármara. Antes era de casitas antiguas, muchas de madera y que se han ido transformado en pequeños hoteles, como este nuestro, y con los bajos en restaurantes y agencias de viaje. Vaya, que la zona ha cambiado radicalmente desde los primeros años en que vinimos a Estambul, pues siempre nos hemos alojado en este barrio.
Pasamos por el Hipódromo y Cemberlitas y llegamos hasta el Gran Bazar.
Busco y encuentro, tras preguntar, la puerta de Mahmut Paça donde tenía apuntado que era el mejor lugar para cambiar y realmente es así, pero ahora con poca diferencia con otros lugares de este mercado.
Compruebo que la lira anda jodida, pero los precios en Estambul son carísimos. Así en un pequeño cafetín en el centro del bazar: un atraco.
También que con el café te sirven un vaso de agua como creo que hacían en España hace muchos, muchos años y ahora también en Argentina.
Hay muy poca gente y le pregunto a un vendedor, quien me explica que ayer no se podía andar por allí de lo lleno que estaba, o sea que va de un día a otro o de una hora a otra.
En cualquier caso, un lugar imprescindible en un viaje a Estambul.
Desde allí nos vamos al “Bazar de las Especias”, realmente “Bazar Egipcio” y en turco (por si tienes que preguntar) “Mısır Çarşısı”.
NB
Lo pronunciarás mal, seguro: esa “ı” sin punto se pronuncia como una especie de “e” con la boca abierta, la “Ç” como una “che” y la “ş” como una “che” sibilante.
Y sigue siendo un lugar precioso.
Después de las visitas turísticas vamos a comer y allí una exquisitez de nombre evocador: “hígado al estilo albanés”, “Arnavut usulü ciğer”.
Estamos al lado de la “Mezquita Nueva”, esta sí pronunciable, “Yeni Cami”, si tienes en cuenta que la “c” se pronuncia como una y griega y la “a” como cuatro aes.
Allí en un expositor propaganda del islam y cojo un par de folletos y un Corán en castellano, aunque la joven que me atiende me explica que para rezar hay que hacerlo en árabe que es como se escribió, pues las traducciones no pueden reflejar exactamente la palabra del Profeta.
O algo así.
Ya ves los cristianos no tienen ese problema. Aunque, ¿alguien sabe en qué idioma se escribieron los evangelios?
Obviamente me refiero a los canónicos, que los apócrifos, como todos sabéis son erróneos y falsos y pueden estar escritos en cualquier idioma.
Acudo a la IA y me dice que “Los cuatro evangelios canónicos (Mateo, Marcos, Lucas y Juan), al igual que el resto del Nuevo Testamento, fueron escritos originalmente en griego koiné (o griego helenístico), que era la lengua común o lingua franca del Mediterráneo oriental en aquella época”.
Pero añade que “Aunque los evangelios se escribieron en griego, se cree que Jesús y sus discípulos hablaban principalmente arameo”.
Hombre, ya sé que la IA no es como el Papa, que no es infalible, pero si tienes en cuenta que esos evangelistas seguramente eran analfabetos…
Demasiadas incógnitas.
De todas maneras, más fácil rezar en castellano o en catalán que en arameo, aunque en un viaje por la Turquía profunda, algo así como Teruel en Anatolia, encontramos a pequeñas poblaciones que sí lo hacían en arameo e incluso nos regalaron una estampa con el Padre Nuestro, en ese idioma.
NB
Niño sacristán leyendo en arameo. Midyat 2011.
Y en aquel entorno de la Mezquita Nueva encontramos una manifestación a favor de Palestina.
Atravesamos el puente Gálata y subimos dando un paseo hasta Taksim. En el camino pasamos por el pasaje Cicek, “Çiçek Pasajı”, en turco “pasaje de las flores”, una galería preciosa que va de la avenida de İstiklal hasta el mercado de pescado, Balık Pazarı.
Este es un recorrido que hacemos siempre para llegar hasta una confitería donde compramos los lokum. Y hoy ha sido una pena.
Antes había allí 4 ó 5 dependientes y hoy hay tan solo una empleada con el dueño, ya muy mayor. Parece que no ha sabido evolucionar y además esté es un lugar que tampoco es un paso de turistas y seguramente los clientes que antes tenía ya se han muerto, pues mi recuerdo es que eran gente muy mayor, o se han mudado a otra parte de la ciudad.
Nosotros encontramos el sitio seguramente a través una guía francesa que utilizábamos en los primeros viajes, “La guide du Routard”, que en España se editaba como “La guía del trotamundos” y esta guía, por lo menos en su versión original, era un poco chauvinista y premiaba todo lo que tenía que ver con Francia y el francés y este señor hablaba francés, pero no inglés.
Llegamos a Eminönü para coger el tranvía e intento utilizar la tarjeta que tengo desde hace años para recargarla y gracias a un pasajero me entero que ya no es válida así que compro una nueva y la recargo, todo con su ayuda.
¿No hay taxis en Estambul? Pue sí, pero somos 5 y eso ya los hace más difíciles. Además, me gusta viajar en los transportes públicos allí donde voy. Así que en esta ciudad a pie o con tranvía.
Un día un poco durillo, pues hemos andado mucho y dormido poco.
Mañana hay anunciada lluvia.
Veremos.
PS
Hoy cerca de la Mezquita Nueva una estampa extraña en esta ciudad: una madre con gemelos en un carrito.
Etiquetas: 2025, Estambul, Gaza, Gran Bazar, Grecia, IA, Mezquita Azul, Mezquita Nueva, Turquía











Deja un comentario