
¿Hay realmente algún motivo para marcharme otra vez?
Bueno, motivos los hay siempre, y si no, los buscas o te los inventas.
Aunque si tienes unas puestas de sol como las nuestras (y todos los días, o casi) quizás sea más difícil encontrar esos motivos.
Podría decir que lo hago para ser más sabio o acaso menos tonto como sugiere Irene Vallejo en “El infinito en un junco” donde dice que Rafael Argullol en “Visión desde el fondo del mar” “reclama para su epitafio una sola palabra: ‘Viajó’. Y añade: ‘He viajado para escapar y para intentar verme desde otro mirador. Cuando alcanzas a verte desde fuera, contemplas la existencia con mayor humildad y perspicacia que cuando, como un tonto jaleado por otros tontos, imaginabas tu yo como el mejor yo, tu ciudad como la mejor ciudad y eso que llamabas vida como la única vida concebible”.
Mira, yo no tendré epitafio, pero si lo tuviese me encantaría ese de “Viajó”.
Y sí, descubres que tu yo, no es el mejor yo (a no ser que seas el Sr. Trump o la Sra. Díaz), tu ciudad (elijas la que elijas como tuya) no es la mejor ciudad y tu vida no es la única concebible.
Claro que para eso tampoco necesitas viajar con frecuencia, ni a lejanos países, que también tienes a los amigos, las lecturas y “La 2”, pero ayuda.
Luego, permíteme que me apodere de otra cita, esta de Kallifatides, ya que hablamos de un viaje a Grecia.
Este decía que “Como artista eres lo que eres mientras eres. Luego no eres nada” y yo en la pandemia de la COVID-19, en que obviamente no viajaba, pensé: “Como viajero eres lo que eres mientras viajas. Luego no eres nada”.
Así que hay que viajar.
Pero no todas son consideraciones tan excelsas como la de Kallifatides o la de Argullol.
En la carretera de Valencia a Segorbe se pasa por un hotel donde un gran letrero anuncia “Habitaciones para siestas. Por horas” (¡tenía que ser en Valencia!) y en el mismo viaje del IMSERSO en Valencia, la guía hablando de las Fallas se quejaba de que en Madrid las fiestas de San Isidro duran solo un fin de semana, pero que las fiestas importantes en España como las Fallas o San Fermín duran más de una semana. Entonces un señor que está en la primera fila dice que eso es “por culpa de las señoritas que se desnudan para que no haya toros y no piensan en la gente que van mandar al paro”. Y acaba con un “a mí lo que más me gusta es el cante flamenco, los toros y las mujeres”. Lo que no sé si en ese orden. Ha resultado ser un “matraco gracioso”, pues un vecino de fila le ha dicho que coja el micro para contar chistes. Afortunadamente su mujer le ha dicho que no, que cuenta chistes guarros o algo así.
¿No es para salir pitando?
El excelso Paco Nadal asistió como ponente a un curso de periodismo en mi pueblo y dijo que el periodista de viajes debe: Observar, interpretar y emocionar. Y acabó con un «si no viajo, me muero».
Yo no soy un periodista, pero quizás me pase lo mismo.
Por cierto, cuando acabó su charla algunos de los asistentes se acercaron a hablar con él y cuando la legión de admiradores y aduladores se disipó me aproximé, me sonrió esperando un halago por mi parte y le recordé un consejo que me dio cuando íbamos a hacer un crucero por el río Yangtsé en nuestro viaje del 2019 a China: “Paco, tu consejo ha sido uno de los más inútiles que me han dado en la vida”.
Bueno, no fue así de crudo, pero casi, y lo lamento pues el pobre se quedó jodido.
Y ya con Paco Nadal, Argullol y Kallifatides, sin olvidar al “matraco gracioso”, me voy de nuevo de viaje.
Fe de erratas o mejor “fe de equívocos”.
Para evitar malentendidos con el apellido, que otros “Díaz” no tienen la culpa, la “Sra. Díaz” a la que hago referencia es Isabel Natividad Díaz Ayuso.
PS
Cuando cargo este artículo en el programa de edición me da la posibilidad de mejorar el titulo y el que sugiere es “La Importancia de Viajar para Descubrirse”: me parece demasiado ampuloso, así que dejo el más austero original de “Me voy”.
De la misma manera me sugiere otra fotografía para encabezarlo y el resultado, que es muy bueno, también me sobrepasa cuando leo su explicación: “Un viajero solitario visto de espaldas, de pie en un acantilado con vistas a un vasto paisaje al atardecer, pequeño frente a la inmensidad de la naturaleza”.
Así que dejo el atardecer de mi pueblo como lo veo cuando escribo estas líneas en el ordenador.
Y una cosa más: la edición de las fotografías en el blog es un trabajo bastante laborioso y dada la cantidad de ellas que pongo he decidido dejarlas tal como se cargan sin editarlas por lo que si quieres verlas mejor debes hacer clic sobre la que quieras ver, lo que te llevará a nuestra cuenta de Flickr, y luego debes volver con el navegador a esta página de nuevo con una excepción: la primera foto sí que esta editada por lo que no está enlazada con la original de Flickr.
Etiquetas: 2025, Estambul, Grecia, IMSERSO, Irene Vallejo, Kallifatides, Rafael Argullol






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