
18 de julio.
Cuando era un niño este era uno de los días mejores del verano pues acostumbrábamos a ir a alguna playa de la costa de Tarragona desde Tortosa, o sea ir y volver con el tren el mismo día, y eso siempre era en domingo por lo que había que ir a misa en el pueblo que visitásemos, menos tal día como hoy pues era fiesta por ser el día del “Glorioso Alzamiento Nacional”, pero si necesidad de ir a misa.
Estos de la foto tampoco tenían necesidad de ir a misa pues es de Visakhapatnam, en el estado de Andhra Pradesh.
Pero hoy en Manali vamos a ir desde aquí a Haridwar con un autobús que sale a las 6 de la tarde y que llegará a las 7 de la mañana y el vehículo es nada menos que un “Volvo A/C Semi Sleeper (2+2)”. Vaya, la leche, o casi.
Como hay mucho tiempo hasta la hora de la salida aprovecho para ir a visitar Vashisht, a unos 3 km, famoso pueblecito por sus fuentes de aguas sulfurosas con baños que curan enfermedades de la piel y diversos dolores y también por sus templos y porque se ha convertido en un reducto de jóvenes (y no tan jóvenes) occidentales de vida alternativa.
Creo recordar que estuvimos aquí en nuestro primer viaje a Manali y que tomamos un baño donde encontramos a una familia sij que al quitarse el varón el turbante mostró una gran cabellera.
Ahora la calle principal que da acceso a la plaza donde se encuentra el centro te muestra ya los “estragos” del turismo con tiendas de baratijas y restaurantes. Alrededor del centro quedan algunas antiguas casas, pero hay muchos hoteles y otros en construcción.
En una cafetería un grupo de occidentales más o menos alternativos y más o menos jóvenes. Imagino que en temporada alta, o sea sin monzones, aquello será un sinvivir y el pueblecito ha perdido casi toda la gracia que tenía excepto su situación que eso no se puede cambiar.
En un lateral del primer templo hay un pequeño chamizo con dos hombres sentados alrededor de un fuego y con un curioso letrero en la puerta: “Lugar para santos y sadhús. No está permitido para los que no sean sadhus. Los sadhus solo pueden estar aquí durante tres días”.
Ya ves que la redacción, por lo menos en inglés, es bastante confusa.
En primer lugar, no explica que es eso de “santo” y sobre el límite de los tres días `parece que solo es para los sadhús.
Afortunadamente tenemos al traductor de imágenes de Google y la redacción en hindi parece más clara: “Este es el lugar donde se sientan los sabios y los santos. La gente común no debe sentarse aquí. Los sabios y los santos solo pueden permanecer aquí tres días”.
¿Quién controla eso?
Pues como no sean “santos y sadhus” noruegos o japoneses y sigan las normas… porque si son indios o mediterráneos estarán el tiempo que quieran.
Hoy los dos señores no parecían “ni santos, ni sabios”, sino una pareja que estaba fumando allí alguna sustancia ilegal, o por lo menos alegal.
Sí que había un abuelito en la puerta del templo que no sé si entraba en estas categorías, pero que daba confites a los que entraban y sobre todo a una niña que con cara de picardía no paraba de pedirle.
Y en una fuente en medio del pueblo dos figuras “antiguas”: una niña de 12 años lavando su ropa y una señora que está lavando unos frutillos que podrían ser pequeños albaricoques (“apricots” los llama) de los que quita toda la carne y se queda solo con los huesos. Ni idea de su utilidad.
(No puedo poner la foto porque por despiste solo hice vídeo y estos no los puedo incluir aquí, pero si estás interesado te los envío).
Estando visitando este pueblito recibo un mensaje de la compañía de autobuses, “not reliable”, que se había cancelado el viaje y que me devolvían el dinero.
Un susto.
Regreso rápidamente al centro de Manali, les presento el mensaje a la agencia donde compré el billete y me devuelven el importe, pero sigo sin tener medio de salir de aquí.
Afortunadamente hay un autobús “ordinary” de la compañía estatal, o sea “2+3” (y asientos no reclinables), que sale a las 3 de la tarde y llega a Haridwar a las 5 de la mañana y además como ellos no pueden vender esos billetes me acompañan y ayudan a comprarlos en la estación de autobuses.
Al final ha salido todo bien, o casi, porque imagínate la putada: el autobús contratado salía de la nueva estación a unos 2 km del centro a las 6 de la tarde y llegas allí y resulta que no hay viaje y el único que había ha salido a las 3.
Todavía hay tiempo y vamos a visitar un par de sitios budistas que hay en Manali.
Es un barrio budista tibetano, pero por si acaso, para los visitantes hindúes hay un letrero que indica el sentido en el que debes recorrer aquello, pues ya sabes que si lo haces al revés irás al infierno. O algo así.
Última comida en Manali y esta vez una sopa tibetana buenísima: thukpa.
Y a las 3 con puntualidad no india salimos.
El autobús es como estaba previsto de los 3+2 y como va casi vacío nos las prometíamos muy felices pensando en que podríamos sentarnos en otros asientos y estar más cómodos, pero se llena rápidamente y nos toca estar en nuestro sitio.
El cuerpo, por lo menos el mío, se acostumbra a todo y acabo durmiendo gran parte del viaje, tanto que las 5 de la mañana me despierta el cobrador porque hemos llegado a Haridwar.
19 julio. Haridwar.
El propósito de venir a esta ciudad es que Mario conozca la ceremonia del “aarti” en el Ganges, así que vamos a los ghats de este río aunque realmente no estás en el verdadero Ganges, sino en un canal de él.
20 de julio. De Haridwar a Delhi.
El tren de Haridwar a Delhi es de clase 2AC por lo que viajamos con 3 jóvenes de Gujarat, una de ellas en un asiento del pasillo contiguo con los que hablo sobre su estado.
El coger este tren ha sido casi un milagro.
Ayer llegamos desde Manali a las 5 de la mañana, vamos al cercano hotel y desde allí voy a la también cercana estación de ferrocarril para intentar sacar un billete para ir a Delhi.
Desde aquí hasta Delhi hay varios trenes, pero solamente dos nos interesan por los horarios y porque llegan a la estación de “New Delhi”.
En uno de ellos solo hay “waiting list”, pero tan “waiting” que es muy improbable que tenga billete. En el otro que tampoco hay pregunto por una “foreing quota” y la respuesta es de las que solo te esperas aquí: “Ese tren sale de Dehradun (que es la capital del estado de Uttarakhand) y solo se venden desde allí”.
Y tenemos que llegar mañana a Delhi pues tenemos el hotel reservado sin posibilidad, por la fecha, de cambiar la reserva así que me voy a la estación de autobuses: pues te parecería mentira, pero no hay autobuses durante los próximos 5 días por orden del gobierno. No he logrado saber las circunstancias ni las razones, pero no había forma de comprar billetes para Delhi, ni de los autobuses oficiales o estatales, ni de las compañías privadas como he comprobado en varias agencias de viajes.
Regresó a la estación de tren y pido dos billetes desde Dehradun.
Pues, aunque sea increíble es que hay que comprarlos allí y no los venden desde el resto del país por ser esa “foreing quota”.
Me dicen que la única posibilidad es una cuota para emergencias. Le digo a la taquillera que si es la “taktal quota” y sonríe afirmativamente. Debo estar a las 9 y media en la taquilla pues se empiezan a vender desde la 10.
Regreso a la hora prevista me atienden en la ventanilla y a las 10 me veden los dos ansiados billetes.
Han sido un par de horas de gran tensión y de idas y vueltas, pero al fin lo he conseguido. La constancia y el tesón tienen sus recompensas.
Cuando llegamos a esta ciudad la temperatura era muy agradable, pero al mediodía es de 33ºC pero con sensación de 40ºC y hay gente, mucha gente.
Cuando veníamos aquí en el autobús durante la noche encontramos algo sorprendente: muchos jóvenes en moto con una bandera azafrán en un palo y más raro todavía, camionetas con jóvenes de pie o largos y con música a todo volumen como si fuesen una discoteca volante. Pero muchos, muchos. A veces grupos de ellos durmiendo en el suelo en el arcén de la carretera. Pero lo más extraño era ver a algunos andando o corriendo por el arcén con una especie de altarcito muy florido y al salir de la estación nos encontramos con esos grupos a pie con los altarcitos.
Preguntando me entero que es una peregrinación de los estados vecinos (¡menos mal que no es de toda la India!) que vienen a buscar agua del Ganges y que luego se la llevan de vuelta a sus pueblos o ciudades para echarla por encima de los dioses locales.
Así a los miles de peregrinos que vienen a esta ciudad hay que añadir los miles (¡millones dice Wikipedia, 10 el año pasado!) de esta peregrinación especial: “Kanwar Yatra”.
Así que los ghats alrededor del Ganges están a reventar.
Al final de la tarde volvemos al Ganges, al Har Ki Pauri, para la ceremonia del Ganga Aarti donde un grupo de brahmines realizan una serie de ritos rodeados por miles de fieles enfervorizados.
Al acabar regresamos al hotel y volvemos a ver a grandes grupos de peregrinos del “kanwar”. Algunos llevan una caña con un recipiente de agua en cada punta, pero otros llevan un chaleco con bolsas de agua en el pecho.
El tren de Haridwar a Nueva Delhi sale puntual y llega puntual. En el recorrido cuando nos hemos cruzado con algún tren que iba a Haridwar llevaba en algunas ventanillas un altarcito atado a ellas.
La estación de tren de Nueva Delhi tiene parada de metro y además muy bien indicada. No la habíamos utilizado desde allí nunca, pero hemos probado pues es la misma línea que nos deja al lado del hotel.
Ha sino un poco complicado, creo que por ser la primera vez. Allí he recargado mis tarjetas de transporte del metro de Delhi y hemos llegado al hotel.
Y como siempre la sorpresa (pero menos ahora) de que para acceder a la estación de metro debes pasar un control de equipaje y control personal con arco y luego uno por uno con cacheo a cada viajero. Eso hace que no funcionen las escaleras mecánicas pues sino se amontonarían todos en el control, te lo advierto por si vienes con equipaje pesado.
Estamos al lado de Connaught Place, CP, así que vamos a dar una vuelta por allí con la consabida (casi obligatoria) toma de un batido en un local pequeñito, pero siempre a rebosar donde te lo sirven en una botella de vidrio.
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