39. India 2019. 14 de octubre, lunes. Décimo séptimo día de viaje. Kohima. Día 1. Primera parte.

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Después de todas las vicisitudes de ayer ha vuelto a salir el sol, como la odiada frase de “como no podía ser de otra manera”.  ¡Gracias Copérnico!

 

 

Y con el sol también la luz, y el hotel no nos gusta nada.  Bien es verdad que era la última opción de todos los hoteles que buscamos en lo que creía que era el centro, pues en estas ciudades indias de tipo “estación de montaña” no suele haber un verdadero centro y  además la distancia entre los lugares no tiene nada que ver con su  distancia real sino con las facilidades o mejor con las dificultades de acceso. Me explico:  dos edificios pueden estar a 50 metros de distancia el uno del otro en línea recta, pero a 500 metros si no eres Superman o una golondrina.

El hotel está limpio y bien situado, pero pensando en las horas que tendremos que pasar en la habitación dado la época del año que es y la idiosincrasia de esta ciudad queremos algo donde nos sintamos más a gusto.

Así que llamo por teléfono a los dos en los que  no había conseguido habitación y en uno de ellos sí tenían y además está a unos 50 metros, pero de los peatonales, por lo que nos cambiamos. Y la habitación del nuevo es todo menos austera: casi 44 m² más el baño, 48,5 m².

Creo que es la habitación más grande, sin ser apartamento, en la que hemos estado.  Pero no había donde elegir, era la única libre.  Y además está enfrente del lugar más importante de la ciudad: desde el punto de vista turístico e histórico y que se considera el verdadero centro de la ciudad:

Kohima War Cemetery.

Wikipedia: “es un memorial dedicado a los soldados de la 2ª División Británica de las Fuerzas Aliadas que murieron en la batalla de Kohima durante la Segunda Guerra Mundial”.

A Marisa estos lugares no le gustan demasiado, pero a mí me encantan. Los cementerios británicos que hemos visitado están situados en sitios especiales y además muy cuidados.  Bueno el de Corea, “United Nations Memorial Cemetery”, que está en Busán, también era algo sobresaliente.

United Nations Memorial Cemetery

Y este dada su situación es un lugar bastante visitado y con una placa informativa de las normas de comportamiento, donde me sorprende el de no hacer fotografías, cosa imposible de solucionar, como luego comprobaré.

También que en el recinto del cementerio no se puede comer, fumar, tomar drogas, beber alcohol, ni consumir sustancias estupefacientes (“other intoxicants” les llaman en el letrero).  Y en los signos añade un “No violence”. Curiosa prohibición en un cementerio.

Nada más entrar una placa explica la importancia de la batalla que se libró aquí entre los japoneses y los británicos en la segunda guerra mundial.

Un resumen: la ciudad con una guarnición de 2.500 soldados fue sitiada por una división japonesa de 15.000, pues era muy importante para el avance de ellos desde la cercana Birmania y de esta manera poder tener el control de toda la India.

Después de 15 días de batalla y cuando todo parecía perdido una fuerza británica rompió el cerco y así se prolongó la batalla varios meses,  pero se logró parar la ofensiva japonesa.

El cementerio se construyó sobre unos terrenos con  pistas de tenis donde se desarrolló la principal batalla.  Aquí se enterraron 2.300 soldados de la Commonwealth, 150 de los cuales permanecen sin identificar.

En esa placa explican el acto de valor de del capitán John Radle. Imagino que habría otros muchos actos semejantes en aquellos momentos pero aquí solo nombran a este.

Recorremos aquellas hileras de placas metálicas comprobando de nuevo lo terrible de las guerras.

Algunas se limitan al nombre y grado, pero otras acaban con frases que imagino bíblicas o de recuerdos familiares: “En recuerdo de mi querido hijo David. Nos encontraremos en el cielo”.  Tenía 22 años.

Y también las de los anónimos con un escueto  ”Un soldado de la guerra 1939-1945”, que acaba con la repetida frase de “Known unto god”.

 

Pero no solamente les dolía a los padres: “En memoria de un querido esposo y padre de Trix, Betty y Toni. Hasta que nos encontremos de nuevo”.

Y con frases preciosas: “Vivir en los corazones de aquellos a quienes amamos, no es morir”.   Pero H. Judson, fusilero de “The Lancanshire Fusiliers”, sí murió el 5 de mayo de 1944 a los 34 años.

Y luego encuentras las tumbas de los soldados indios que debían ser musulmanes, pues su nombre y graduación están en inglés, pero luego hay dos frases que imagino es árabe y quizás del Corán.  Pero pensando de donde eran puede que fuese  urdu, que se escribe como una variación del persa. (¡Cuánto desconocimiento!).

Y de repente me percato de que no hay tumbas de indios hindúes.  ¿No lucharon junto a los británicos? Pues sí, pero es que los incineraron. Y así hay una placa que los recuerda: “En honor de aquellos que murieron en la batalla y cuyos restos mortales fueron incinerados”.

Y aquí unas observaciones sobre el inglés y mi traducción y sobre el que escribió la frase.

El original dice: “IN HONOUR OF THESE OFFICERS AND MEN WHO DIED IN BATTLE AND WHOSE MORTAL REMAINS WERE COMMITTED TO FIRE”.

Ya ves que “OFFICERS AND MEN” lo he traducido por “aquellos”.  Y es que ese “officer” que se utiliza mucho en las series americanas de policías lo suelen traducción por “oficial” cuando su traducción sería “policía” o “agente” y a veces aparece también en España como tal llamando “oficial” a un policía que no lo es.

Otra traducción es “oficial”, pero del ejército. He encontrado que también se puede utilizar como “militar” en general. De ahí ese “aquéllos” de mi escrito.

“MORTAL REMAINS”. Solo “remains” ya indica que son los “mortales” y quizás con el adjetivo añade fuerza a que solo se quema el cuerpo, pues   desconozco como llevan en el mundo hindú lo de la separación del cuerpo y el alma al morir.

“COMMITTED TO FIRE “. Bonita forma gramatical para “incinerar”.

Hay una gran placa con todos los nombres y rangos y te puedo asegurar que hay muchísimos.

Al salir compruebo que en la placa de la entrada donde está el mapa del lugar dice que en esta zona está el “Kohima Cremation Memorial” dedicado a unos 900 soldados budistas, hindúes y sijs que murieron en la batalla y cuyos restos fueron incinerados.

Y como estamos en una región remota, por lo menos a ojos de un turista occidental, aquí somos exóticos y nos piden de nuevo fotografiarse con nosotros.  Porque no se me ocurre ninguna otra razón para que un par de guapas nagalandesas nos pidan una foto.

Claro que aprovechamos la ocasión para fotografiarlas también a ellas.

Ha habido más fotografías de grupo además de estas.

Y con el mismo aprovechamiento.

Ha sido una visita muy interesante.

Known unto God.

La historia de esta frase la escribí en la crónica cuando vistamos   el cementerio de Busan al que he hecho referencia más arriba.

Dice Wikipedia que está en más de 200 mil tumbas a lo largo del mundo.

A la traducción literal de “Conocido por Dios” se le puede añadir  “solamente” y creo que es más poético: “Solamente conocido por Dios”.

Cementerio de Busán.

2 comentarios to “39. India 2019. 14 de octubre, lunes. Décimo séptimo día de viaje. Kohima. Día 1. Primera parte.”

  1. Luigi Says:

    La habitación del hotel es la “presidencial” por lo menos!! para jugar un partido de tenis, qué barbaridad!

    Bonito e histórico el cementerio.

    Y las nagalandesas no parecen indias, como cambian comparadas a las de otros estados, imagino será por su cercancía a Birmania.

  2. alelsoles Says:

    Es que los nagas están distribuidos en varios estados del nordeste de la India así como en Birmania. Y efectivamente no parecen indios.

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