36. Corea 2017. 1 de abril, sábado. Vigésimo día de viaje. Busán. Día 3. Segunda parte.

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En un corto paseo desde la boca de metro llegamos al cementerio de los soldados de la Naciones Unidas que murieron en la guerra de Corea.
Lástima que ha empezado a llover y que cerraban a las 5 de la tarde, pues es un lugar muy bonito y muy interesante.
En la entrada un apuesto soldado con un extraño uniforme. Como íbamos un poco justos de tiempo he pensado preguntarle a la salida a qué ejército pertenecía o si era solo una figura de atrezo, pero hemos sido los últimos en abandonar el lugar y ya no estaba.

United Nations Memorial Cemetery in Korea (UNMCK).


Es un cementerio único en el mundo donde reposan los restos de algunos de los combatientes de las Naciones Unidas en la guerra de Corea.
Bajo esa bandera, la de las Naciones Unidas, 21 naciones se comprometieron a ayudar a este país. Dieciséis de ellas enviaron tropas de combate: EEUU, Reino Unido, Turquía, Canadá, Australia, Francia, Países Bajos, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Colombia, Grecia, Tailandia, Etiopía, Filipinas, Bélgica y Luxemburgo. Y con ayuda médica 5 naciones: Noruega, Dinamarca, India, Italia y Suecia.


Aquí hay enterrados 2.300 de ellos de 11 naciones, más algunos coreanos que lucharon bajo esa misma bandera.
En esa guerra el número de tropas de las N.U. fue de 1.755.184, de los cuales 1 millón 600 mil fueron americanos. Murieron 40.896 de 17 países y fueron enterrados aquí unos 11 mil entre 1951 y 1954 pero muchos fueron repatriados. Así los que permanecen son de 11 naciones pues algunas repatriaron a todos sus combatientes, si bien quedan los espacios que destinaron a ellos.


Es curioso que todos los soldados americanos fueron repatriados, pero hay 36 de ellos que fueron militares que se quedaron en Corea después de la guerra y desearon ser enterrados aquí.
Es un lugar muy cuidado y uno de los cementerios más bonitos que he visto en mi vida. Imagino que si les dieran la opción de ser enterrados aquí, como a esos americanos de más arriba, habría una lista de espera mayor que la de los hospitales españoles.


En el recorrido vemos lápidas muy cuidadas y algunas con tiernos mensajes como una de la esposa e hijos del capitán Davis, quien murió con 31 años.


O la proclama patriótica de la visita del ministro colombiano en 1973: “Ningún lugar es lejano para que un colombiano muera por la libertad”.


Y una sorpresa fue descubrir que hubo tropas etíopes. Claro que entonces mandaba allí Haile Selassie I, e imagino que el sucesor de Salomón querría ponerse otra medalla en su pechera. Así que mandó allí a 3.518, casi como Francia, de los que murieron 122.
En la entrada hay una lápida con la situación de todas las tumbas. Sorprende un cuadrado con la leyenda: “Known unto God”.


Lástima que además de la lluvia que tuvimos durante todo el recorrido se hizo la hora de cerrar el recinto y tuvimos que marcharnos sin acabar la visita.
Ha sido un buen final. Ahora solo hay que esperar que mañana no llueva.

NB
Viendo la lista de caídos en combate sorprende ver la disparidad entre los tres países que más muertos tuvieron pues mientras el tanto por ciento de bajas fue del 2,3 para americanos y británicos fue del 6,7 para los turcos. Y eso es una barbaridad. Casi tres veces más. Imagino que lo habrán estudiado, pero seguro que algún imbécil metió la pata y eso costó la vida a un montón de turcos.

“Known unto God”.

Esta preciosa frase viene de las lapidas de los soldados de la primera guerra mundial, la famosa “Gran Guerra” (si es que hay alguna guerra que sea grande) y sería algo así como “Solamente conocido por Dios”, lo que más prosaicamente se conoce como “Tumba del soldado desconocido”.
Fue una sugerencia de Kipling, quien había perdido un hijo en dicha contienda y que formó parte de una comisión para el tratamiento de los cementerios de los británicos muertos en esa guerra, que en las tumbas de los soldados desconocidos se colocase esa frase de ““Known unto God”, que como he leído es “para dar consuelo al creyente… y un quebradero de cabeza al traductor curioso”.

Queens’s Brown.


Cerca de nuestro hotel hay un establecimiento que se llama así “Queen’s Brown”, que como sabemos todos los que hemos estudiado el genitivo sajón significa “El marrón de la reina”, o en “inglés “ “El Marrón de la Reina”, que ellos son muy de mayúsculas.
Y he pensado en nuestra reina, la de verdad, la abnegada Sofía y que en su caso el “marrón” no ha sido “el marrón” sino “los marrones”, empezando por su egregio esposo y acabando (de momento) con sus yernos. Que más que una tienda podría poner una franquicia: “Queen’s Browns”.

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