12. India 2019. 2 de octubre, miércoles. Quinto día de viaje. Bishnupur. Tercera parte.

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El recorrido turístico se termina con un cañón famoso, el “dalmadal”,  porque  fue el cañón más grande fabricado durante el reinado de los Malla:  3,8 m por 30 cm de diámetro. Vaya, nada especial.  Pero me parece que estos no eran buenos artilleros, dado que el cartel dice que es de hierro forjado, que yo no sabía que se pudiesen hacer cañones con esa técnica, pero parece que así los fabricaban los antiguos.

De todas maneras lo especial de este artefacto es que lo utilizó “Lord Madan Mohan”, dios tutelar de los reyes Malla contra los invasores maratíes.  Imagino que los  vencería, ya sabes que cuando un dios, un santo o similar ayudaba a un bando los otros estaban jodidos. Ahora que también me ha recordado a  Agustina de Aragón.

NB

Seguro que no conocías hasta ahora a este “Lord Madan Mohan”, pero si te digo que es un avatar de “Lord Krishna” ya lo sitúas en tu panteón de dioses hindúes y lo relacionas con los visnuitas Malla.

Aquí la fotografía del templo dedicado a él.

Clase de etimología: La palabra “dala” significa enemigo y “mardan” significa destruir.  O sea, que un nombre cojonudo para un cañón.  Ahora estaría prohibido llamar así a un arma.

Al pagarle al conductor intento contratarle para visitar  mañana por la mañana algunos pandals de aquí, pues nuestro tren no sale hasta la 3 de la tarde.

El tanteo lo hacemos con la ayuda del recepcionista del hotel dado que el joven apenas habla algo de inglés.  Entonces el recepcionista nos presenta como opción alternativa, sin habérselo pedido,  a otro conductor y va y nos pide el doble. Me he quedado estupefacto. ¡Vaya mejora de cojones! No se lo he dicho porque seguramente con mi inglés hubiese quedado muy poco fino.

Así que nos quedamos con el mismo de hoy.

Seguimos con el restaurante del hotel y volvemos a comprobar que está muy bien.

Después del descanso volvemos a la vida de turistas en este caso en el apartado de “compradores”.

En el camino una callecita con preciosos dibujos en las paredes. Nada que ver con la macarrez habitual en nuestras tapias.

Encontramos una tienda especializada en saris y  Marisa y  Luis se pasan allí un buen rato en aquel ambiente tan característico de las tiendas indias de tejidos, donde también hay que entrar descalzo, aunque  aquí, a diferencia de los templos de esta mañana, tiene sentido.

No sé si habrán comprado verdaderos saris de Baluchari, porque no creo que sus conocimientos de las sedas les permitan distinguirlos, aunque nunca se sabe. Yo tengo  problemas para distinguir el algodón del esparto.

Seguimos nuestro camino y encontramos otro pandal en construcción.

Aquí lo más curioso ha sido que el pintor de las imágenes, un verdadero artista, con cara de artista, utilizaba el dorso de su mano como paleta de pintor.

Pasamos por delante de una peluquería  y al cliente le han embadurnado toda la cara.  El peluquero nos sonríe complacido y me hubiese gustado quedarme para ver qué tipo de afeitado le hacían. No me lo puedo imaginar.

Cerca del hotel visitamos  el pandal de ayer por la noche pues lo acaban de inaugurar.

Un joven me explica que está basado en una historia de  Tagore y que muestra el mundo rural.

Otro joven me pregunta si se puede hacer una foto conmigo y emplea un verbo nuevo para mí pero que quizás todos los jóvenes del mundo lo utilizan: “to selfie”. O sea que no “hacer un selfie” o “tomar in selfie”. No. Directamente: “Can I selfie with you?”.

Luego me ha pedido otra con Marisa  y más tarde que su madre nos hiciese una foto a los tres con él.

Cuando me iba viene a la carrera: resulta que no sabía cómo me llamaba y me pregunta el nombre y el apellido. ¿Para qué diablos lo querrá!

Damos un paseo fuera de la avenida principal y son calles apenas iluminadas y con poco movimiento. En el ventanuco de una casa se asoman unas niñas y nos acercamos a hablar con ellas. ¡Lástima de la barrera del lenguaje, con lo interesante que hubiese sido poder comunicarnos!

Cena final y a descansar que hoy hemos madrugado.

NB.

Los templos muy interesantes y a pesar de eso muy poco visitados. En algunos hemos estado solos y en otros con 3 ó 4 visitantes más y solo hemos coincidido en uno con un grupo que parecía de estudiantes.

 

 

 

 

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Una respuesta to “12. India 2019. 2 de octubre, miércoles. Quinto día de viaje. Bishnupur. Tercera parte.”

  1. Luigi Says:

    los murales pintados en las paredes de verdad que son para importarlos y en todas la ciudades, una maravilla!!

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