El triunfo del pesimismo.

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Es una pena que los datos sean “optimistas” porque te quitan prestigio. En España sólo los pesimistas tienen prestigio aunque se equivoquen tenazmente y aunque su conducta agrave una situación que podría haber sido más benigna. No hay más que fijarse en los meses de marzo, abril y mayo en los que la tristeza y la severidad de nuestros dirigentes (con mucha calma eso sí, lo que no ha evitado un miedo universal) nos ha conducido a una situación muy preocupante.
La preocupación por los “rebrotes”, o mejor dicho la exhibición de esa preocupación, de todos nuestros dirigentes va más allá de la lógica inquietud por la salud de la población y entra en la creación de la escenografía de un mundo lúgubre al que debemos acostumbrarnos. Es más palpable desde que el Gobierno Central ha subcontratado sin Alarma la gestión del curso de la epidemia COVID19 a las entidades menores, Comunidades Autónomas y Ayuntamientos.
¡Qué felicidad debe provocar a las autoridades menores el decidir sobre los movimientos de sus ciudadanos, la apertura arbitraria de establecimientos, los horarios de ciertos usos y costumbres e incluso la prohibición de actividades que les parecían indispensables hace unos meses y que conducen a la ruina a sus propietarios! Un buen ejemplo: No se puede entrar ni salir en Aranda de Duero, 32.000 habitantes, y la Policía y Guardia Civil vigilan su severo cumplimiento sin que haya un solo hospitalizado. Y sin el menor sentido de culpabilidad después de que sus mayores hayan obligado al cierre de viveros durante toda la primavera y de las tiendas de bricolaje en los tres meses de confinamiento en los que se podía haber plantado y pintado toda España y en el único país democrático del mundo en el que ha ocurrido algo así.
¿Porqué digo ésto? ¿Soy acaso un sabio como los que aparecen a menudo diciendo verdades incontrovertibles, como por ejemplo los de la OMS que acaban de decir “”La OMS advierte de que puede que nunca haya un remedio contra la covid”? No soy sabio y podría, como el oráculo de Delfos, decir algo contrario a lo dicho por la OMS y también sería cierto; algo así como “advierto que puede que en algún momento haya un remedio contra la covid”.

Sencillamente no soy sabio, pero los datos dicen que no hay una mortalidad destacable y ¿qué es una enfermedad sin mortalidad destacable?: una enfermedad cualquiera. Y ¿quién dice que no hay una mortalidad destacable por COVID19 en estos momentos, en realidad desde mayo hasta julio de 2020, trimestre del que tenemos datos? Lo dicen los MoMo. La gracieta del nombre MoMo y el hecho de ligar la muerte con un personaje de novela aunque sea una niña simpática y salvadora no me hace gracia, supongo que se la hizo a quien eligió el nombre en la UE. El caso es que los MoMo existen y son los “Observatorios de Monitorización de la Mortalidad”, que, en España, cumple una importante tarea en el conocimiento de los datos de las defunciones por todas las causas procedentes de 3.929 registros civiles informatizados, que representan el 92% de la población española. Si hay algún pequeño error por la falta del 8% de la población se refiere a la población de mayor edad puesto que los datos no incluídos son de los Ayuntamientos de menos habitantes que suelen ser los de mayor edad media. Lo realiza el Instituto de Salud Carlos III.

Si vemos la página 1 del informe del 28 de Julio, conforme pase el tiempo podrán verse los de fechas posteriores, la figura 1 resume muy bien lo ocurrido hasta el 28 de julio. Las siguientes afirmaciones no pueden achacarse al informe y los errores son sólo míos. Se basan sólo en el Informe referido por lo que su verificación es fácil.
– Las estimaciones de mortalidad esperada se realizan mediante “modelos restrictivos de medias históricas basados en la mortalidad observada del 1 de enero 2008 hasta un año previo a la fecha actual, procedente del Instituto Nacional de Estadística”. “Exceso” es diferencia entre observada (realidad) y esperada (estadísticamente).
– Hay un exceso de mortalidad del 13 de marzo al 10 de mayo (la frase sobre la figura dice del 13 de marzo al 22 de mayo en contradicción con el gráfico).
– Desde el 10 de mayo hasta el 28 de julio la mortalidad está dentro de la banda azulada (lo esperable estadísticamente).
– Afecta más a mujeres que a hombres, contrariamente a lo que se había leído en algunos medios y su lógica es que a mayor edad hay más mujeres vivas y…
– Afecta mucho más a los mayores de 74 años (67,4 de exceso), más a los de edades de 65 a 74 (46,7 de exceso) y también pero menos a los menores de 65 (un 22% de exceso). Si la separación por edades fuese mayor se vería que la benignidad por menor edad continúa de manera que se puede decir que la COVID afecta más a mayor edad, como la mayoría de las enfermedades no infantiles.
– Desde los primeros dias de mayo las cifras son normales es decir entran en el rango de la media de los úlimos 10 años en cuanto a mortalidad se refiere, por lo que las “alarmantes” cifras de contagios no son más que indicadores de vida no confinada, no inmóvil, de vida pura y simple y, contra los alarmistas, de vida bastante cuidadosa.

– Quien quiera ver los datos y gráficos por Comunidades Autónomas tiene 18 páginas más para reafirmarse en su identidad e informes europeos para difuminarla.

– En las conclusiones del Informe se afirma que ha habido exceso de mortalidad en las 17 Comunidades Autónomas españolas y en Ceuta. Hojeando el informe creo que es una afirmación cierta y muy exagerada.
– En todas las Comunidades se da un retardo en el exceso, que habitualmente ocurre de fin de diciembre a febrero y en el 2020 ha ocurrido en abril.
– En Andalucía el exceso ha sido mínimo, menor que el pico habitual de febrero. Lo mismo ha ocurrido en Asturias, Baleares, Galicia y Murcia.
– Se pueden estudiar muchas combinaciones de los datos, pero lo más equitativo es ponderar por población. Cuatro Comunidades, Madrid, sus colindantes Castilla y León y Castilla la Mancha y Cataluña con el 40% de la población española suman el 80% de fallecidos.
– En Canarias el “exceso” ha sido practicamente nulo. En el pico de la COVID, Canarias era más seguro (por COVID19) que Corea hoy y que el Reino Unido en cualquier fecha de 2020, lo que etiqueta la prohibición del Sr. Johnson de canallada y pone en entredicho incluso el confinamiento del estado de alarma, que podría haberse evitado con medidas en los aeropuertos, si se hubiesen podido y sabido hacer.

La comparación visual de los gráficos de los países europeos indica que en España se dan “excesos de mortalidad” en diciembre-enero de todos los años, lo que no ocurre de forma tan acusada en otros paises, así que hay posibilidad de mejora.

Contra los pesimistas que nos confinan me reafirmo en lo que dije en mayo.

 

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