43. China 2019. 22 de abril, lunes. Vigésimo primer día de viaje. Crucero por el Yangtsé. Día 5. Chongqing. Día 1. Primera parte.

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Lo del 5º día  de crucero es una maniobra de marketing, pues realmente son tres días verdaderos de viaje y visitas y 4 noches, pero así es como se anuncia: “Crucero de 5 días y 4 noches”.  Y no solamente este, que es la norma en todos que se hacen río arriba.

El programa para hoy era corto: despertador a las 6:15, desayuno a las 6:45, equipaje fuera del camarote a la 7:15 y salida a las 7:45. Y acababan las instrucciones con un “Que tengas un seguro viaje de regreso a casa”.

Así que nos despertamos en Chongqing, última etapa de nuestro crucero y tras despedirnos de Susan empezamos ese “regreso a casa”.

Sales del barco y lo que te esperas después de un “Luxury Cruise” es algo tipo muelle de pasajeros de Villanueva y Geltrú por lo menos. Pues no. Aparecen un montón de señores de esos “tipo chino de película” con un palo de bambú con cuerdas para transportar una carga y ofreciéndose para llevarte la maletas y eso no presagia nada bueno, porque si en Yichang había una especie de elevadores rarísimos que te llevaban desde la parada del autobús hasta el muelle, aquí lo que hay, por lo menos donde hemos desembarcado nosotros,  es una subida muy empinada con muchas escaleras desde el río hasta la calle. Pero muchas, lo que además dificulta el transporte de las maletas con ruedas.

Le pregunté a Susan si el metro que aparecía en mi guía estaba cerca del embarcadero y me dijo que no, que para ir a nuestro hotel necesitábamos coger un taxi. Y es que luego descubriré que esa estación de metro todavía no está abierta.

Desde el final de las escaleras hasta la “civilización”, o sea hasta donde aparecen los coches y los autobuses y gente en cantidad hay un buen trecho todavía, pero que gracias a las ruedas de las maletas se hace fácilmente.

Paramos un taxi y descubro con placer que tiene taxímetro y que funciona. Le doy el papel del hotel con la dirección en chino y la joven taxista teclea en su teléfono y empieza la carrera. Lo de teclear lo hace varias veces a pesar de que el hotel está bastante cerca del muelle. Y es que esté gente, como les pasaba a los coreanos, sin teléfono no saben moverse hacia ningún lado.

Compruebo que en Chongqing hay muchas cuestas y que giran cambiando de sentido aunque no esté permitido. Y finalmente nos deja felizmente en la puerta del nuevo hotel. Bueno, con un pequeño incidente: es tan poco el conocimiento de los taxis  chinos (solo hemos cogido uno en de Yichang para ir al hotel), que, por lo menos en esta ciudad, en cuanto pagas salen pitando y nosotros habíamos salido con el equipaje de mano, o sea la mochilas, pero las maletas seguían en el maletero así que con el taxi marchándose le di un pequeño golpe en el coche y un grito. Paró y recuperamos el equipaje. Un pequeño susto.

Estamos frente al hotel que está en una placita en lo alto de una calle y la primera sorpresa es que allí hay una mezquita. Bueno, es un edificio normal, pero al que la puerta de la entrada han disfrazado de puerta de mezquita y con un letrero verde, ya sabes, el color del islam, con bonitos caracteres árabes. La segunda, que no debía serlo, es  la entrada del hotel.

La guía lo recomendaba, vaya, que le daba una estrella, y en esta guía  dan una o ninguna, o sea que es de los recomendados y es el único que aparece así. Dice de él que “es mucho mejor de lo que su situación podría sugerir en un 4º piso de un edificio comercial”. Lo que también decía, pero en lo que yo no me fijé, era la expresión “walk-up” escrita después de “4th floor”. Y eso quiere decir que tienes que subir a pie, que no hay ascensor.  Y la escalera, como la entrada bastante deprimente.

Total: esa entrada y una buena ración de escaleras con el equipaje después de las del muelle. Y pensé en esas cantadas de esta guía que a veces tenemos que padecer como en el alojamiento de Shanghái. Por lo menos decía que “los amistosos empleados hablan buen inglés y que están encantados de ayudarte para reservar billetes de tren o viajes organizados”.

Y el joven de la recepción no hablaba nada de inglés.  Y encima eran poco más de la 8 de la mañana y hasta la una no estaba disponible la habitación. Así que la sensación era de esas de “la hemos cagado”.

Dejamos el equipaje en recepción y nos vamos a la conquista de Chongqing, que te recuerdo se pronuncia algo así como “Chonchín”, aunque a mí los chinos no me entienden los nombres de las poblaciones aunque se los trascriba en pinyin.

 Chongqing.

Que se escribe en pinyin “Chóngqìng”, así con dos acentos que imagino que deben ser para ayudarte con la pronunciación, aunque no sé cómo lo hacen para pronunciar una palabra bisilábica con dos acentos tónicos. Debe ser cono la broma de pronunciar Zaragoza, acentuando toda las silabas.

Te dejo el enlace a su pronunciación para que comprendas el porqué no me entienden cuando digo “chón-chín”.

Al comienzo del viaje escribí que “Shanghái es uno de los cuatro  municipios de la máxima categoría en China, junto a PekínTianjin y Chongqing, que son administrados como si fuesen una provincia”. Lo de entender que es un “municipio” para la estructura administrativa china es para un doctorado.

Chongqing ha sido creada hace poco, pues formaba parte de la provincia de Sichuan hasta 1997. Ahora es una de las regiones más importantes del país. En su desarrollo histórico y económico juega un importante papel el río Yangtsé que la atraviesa.

La población de la región según la guía se remonta a dos millones de años. Muchos me parecen.  También que hubo un reino llamado Ba que gobernó estas tierras durante 2000 años. También me parece una exageración.  Luego llegaron las dinastías típicas chinas y en el periodo de  1938 al 1945 la ciudad se convirtió en la capital del Kuomitang en tiempo de guerra.

Durante la segunda guerra mundial llegaron mucho refugiados y todavía más lo hicieron cuando se construyó la presa de las Tres Gargantas, se calcula que más de un millón de personas.

Luego se separó de Sichuan y se convirtió en una municipalidad bajo el control directo del gobierno central.

Según una estadística china tenía 31.018.000 de habitantes  al final del 2018  con una superficie de  82,403 km², un poco más que Castilla La Mancha pero esta con algo más de 2 millones de habitantes,  y una densidad de población de 376,4 h/km², en España es de 93.

La ciudad.

Según la guía la población de la ciudad es de algo más de 13 millones de habitantes y dice que es una de las ciudades más florecientes de la tierra.

Se extiende por ambos lados del río Yangtsé,  quedando muy pocos restos de la antigua ciudad.

Esa diferencia entre los 30 millones de la “municipalidad” y los 13 de la ciudad hace que confunda a algunos y la citen como la ciudad más populosa del mundo.

Hay una especialidad culinaria: el “hotpot”. Un caldero ardiendo con guindillas y pimientos típicos de Sichuan donde se mojan vegetales y tofu y con todo tipo de carnes y pescados. La guía dedica un apartado a esta delicia y hace notar que puedes pedirlo que no esté picante, pero que aquí siempre lo será y mucho.

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