62. Japón 2015. Vigésimo séptimo día de viaje. 25 de marzo, miércoles. Tokio día 4. Parte segunda.

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Museo Nacional de Tokio. I.
Vamos a la taquilla y la primera sorpresa agradable: los mayores tenemos la entrada gratis. Pero solo los verdaderamente mayores: Marisa no.
Este museo comenzó en 1872 y es el más antiguo de Japón. Según su información tiene unos 114 mil objetos de los cuales 87 están clasificados como “Tesoro nacional” y exhiben unos 4.000 de forma habitual. Consta de unos siete edificios siendo el más importante el dedicado al arte japonés, Galería Japonesa o “Honkan”, que es el central. A su derecha está el “Toyokan” o Galería Asiática. Además hay un edificio muy bonito dedicado a la investigación y oficinas así como el “Hyokeikan” dedicado a exhibiciones temporales. Finalmente está el “Heiseikan”, edifico muy moderno, abierto en 1999 y dedicado a arqueología japonesa y muestras temporales.
Empezamos por el “Toyokan”. La primera sala que encontramos después del hall tiene unas sillas, mesas y sillones donde un letrero te advierte que aquí sí se puede comer y beber y de esta manera el personal se trae sus paquetitos de comida y sus botellitas de té y dan cuenta de ello. ¿Te imaginas algo así en el Prado?

Y por supuesto está todo inmaculado y silencioso. Pero es una sala abierta y no una cochiquera donde la gente come de una forma vergonzante. ¡Cuánto me gustaría ser japonés!
La sorpresa solo es superada al ir al lavabo: el diseño, la distribución, la limpieza sobrepasan a la de cualquier otro lugar. Solo espero que Marisa no vuelva a tocar otra vez la alarma porque aquí con este ambiente tan recogido sería un escándalo.
Creo que me repito mucho con mi anterior viaje a este país pero es que este museo, y no solo la parte de la comida y servicios, sino la expositiva deberían servir de modelo al resto de museos del mundo. Porque no hay muchas piezas, ni son todas extraordinarias, pero están perfectamente iluminadas, todas tienen “aire” alrededor, todas con cartelas explicativas en japonés e inglés e imagino que en coreano y chino. Por supuesto que en el museo de El Cairo tienen más momias, e incluso quizás el MAN de Madrid, que aquí o en cualquier museo de cualquier ciudad india más figuras de los dioses hindúes o de Buda, pero es que aquí “la momia”, los Budas,…todos están magníficamente expuestos. Marisa se queda con la boca abierta a pesar de que todo lo haya visto ya cien veces.

Durante el recorrido del arte indio, de lo que se llama el arte de Gandhara hay un mapa con los yacimientos más importantes. Marisa se sorprende de que hayamos estado en la mayoría de ellos, vaya en las ciudades. Nos faltan un par pero es que están situados en Afganistán, como el de Bamiyan, aquel que destruyeron hace unos años, y no creo que Marisa quiera que vayamos a visitarlos.

Es curioso que algunas piezas procedentes de Camboya y de algún otro país del sudeste asiático digan que fueron adquiridas en 1944 como intercambio con Francia con el instituto de investigación “École française d’Extrême-Orient”. Durante la época colonial francesa ese país esquilmó las riquezas arqueológicas de esa zona del mundo, e incluso hay una triste historia (más “triste” por la categoría del personaje) de André Malraux al respecto.

Viendo aquellas cosas traídas hasta aquí no sé si por caminos muy legales (el desembarco de Normandía fue en junio de 1944) pensaba en las noticias de estos días del destrozo de tesoros arqueológicos iraquíes, vaya mesopotámicos, por los islamistas y de cómo resolver el dilema de si eso pertenece al mundo y deben estar allí donde son protegidos y cuidados o deben estar allí donde fueron creados y por tanto pertenecen por herencia a los habitantes de esas naciones aunque odien las representaciones de sus antepasados. Si todos los tesoros arqueológicos mesopotámicos estuviesen en Londres allí seguirían. Estando en Iraq, Siria o Irán ¿dónde acabarán? Mi lado “progre” me dice que lo de Irak para los iraquíes. Mi lado “artístico” me dice que no. ¿Te imaginas que se estableciese un estado islámico en París y que se destruyesen todas las pinturas de todos los museos franceses?
Quizás la única solución sería la prohibición por vía genética de la iconoclastia: tú tienes ese gen, pues te quedas sin procrear. Creo que sería una buena solución.
Pregunta: ¿cuál es el antónimo de iconoclasta? Esta palabra la he utilizado muchas veces para ver la calidad de un diccionario antes de que existiesen los diccionarios en línea.
¿Cuál es el sinónimo de iconoclasta? Iconómaco.
En la parte de China, de la que hay bastantes obras expuestas, descubro a un viajero aventurero de comienzos del XX, Otani Kozui, que con sus viajes trajo valiosos objetos a Japón.

Fue abad del templo Nishi Hongwanji en Kioto (el de la misma secta del que escribí ayer en la visita a Tuskiji) y envió tres expediciones entre 1902 y 1914 a lo que se llamaba en Japón las “Regiones Occidentales” y que para nosotros es China Occidental y Asia Central. La información del museo dice que así como otros países mandaban expediciones a esas zonas por razones políticas o arqueológicas, Otani lo hizo por motivos religiosos: estudiar las regiones donde el budismo había florecido en la antigüedad. Eso no explica el porqué se trajo “back to Japan” tal cantidad de objetos y obras. Ves el mapa del recorrido de esos viajes y te dan unas ganas de hacer lo mismo….En la Wikipedia dice que los británicos y rusos, entonces interesados como potencias coloniales en esas zonas, creían que se trataba más bien de expediciones de espionaje. Parece también que el patrocinio de estos viajes llevo casi a la quiebra al grupo budista del que era abad. Pero de todas maneras gracias a él hoy este museo tiene una fantástica colección de piezas únicas.
En algunas salas hay información en formato electrónico con un montaje muy curioso: una maleta de madera, como las de los emigrantes españoles en los 50 a Alemania, donde en un lado está la pantalla y en el otro el ratón.

En una mesa varios juegos de tabas para para saber tu futuro. Y están colocados para que los visitantes los puedan utilizar. La mala fortuna es que los resultados solo están en japonés. Por si te interesan esas artes adivinatorias se llama “shagai” y es de origen mongol pues esa palabra designa al astrágalo, o sea la taba, en ese idioma. Te dejo la foto con las instrucciones. Ahora solo tienes que buscar cuatro tabas, lo que es fácil, tirarlas como si fuesen dados y buscar a un mongol para que te explique qué te ha salido. Vaya, tu futuro. No me irás a decir que no te importa.

En este museo hay un montón de prohibiciones, todas lógicas, pero no está prohibido hacer fotos excepto en las obras que está así indicado. Son siempre obras de particulares que están prestadas al museo.

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Una respuesta to “62. Japón 2015. Vigésimo séptimo día de viaje. 25 de marzo, miércoles. Tokio día 4. Parte segunda.”

  1. 48. Japón 2016. 1 de abril, viernes. Trigésimo segundo día de viaje. Tokio. Día 10. | El sol es... Says:

    […] también de nuevo me encuentro con la información sobre Otani Kozui de quien escribí en mi crónica del año pasado y del que te dejo el enlace para no repetirme a pesar de lo interesante del personaje. Y al lado […]

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