6. La India 2013. 2 de octubre. De Delhi a Guwahati. Primera parte.

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Hoy es Gandhi Jayanti, algo así como San  Ghandi, fiesta nacional, aunque aquí en el barrio están abiertas la mitad de las tiendas y todos los restaurantes.  Desayunamos en uno que da a la calle principal, la “Main Bazaar”, y vemos pasar a una joven con un bebé. Creo  que no es una occidental residente en Delhi porque no viviría aquí así que debe ser una turista: que le quiten la patria potestad.  No se debe someter a un bebé a esta ciudad y menos a este entorno. Porque imagino que esa joven se habría podido quedar en su Australia (?) natal gozando de todas sus seguridades. Si quiere peligro que deje al niño con sus abuelos y si no que se quede con él en casa. ¡Una gran inconsciencia!

Y para acabar con el tema leo en  “The Times of India” una corta noticia (en España habría estado en primera plana): en Bombay (imagino que en algún barrio del extrarradio) ha habido dos ataques de leopardo. En uno han matado a una niña y en el otro herido a uno de 11 años que está  en el hospital.  Era terrible la descripción periodística: ”she went outside her house in Khadakpada to answer nature’s call”.

Vamos a la estación pues quiero comprar “Trains at a Glance”, guía indispensable si quieres viajar en tren por la India. La última vez que intenté comprarla en Calcuta estaba agotada y me dieron a entender que ya no se editaba, pues ahora está en internet y puedes llevar las hojas de los itinerarios  que te interesan. Así que vamos a  la oficina de venta de billetes para extranjeros y me atiende amablemente la supervisora jefe.  Aprovecho para preguntarle si en nuestro tren, que es un Radjhani  y tiene incluida la comida, también nos darán la del mediodía  pues salimos a las 2 de la tarde. Que no, que solo la cena.  Como la información en este país es tan lábil (¿se podrá utilizar este adjetivo para califica la información? Es que es de esas palabras que me gustan y que nunca tengo la oportunidad de usar)  se lo pregunta de nuevo a la señora de la mesa de información: solo dan comida en los trenes de este tipo que salen antes de la una y media. Eso ya es más creíble: con datos precisos.

La estación de Nueva Delhi está como siempre, llena a reventar. Veo en un cartel las tarifas de los “coolies”: un paquete de hasta 40 kg 40 rupias. Y luego un escalado con más bultos, más kilos y tiempos de espera. Porque el mozo te lleva el paquete desde la entrada de la estación  hasta el lugar del andén donde parará tu vagón pero luego hay viajeros que quieren que se lo deje en el departamento.

Si eres un occidental enclenque es una buena opción. También si eres una chica occidental que cree que en la India se necesitan más de un par de zapatos y ropa como si fueses a un crucero. ¿Por  qué si no llevan esas maletas las españolas que me encuentro aquí? (Ainoa y Dolors no estaban en esa categoría,  pero Celia, del año pasado, sí, aunque ésta lo que acarreaba eran libros, que pesan más que las fragancias de Dior).

Para mí el  verdadero viaje comienza en el momento en que salimos del hotel con el equipaje camino de la estación de ferrocarril; hasta entonces solo han sido preparativos y adaptación horaria. Pienso en los que vienen en grupo para ver la India en 10 ó 12 días; ahora ya habrán recorrido todo el Rajastán e incluso quizás visitado el Taj Mahal.

Pero el momento de la verdad es cuando llega el tren al andén 16, que por cierto es el más lejano al punto de entrada.  Los cientos de personas empiezan a moverse y además para este convoy que va al nordeste (nada menos que desde Delhi a Dibrugarh) hay una gran cantidad de militares y policías con enormes equipajes o grandes baúles metálicos. Y nosotros que no somos ninguna de esas dos cosas también llevamos un equipaje por encima de nuestras fuerzas.

Vamos a compartir el viaje con una joven pareja que también va a Guwahati. Viven en Shillong, la capital de Meghalaya, él  es de allí y ella de Asam. Y doctora, como nos dice él muy orgulloso. Por cierto, que le explico el significado de su nombre, Kanta, en español y se alegra mucho pues trabaja en una empresa pero su verdadero oficio es cantante.

Afortunadamente conseguimos billetes en clase 2AC, la que lleva solo dos literas por lado, pues al cabo de una hora la joven india ya se echa a dormir y a los 30 minutos lo hace el indio. Ya lo he escrito en otras ocasiones pero estos indios son unos dormilones.

Y como es un tren Radjhani,  y a pesar de la información precisa de los empleados ferroviarios, nos dan de comer.  Al final explicaré todo el proceso alimenticio de ese tren.

Cuando se ha despertado de su larga siesta hemos hablado bastante. Ha viajado mucho por trabajo por países asiáticos y alguno africano pero le guastaría hacerlo por Europa con su mujer.  Creo que los precios que le dado de los hoteles  de Madrid le han hecho repensar el viaje, y eso que creo que he pecado de barato.

Este tren a pesar de que tarda muchas horas realmente parece que va como una bala. Así después de 7 hora solo ha parado en dos grandes ciudades, Kantur y Allahabad. No he dejado de escribir los borradores desde que hemos salido de Delhi pues lo llevaba bastante retrasados  y claro, como en otras ocasiones, me han preguntado por tanta escritura, y así le he hablado de este blog.

En toda la larga conversación la pregunta más curiosa: ¿cómo se dice en francés “How are you?”.

Desde que hemos salido nos han dado la comida a las dos, la merienda a las cuatro y media, el té a las cinco (como debe ser), a las siete un caldito y a las nueve de la noche la cena, de la que nuestro compañero Kanta se ha preocupado de pedírnosla “continental” porque según él era menos picante. Y durante todo este tiempo nuestros acompañantes o han estado dormidos o sentados en la posición de loto. ¡Cuánto me gustaría poder  hacerlo así!

Y a las diez y media a dormir que aquí no hay nada más que hacer y además el personal del tren madruga bastante.

Visita  inesperada.

Al final de la tarde hemos tenido una visita sorpresa: un ratoncito. Cuando lo vi caminando cerca de los pies de Marisa pensé no decirle nada para que no se preocupase pero luego recapacité y si  le rozaba los pies (llevaba chanclas) se daría un buen susto. Pues por allí anduvo paseándose. La verdad es que no sé si se habrá quedado a dormir dentro de alguna de nuestras mochilas que están debajo de los asientos.

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2 comentarios to “6. La India 2013. 2 de octubre. De Delhi a Guwahati. Primera parte.”

  1. Luigi Says:

    el ratoncito Pérez quizá? jjjj (debe ser de los animales mas inofensivos de la India…)

  2. Al de la India Says:

    Pues ya que los dices para el próximo viaje me llevaré algún diente, aunque no sea mío, y a lo mejor el ratoncito me deja un regalito; lo que pasa es que como hace tantos años no recuerdo si se debe dejar una carta con las peticiones, como se hace con los Reyes. Y como estaremos en la India quizás se la tenga que dejar en hindi o po lo menos en inglés.
    Realmente me has dado una buena idea.

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