Un buen amigo, buena persona y buen sanchista me propuso responder el siguiente falso dilema: ¿Qué prefieres que mueran veinte mil personas o ceder Ceuta? Es claro que es un falso dilema (falacia lógica que presenta un caso en el que hay solo dos opciones enfrentadas y excluyentes). Como me maliciaba cual era su respuesta favorita, le dije -que mueran veinte mil personas- con lo que desaté sobre mí improperios de insensible y todo lo que se le ocurrió y aprovechó para afirmar que la Policía española maltrataba a los niños marroquíes. De su actitud deduje que la confrontación preelectoral va de falsos dilemas para que los tontos los entendamos mejor y que los argumentarios que llegan con el correo del alba son promarroquíes.
De la guerra de dilemas estoy no solo convencido sino que ya estoy coleccionando los primeros: «salimos a darlo todo para que no venzan quienes quieren acabar con todo» (I.Montero), «las instituciones van a estar al servicio de la mayoría disciplinando a los oligarcas» (E.Urtasun),
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