35. Grecia 2025. 24 de octubre de 2025, viernes. Decimoctavo día de viaje. Kos.  Día 1. Tercera parte.

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Salimos de la iglesia de Santa Paraskevi y seguimos con nuestra vida de turistas buscando un restaurante para la comida y vemos esta curiosa fuente seca, pero con un extraño bajorrelieve con una paloma que lleva un ramo de olivo. Vaya, lo típico de las palomas.

Busco información sobre él y lo que encuentro me deja de piedra: en alemán con el título de “Restaurants und Schulen”, “Restaurantes y escuelas”, dice que “En cuanto a las visitas a restaurantes, soy un asiduo. Salgo a comer al menos entre 80 y 100 veces al año. Mañana, mediodía y noche. Repartidas en… ¿quizás 20 establecimientos diferentes?

¿Qué dirías? ¿Es mágico cuando los restaurantes consiguen deleitar a sus clientes? Sin embargo, para mí y para otros, eso es muy, muy raro. Normalmente no es la comida en sí. Ni las bebidas. Ni la decoración, la música, los baños ni los demás comensales.

Advertencia: esta es una opinión muy subjetiva:
el factor decisivo para una gran experiencia es el personal. Casi siempre”.

¡Qué diantres significa este bajorrelieve con paloma en este texto?

Y sin enigmas encontramos esta divertida fachada de restaurante.

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Y luego otra muestra de arte urbano con este mural dedicado a los Beatles.

2025. Grecia. Cos.

Y por fin con el restaurante recomendado donde seguimos probando las deliciosas berenjenas. Y es curioso que esa palabra sea casi igual en italiano, “melanzana” y en griego, “μελιτζάνα” que se pronuncia “melitzána”, y es que la italiana parece tener su origen en la griega. 

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Como estamos cerca y es otoño, o sea 24ºC al mediodía, nos vamos a visitar el conjunto de lo que llaman las “Western excavation” y en el camino encontramos un lastimoso banco de los que clasifico como “Mundo bárbaro” y es que al pobre no le habían podido pintar más cosas.

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A estas “Excavaciones occidentales” en el folleto de turismo no le dan una entidad única, sino que las define como “xistos”, “nimfeo”, “decumanus” y “acropolis”, acabando con el “odeum”, un pequeño auditorio de la época romana restaurado. Y son de acceso libre durante el día.

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Viendo aquellas ruinas te percatas del problema de los griegos, un poco como los italianos y los españoles, que tienen tal cantidad de yacimientos arqueológicos que es imposible su cuidado.

Así ves trozos de mármol que podrían (o deberían) estar en un mueso con iluminación de “pieza excepcional” y aquí están tirados en cualquier sitio.

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Además, se ven intentos de restauración, no sé si de la época romana, pero “romana” del Duce Mussolini, o quizás ya griega actual donde intentaron levantar falsas columnas para colocar algunos frisos verdaderos pero que se han caído, quizás por efecto de algún terremoto, y aunque se ve que son de cemento parecen más bien de cartón piedra de una tramoya teatral.

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También hay algunas marquesinas en regular estado para proteger mosaicos romanos.

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Nos encontramos un curioso comedero para gatos que incluye también habitaciones para ellos. Vaya, como si fuese un albergue de sin techo.

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Pasamos por un establecimiento que tiene preciosos murales en sus paredes.

2025. Grecia. Kos Island.

Regresamos al hotel para un breve descanso y luego nuevo paseo por el puerto donde comprobamos que no ha regresado el “Cobra King” que estaba ayer por la noche, pero sí todos los barcos que se dedican a llevar turistas por estas islas.

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La mayoría están aparejados como veleros con jarcias mil, aunque solo naveguen a motor y el palo no les sirve ni para que les caiga un rayo como le pasó al pobre Miquel.

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Intentamos buscar un autobús “Hop on hop off”, pues lo de la oficina de turismo nos dijeron que era el medio para poder ir a Asklepion, pero no damos con él así que mañana no sé qué haremos.

El tiempo sigue siendo magnífico, de 20ºC de mínima a 24ºC de máxima, y hay mucho ambiente por la calle, quizás por ser viernes.

Seguimos en contacto con Miquel, pues estamos preocupados por él, y nos dice que le han conseguido arrancar el motor y que así ha podido llegar a Leros después de estar 10 horas al timón, pues la electrónica del piloto automático no le funciona.

Imagino que se le pondrá el brazo como a Popeye.

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