
16.000 pasos.
Excursión por el Bósforo.
Esta mañana en una casi carrera llegamos justo para coger el ferry a Anadolu Kavagi, en turco “Anadolu Kavağı”.
Es la excursión que hacemos siempre que venimos a Estambul: desde Eminönü hasta el norte del Bósforo, sin llegar, por poco, al mar Negro.
De nuevo disparidad de precios para los extranjeros.
Hay que castigar, perdón, “discriminar”, a los turcos cuando vengan a Europa y que se les cobre ese tanto por ciento de más también en los transportes.
Después del día desapacible de ayer con alguna lluvia, hoy tenemos un sol espléndido, aunque poco durará la alegría en casa del pobre, pues para mañana hay anunciadas lluvias de nuevo.
Nos sentamos en el lado izquierdo (¿babor o estribor?) para aprovechar que aunque estemos en la sombra (y apetece el sol) así Marisa puede fotografiar el lado europeo donde sí da el sol.
A mitad del recorrido cafés en el ferry a precio turco normal, nada que ver con la clavada del Gran Bazar.
Se sale a las 10:30, muy puntual, y llegamos a Anadolu Kavağı a las 12:30.
Nada más salir pasamos por delante de dos magníficos y enormes transatlánticos que están fondeados en el Bósforo.
También pasamos por delante del palacio de Dolmabahçe, así como de estupendas villas.
Otra de las vistas que se pueden gozar en este viaje es las que se tienen al pasar por debajo de dos grandes puentes de los tres que cruzan el Bósforo: el “Puente del Bósforo”, llamado “Primer Puente”, pero oficialmente “Puente de los Mártires del 15 de Julio”, “15 Temmuz Şehitler Köprüsü” y el “Puente Fatih Sultan Mehmet”, o “Segundo Puente del Bósforo”.
Desde el puerto en una no larga, pero sí muy empinada subida llegamos al castillo de Yoros, en turco “Yoros Kalesi”.
Es un castillo en ruinas que data de la época bizantina, aunque también se le conoce como el castillo Genovés, pues fue de ellos a mediados del siglo XV.
La vista desde allá es una maravilla y el entorno, aunque muy deteriorado, me encanta.
A las 15:00, también muy puntual sale de nuevo el ferry de regreso, y ahora sentados también en el mismo sitio para fotografiar el lado asiático, pero refresca bastante.
Igual a la ida que a la vuelta el tráfico por el Bósforo es increíble, por la cantidad de cargueros, algunos enormes, que transitan por allí, así como todos los barcos de diferentes tamaños de los negocios turísticos y todos los transbordadores que van de un lado al otro.
Llegamos a Eminönü y desde allí al café de Pierre Loti.
Hay distintas opciones para ir con transporte público y aunque prefería ir con ferry hasta Eyup y desde allí subir hasta el café me recomendaron que lo mejor era en tranvía, la línea 5, por si vienes, desde Eminönü hasta la parada Eyup-Teleférico.
Esta línea 5 me parece que es más nueva que la T1, que es la que utilizamos todos los días desde Sultanahmet hasta Eminönü y te deja al lado del teleférico y desde allí, con una larga cola, quizás por ser viernes por la tarde, subes directamente hasta el famoso café.
Tenemos la suerte de que a pesar de estar totalmente llena su terraza conseguimos una mesa en primera línea por encima del Cuerno de Oro.
Una tarde estupenda, temperatura ideal y una vista fuera de serie sobre Estambul. Y encima con un precio del té normal, que bien podrían haberse aprovechado de su situación.
Bajamos travesando el cementerio por un camino ahora totalmente iluminado y llegamos hasta la plaza que hay delante de la mezquita de Eyup.
En anteriores viajes este camino estaba poco iluminado y las parejas aprovechaban esta circunstancia para hacerse arrumacos, lo que ahora no es el caso, no sé si por la iluminación o porque hay mayor permisividad en el resto de la ciudad y no necesitan ir a un cementerio para abrazarse.
Ya es de noche y cenamos muy bien en un restaurante de esa plaza.
Regresamos con tranvía, primero con el T5 y luego con el T1. Y una advertencia: hay que pagar por separado ambos recorridos.
Un día estupendo.






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