
Notas sobre Ajmer.
Ajmer está incluida en la “The Indian Bucket list”, de la que escribí en el artículo anterior, en un recorrido de 11 noches/12 días que llaman “The Sovereign Paths” y a la que solo le dedican un día (incluido el transporte, imagino), pero donde no citan ni la dargah de Sharif, ni las ruinas de Adhai Din Ka Jhonpra y creo que merecen una explicación adicional por mi parte.
Dargah de Sharif.
Es un gran complejo donde está la tumba de Khwaja Moinuddin Chishti.
La gran cúpula blanca fue construida a mitad del siglo XVI. El complejo tiene varios puertas y ocho tumbas de miembros de su familia, además de la del santo sufí.
Uno de los grandes calderos de la entrada fue donado por Akbar en 1568 por haber ganado una importante batalla y además de ser el mayor “deeg” del mundo tiene la particularidad, por el tipo de aleación que se empleó en su fundición, que, aunque el fondo este muy caliente, el borde superior nunca lo está.
¿Y qué es un “deeg”? Pues al verlo entiendo que es un “caldero”, pero que debe ser algo especial cuando tiene ese nombre y no el común en inglés de “cauldron”, así que lo busco en Google y encuentro un significado sorprendente: “Deeg es un enano de nivel 34 que ofrece misiones y está situado en la posada de Bahía del Botín en el territorio en disputa conocido como El Cabo de Tuercespina. Es un pirata acostumbrado a beber una buena botella…” y no sigo.
La historia dice que Akbar preparó la primera comida en ese puchero y la compartió con “otros fakires” y que el caldero pequeño fue donado por Jahangir, hijo de Akbar, y parece que lo hizo por tradición familiar.
NB
Akbar fue el tercer emperador mogol, hijo de Humayun y reinó desde 1556 a 1605.
¿Pero quién fue Mu’in al-Din Chishti?
Este santo sufí nació en el siglo XII en un lugar que hoy está en Irán. Desde allí fue a Delhi y luego a Ajmer donde “adquirió fama como predicador y profesor” y dicen los escritos después de su muerte que durante su vida “recibió los dones de muchas maravillas espirituales, como viajes milagrosos, clarividencia y visiones de ángeles”.
Su tumba se convirtió en un lugar de peregrinación y así Akbar la visitó 14 veces y lo mismo hicieron muchos otros mandatarios a lo largo del tiempo. Y hoy sigue siendo un lugar de peregrinación para los musulmanes sunníes de la India y vista la ofrenda de una empresa de Bangladesh también para los de ese país.
Un gran letrero en la entrada del santuario da información para los peregrinos como la hora de apertura y cierre, de 5 de la mañana a 9 de la noche en invierno y de 4 a 10 en verano. O sea, que turista en Ajmer en julio ya puedes ir de madrugada pues debe hacer un calor durante el día…
También que las actividades como rituales y ceremonias son realizadas solamente por unos sirvientes, o quizás asistentes, “khadims”, que son hereditarios (imagino que eso es un privilegio y no una putada) y que además son los que tienen las llaves del santuario y que por lo tanto son los únicos que tienen el privilegio de abrir y cerrar las puertas con “puntualidad en capacidad hereditaria” que es como traduce Google la frase de “punctuality in herediatry capacity”. Y eso de “heredar la puntualidad” me deja tan sorprendido como lo de “viajes milagrosos, clarividencia y visiones de ángeles». Vaya, más todavía y no sé en qué momento de mi vida mis genes perdieron esa “herediatry capacity“.
Las telas que cubren las ofrendas de pétalos se llaman “chadar” y los personajes importantes los ofrecen a esta “dargah”, como por ejemplo lo hizo el presiente Obama, pero ahora se puede hacer la donación también a través de una web; por si estas interesado aquí tienes el enlace.
“El chadar que se ofrece en el Ajmer Dargah no es solo un trozo de tela, sino un acto simbólico de devoción muy profundo. Los devotos creen que al ofrecer un chadar en el santuario, el santo se complace y bendice a quien lo ofrece, con paz, prosperidad y solución a sus problemas, etc.”
Pero no todo ha sido “angelical”, pues en 2007 unos militantes nacionalistas hindúes pusieron una bomba que mató a 7 personas, y en 2022 “Un clérigo en Ajmer Dargah fue arrestado el martes 5 de julio, después de que supuestamente ofreció ante una cámara regalar su casa a cualquiera que decapite a Nupur Sharma, la portavoz, ahora suspendida, del Partido Bharatiya Janata (BJP), por su comentario sobre el Profeta Muhammad”.
Y como siempre en la lucha religiosa de este país hay reclamaciones de retornar este lugar al hinduismo original de la India, pues en este sitio dicen que había un templo dedicado a Shiva.
Repaso las fotografías que tomé aquí en 2005 y encuentro una de músicos interpretando qawwali, como ahora, aunque obviamente no son los mismos.
Pero el resto me muestra un ambiente semejante al de hoy: en casi 20 años sigue siendo la India eterna, pero con más teléfonos celulares.
Te dejo el enlace al álbum, aunque las fotos de entonces pude hacerlas con una cámara, son de peor calidad que las de ahora hechas con un teléfono.
Detalle estadístico: se ofrecen unas siete toneladas de pétalos por día. No sé el peso de un pétalo, pero es muy poco, así que suponiendo que sea de un cuarto de gramo, nos dan unos 24 millones de pétalos cada día: un expolio vegetal. Y los muertos no se enteran.
En estas circunstancias siempre me acuerdo de lo que me decía mi madre: las flores cuando estas vivo.
Adhai Din Ka Jhonpra.
Esa palabra literalmente significa «cobertizo de dos días y medio» (“adhai din” en urdu es “dos días y medio” y “Ka Jhonpra”, “la cabaña de”) porque según una leyenda en el siglo XII un gobernante afgano, Muhammad de Ghor, al pasar por Ajmer vio los magníficos templos que tenía la ciudad y ordenó a su esclavo general que los destruyera y construyera una mezquita, todo ello en el plazo de 60 horas, dos días y medio. No pudieron acabarla, y de alguna manera lo engañaron con una pared de ladrillos donde ofrecer oraciones. A finales de siglo, se construyó una mezquita completa, pero en ocho años, con materiales extraídos de los templos hindúes y jainistas destruidos y de una universidad sánscrita que existía allí. Fue levantada casi en su totalidad por albañiles hindúes y controlada por supervisores afganos, por eso se habla de ella como de arquitectura indoislámica.
Claro que hay una explicación más poética: “Algunos sabios sufíes creen que el nombre significa el estado temporal de la vida del hombre en la tierra”. O sea, que vivimos “dos días y medio”.
Pero la historia viene de antes: esta estructura fue construida en 660 como un santuario jainista y el sitio tenía un edificio universitario sánscrito.
Parece que la mezquita perdió interés para posteriores gobernantes y en el siglo XIX los británicos de la Compañía de las Indias la redescubrieron, la estudiaron y restauraron algunas partes de ella.
La estructura actual es un rectángulo de unos 60 por 50 metros, un edificio impresionante.
En resumen: dos magníficos e increíbles lugares que deberías poner en tu “The Indian Bucket list”.
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