26. India 2024. 10 de noviembre de 2024, domingo. Decimotercer día de viaje. Ajmer. Segunda parte.

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Al salir de este museo Intentamos entrar en el templo jaino, pero un vigilante no nos lo permite y entonces un señor que salía de allí se interesa por ello y se lo pregunta y le confirma que es así, solo para los de esa creencia, pero a pesar de eso el señor jaino tiene mucho interés en hablar con nosotros.

He comprobado que todos los indios, siempre hombres, que se interesan por mí lo hacen por mi vida profesional, pero sobre todo para hablarme de la suya si ha sido exitosa, que lo es siempre, debe ser que los fracasados no quieren hablar conmigo.

2024. India. Ajmer.

Así el jaino de hoy me ha dicho dos o tres veces que él era el “principal” de un colegio de una ciudad de Rajastán. Había sido profesor que enseñaba a los de 11 a 13 años (los docentes siempre me dicen la edad de sus alumnos) y que luego había sido promocionado a “principal”.

Ha sido una agradable conversación donde también ha incidido mucho en la importancia de los jainos en la economía de la India, tanto que creo que se ha pasado en los porcentajes favorables. Siempre a su favor. A nadie se le ocurre contarme, por ejemplo, que en la India hay un 18% de cabrones y malnacidos, pero que en su estado o en su pueblo, ese porcentaje sube al 49,5%.
Y desde allí nos vamos al “Museo y Fuerte de Akbar”, como nos recomendó el dueño del alojamiento y una vez más la diferencia de precio con los indios: 45 y 205.

En la entrada un par de losas de piedra que si desaparece esta civilización y las encuentran dentro de 2000 años serían las “piedras rosetta de Ajmer”: son las instrucciones para visitar el museo en hindi y en inglés.

2024. India. Ajmer.

El fuerte en cuyo interior está el museo fue construido por el emperador Akbar en 1570 y la parte central restaurada por el gobierno de la India, entonces británica, en 1905.

Curiosamente la placa que explica esta historia está escrita en inglés y con caracteres árabes, aunque no sé en qué idioma, imagino en el que hablaba Akbar, y la fecha de construcción está en el año del calendario musulmán, “hijri”.

2024. India. Ajmer.

NB.

Como estás muy interesado en el tema del calendario te dejo esta interesante información de Wikipedia: “La fecha islámica correspondiente a la gregoriana se puede calcular con un error máximo de un día al multiplicar el año musulmán por 0.970224 y añadir 621.5774”.

El fuerte tiene unas torres octogonales en cada esquina donde en su planta baja y en los corredores que las unen han instalado el museo que no tiene muchas piezas, pero las que hay son notables y bien expuestas a pesar de la pobreza de los medios.

2024. India. Ajmer.

Y si fuera un museo de arte moderno, como uno de Londres, por ejemplo, la foto de abajo sería una obra de arte y no la hornacina donde uno de los empleados de aquí han dejado su equipaje.

2024. India. Ajmer.

Hay una colección de esculturas y también una de pinturas muy interesantes. Estas últimas refieren la vida de Prithviraj Chauhan , quien gobernó Ajmer y Delhi en el siglo XII. Este gobernante tuvo un poeta cortesano, Chand Bardai, quien lo acompañaba en sus batallas y luego escribía sobre ellas componiendo el poema épico Prithviraj Raso, ahora un clásico de la literatura india.

2024. India. Ajmer.

Las obras aquí expuestas corresponden a las narraciones de ese poema. Hay una muy especial donde está el rey con una señora en la cama rodeado de un grupo de arqueros quienes dirigen sus armas contra otro grupo de guerreros a caballo que les han rodeado.

Una de las señoras retratadas recuerda a la maja vestida de Goya.

2024. India. Ajmer.

También interesante es una exposición de figuras de cera que muestran al emperador Jahangir con Sir Thomas Roe, pues fue en este fuerte donde se reunieron y el emperador concedió el permiso para que la Compañía Británica de las Indias Orientales estableciese factorías en la India. Y esta fue la gran cagada que puso a este país en manos de los británicos. Si Jahangir no lo hubiese hecho la historia de la India habría sido muy diferente.

Viendo las figuras de los dioses hindúes con múltiples brazos pensaba en los problemas que habrán tenido para dormir, pues si solo con dos brazos a veces no sabes cómo ponerlos, imagínate con una docena.  Y no te digo nada de Brahma con cuatro cabezas.

2024. India. Ajmer.

En una calle interesantes pinturas murales que parece que tienen que ver algo con las mujeres pues solo hay tales representadas.

2024. India. Ajmer.

Comida en un elegante hotel, breve descanso en el nuestro y nos vamos al lago donde hacemos un recorrido de 45 minutos en un barco que aquí llaman pomposamente “Cruise Line”, rodeados de familias festejando el domingo, imagino.

2024. India. Ajmer.

Al desembarcar un grupo de 3 jóvenes nos piden una foto con ellos. Sigo sin entenderlo.

2024. India. Ajmer.

Después damos una vuelta por el paseo al lado del lago y estando sentados se nos acerca un o una “hijra”, muy guapa, nos pregunta que cómo estamos y sigue su marcha.

Encontramos un establecimiento de la cadena Subway, que nos recomendó el sij de Amritsar que vivía en Australia cuando le explicamos nuestros problemas con la comida picante (¡qué cosas!)  y ha sido un éxito pues tú eliges qué te ponen dentro del bocadillo.

Vuelta al hotel y merecido descanso.

PS

Te recuerdo lo de “hijra”, aunque creo que ya he escrito sobre ello.

Según Wikipedia sería el tercer género.

Son hombres que se visten de mujeres y en algunos casos son eunucos, aunque en la India está prohibida la castración.

Y no es algo reciente, sino que ya se les nombra en el Mahabharata (siglo III BCE) y en las cortes del imperio mogol.

Se estima su número entre 50 mil y 5 millones en la India, lo que indica una estimación muy poco fiable. A veces se emplean en ceremonias de nacimientos, pues pueden bendecir (o maldecir) al recién nacido. Recuerdo que hace años hubo una denuncia por intrusismo profesional de hombres que se hacían pasar por hijras para esos menesteres, pero no lo eran.

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