
Hoy nos despertamos sin pájaros: habíamos cerrado la ventana que ayer teníamos abierta.
El desayuno estupendo y el lugar y el ambiente todavía más.
El dueño del hotel se ha ido a una boda y no volverá hasta el miércoles cuando nosotros ya no estaremos y es una pena porque es un señor muy interesante y descubro que lo es más todavía cuando el mozo, Kissam, que es un joven muy agradable, nos ha enseñado la habitación donde están los retratos de los antepasados del dueño.
Resulta que eran, o quizás lo sigan siendo todavía, los “takhures” de Badnor, de ahí el nombre del hospedaje y esta debía ser su residencia cuando venían a Ajmer.
NB de Wikipedia
“Thakur era un título nobiliario principalmente utilizado por las clases dirigentes rajputs de la India, literalmente significa «señor» y podría equivaler al título europeo de barón”.
En nuestro primer viaje a la India dormimos una noche en un palacio del takhur del lugar. Era una residencia enorme y nosotros los únicos huéspedes. El señor cenó con nosotros o mejor nosotros con él, servidos por un criado vestido de tal.
Fue una experiencia muy interesante que mis hijos no olvidarán sobre todo porque su dormitorio debía medir 50 m² y tenían murciélagos revoloteando por allí y además estaban en la otra punta del palacio en relación al nuestro.
Hoy lo vamos a dedicar a Ajmer, pero no a lo que más nos interesa el santuario de Mu’in al-Din Hasan Chishti Sijzi , también conocido como Khawaja Gharib Nawaz, pues el dueño del hotel nos dijo que hoy estaría “very, very crowded” y nos recomendó como alternativa el templo jaino, Soniji Ki Nasiyan,que también recomienda la guía, y el fuerte y museo de Ajmer.
Llegamos al templo con un rickshaw, pero no se visita el templo pues la entrada está reservada solo a los de esa religión y lo que se puede visitar, tras descalzarte y pagar una módica entrada (¡al fin el mismo precio que los indios!), es una especie de museo donde te explican sus creencias cosmológicas. Creo que en Palitana, cuando la visitamos, también había un lugar semejante, pero es que esa ciudad es el mayor centro de peregrinación de esta religión y donde entre otras cosas demostraban la falsedad de la teoría de la evolución. Claro que esta religión tiene más de 2500 años, pero hace nada, en el 1959 los padres escolapios de mi colegio también se burlaban de Darwin y lo malo no es que lo hiciesen ellos, es que hacían que nosotros también lo hiciéramos.
Como dijo la excelsa Cayetana Álvarez sobre la alcaldesa de Madrid Manuela Carmena: “¡No te lo perdonaré jamás, escolapio profesor de ciencias naturales! ¡Jamás!”.
(En su descargo tengo que decir que no era un problema de maldad, que era ignorancia. El descargo es de los escolapios, no el de la Sra. Álvarez).
NB
Pues resulta que este mismo reproche ya se lo hice a mis calasancios (y malos) profesores cuando estuvimos en Corea. Debe ser que lo tengo troquelado en mis neuronas.
Este museo, centro de interpretación de su religión, o no sé cómo llamarle, es un lugar increíble que todo visitante de Ajmer debería ver.
Sus estancias tienen “horror vacui», que ríete de los egipcios, incluso me han recordado el techo de la iglesia de Bordón.
Es muy interesante pues hay paneles donde te explican las creencias de esta religión, lo que no sé si este interés en la divulgación tiene algún fondo de proselitismo, que no creo. Además, no sé si los jainos lo son por sangre o por conversión
En una de las dos grandes salas hay una maqueta enorme donde se muestra al rey Shreyansa ofreciendo la primera comida, que era solamente zumo de caña, al Señor Rishabhadeva, primer “tirthankara” del jainismo, después de un riguroso ayuno de 400 días. ¡Tomad ya, nutricionistas y endocrinos de todo el mundo!
Y encima la figura del “Lord” no está famélica.
NB de Wikipedia (imprescindible conocer esa figura cuando visites templos jainos).
Tirthankara: “seres que alcanzaron la trascendencia y liberación (mokṣa) y son, por ello, maestros que enseñaron el camino jainista. Alejados del devenir del cosmos y del suceso cósmico, no intervienen de manera alguna en él, sirven solamente como ejemplos a seguir”.
Como su etimología viene de “persona que construye vados”, Mircea Eliade señaló la similitud con los pontífices (‘hacedores de puentes’) latinos.
Te sugiero el nombre de cualquiera de los 24 tirthankaras como palabra clave para las cuentas bancarias, mucho mejor que la de los pontífices cristianos.
La otra gran maqueta es un modelo del monte Kailash donde un letrero explica que “Lord Rishabhadeva” obtuvo el poder de andar por el cielo alcanzando la omnisciencia y como esta palabra de origen latino en inglés debe ser muy complicada de entender ponen su significado: “The state of knowing everything”. No sé si en la parte hindi de la información también será así, pero imagino que no, dada las referencias culturales de los hindúes con sus dioses y sus atributos.
Además de estas dos grandes maquetas también hay reproducciones magníficas de caballos y elefantes procesionales.
Hay unas preciosas lámparas que han rodeado de pinchos de plásticos para evitar a las palomas, pero se han roto y anidan en ellas. (“¡Jodidas Malditas palomas!”, que diría San José).
Subes unas empinadas escalera y puedes ver esa sala desde un pasillo que la rodea.
Hoy otra gran estancia que solo se puede ver desde un pasillo superior semejante al anterior que también la rodea y al que se accede por una escalera de suelo de mármol (aquí todo el suelo es de mármol) con algunos escalones que en algunos tramos tienen 50 cm. Y es que somos muy sensibles a los accesos por escaleras porque tenemos una amiga en la que siempre pensamos en situaciones semejantes (“Aquí M no podría venir”), aunque me temo que no le importaría no hacerlo en casos como el de hoy.
En esta enorme sala hay una explicación cosmológica de su pensamiento con una maqueta enorme y con carteles para los no iniciados: “La tierra escomo un plato llano y está inmóvil”.
Acaba la primera explicación con “de acuerdo a la astronomía jaina algunos planetas y constelaciones se mueven eternamente alrededor del monte Sumeru”.
De toda esta serie de excentricidades (difíciles de demostrar y peor, de combatir) hay una que me sorprende dado que sí se puede comprender. En resumen: Lord Rishabhadeva llegó a la ciudad de Prayagraj, ahora Allahabad, y se puso en plan “meditación profunda” para purificar su alma. Permaneció en tal posición durante 1000 años hasta que alcanzó la “suprema iluminación”.
¡Mil años!
Dentro de esta parafernalia veo en una pared unos fósiles englobados en ella. ¿Cómo explicarán la paleontología si un letrero dice que “de acuerdo a la filosofía jaina no hay ni comienzo ni fin en el universo y como tal no ha sido creado por nadie”?
Bueno, yo tenía un catedrático de paleontología que explicaba todo a través de Teilhard de Chardin, que también eran ganas de complicar la ciencia y de paso no aprender nada de la materia.
Y como los bárbaros están por todas las partes aquí también hay pintadas que afean las paredes. Lo curioso es que utilizan caracteres latinos (“ingleses” dicen ellos) para esta tarea y no hindi u otro alfabeto de este país.
Como creen en seres celestiales voladores hay unos cuantos de ellos sobrevolando las maquetas que parecen unos precursores de algunas escenas de “Blade Runner”.
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