Gordófilos y flacófilas.

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El Ministerio de Igualdad ha presentado una «campaña con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, que este año quiere poner en valor la educación sexual como base fundamental para la igualdad». La campaña consta de cinco «Gráficas» y de una «Cuña radio». La cuña hablada comienza mal: Dice «En España de sexo no se habla…» dando la sensación de que las dirigentes del Ministerio están siempre recluidas o salen poco de bares. Las cinco «gráficas» (fotografías) tratan o quieren sugerir en palabras de la campaña sexo, feminismo, consentimiento, nosotras y placer a los 60 (el jpeg solo dice placer).


Descreo de que una imagen valga más que mil palabras, acepto solamente que pueda valer más que ocho o diez, sobre todo si son imágenes que se pretenden imponer para crear una concepción del mundo distinta o llamativa. La campaña del Ministerio de Igualdad me produce esa sensación, con el añadido de que quiere ser pedagógica y se queda en efectista.
El Ministerio ha dedicado unos cuantos euros (no he logrado que Google me mostrara el coste) en empapelar marquesinas de autobuses y prensa digital y de papel, con al menos cinco apartados en los que en sus propias palabras «quiere poner en valor la educación sexual como base fundamental para la igualdad». Las escasas frases son «ahora que ya nos veis, hablemos de …». Por sonar me suena el ritmo de «ahora que nos veis, os joxxxx» que se ha cambiado por un hablemos que las fotos no corroboran. Hablar y educarnos es tarea difícil en una marquesina, menos aún con esas fotos elegidas que merecen un comentario tan escaso como la frase que las apoya.
Las fotos de sexo y feminismo son muy similares con protagonistas idénticos e idéntico ambiente de mujer empoderada y varón del que se ha apoderado. En la primera foto el varón va de subalterno, en la segunda parece haber sido ya subyugado. Como variante ministerial el varón es gordófilo y la mujer es flacófila, quizá es lo que se lleva, y ambos parecen jóvenes. La foto del consentimiento no incluye a los protagonistas anteriores, quizá el varón es el mismo para ahorrar, no puede asegurarse, la mujer es más esbelta; lo que claramente varía es que ya no hay cama sino que el consentimiento tiene lugar en un cuarto de baño o similar, al parecer sobre un lavabo y cerca de la grifería, consentimiento volcánico que quizá sugiere que el sexo en los aseos no debe ser como en una ocasión reciente con futbolista protagonista. La que habla de nosotras se refiere al dulce, tierno y nunca suficientemente ponderado amor sáfico que ocupa todo el espectro de nosotras y que es el 25% de las imágenes con dos personas. El de placer a los sesenta (60 escribe el ministerio) parece una foto en la que el autor ha abierto sin llamar y sin permiso la puerta de la joven abuela.

La equidad fiscal, la suficiencia recaudatoria, los tipos de interés, el término de potencia del recibo de la electricidad no son cosas que tengan que ver con la igualdad, sólo son asuntos de la aburrida gestión, la auténtica igualdad, la mollar, está en las ingles de los súbditos (súbdito viene de someter). En un Ministerio en el que las mujeres acompañadas y sobrias parece que no influyen lo suficiente (los varones ni con cita previa), la supuesta educación sexual (textualmente se afirma «la eliminación de tabúes y la apuesta por la educación sexual como forma de alcanzar una sociedad más igualitaria») debería apostar por la «eliminación» no por la «sustitución» de tabúes y dejar bien claro que el compartir varones y utilizar aseos debe hacerse con la prevención adecuada para evitar las alegres ETS.

Junto a la mena de las imágenes va la ganga de un texto que afirma sin rubor «Tal y como puede verse en las distintas piezas que forman parte de la campaña, la educación sexual es representada en un sentido integral, sin limitarse al sexo, tratando otras vertientes como la aceptación del cuerpo, el respeto al otro, los cuidados y la corresponsabilidad, el consentimiento, la diversidad o la evolución de la relación con la sexualidad a lo largo de la vida de cada persona. También como una educación sexual para la igualdad, fundamental para prevenir, identificar y actuar frente a las violencias machistas.» Lo que es cierto en su totalidad excepto la obviedad «Tal y como puede verse». Los que nos hemos educado visualmente con Nosferatu o Mon oncle no podemos ni por asomo ver lo que ven los redactores sino valores muy distintos y nada respetuosos.

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