40. China 2019. 20 de abril, sábado. Décimo noveno día de viaje. Crucero por el Yangtsé. Día 3. Segunda parte.

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Goddess Peak.  

Llamado en chino Shenny Peak,  es el más alto y destacado de los picos que  rodean los acantilados de la garganta Wu.

La cima está cubierta por gran roca que semeja a una muchacha mirando hacia abajo los barcos en el río. O eso explican, que yo lo del antropomorfismo lo llevo muy mal.

La leyenda dice que esa  roca era la materialización (¿personificación?) de Yao Ji, la hija menor de la Madre Celestial. Imagino que debe ser como la Virgen María en el panteón chino.

La joven hada invitó a sus siete hermanas  a visitar el mundo terrenal pues se sentía muy sola en el cielo. Cuando llegó al desfiladero Wu se encontró con Yu el Grande, Dayu, quien intentaba controlar la crecida del río  y decidió ayudarlo para lo que le envió un libro sellado donde explicaba como controlar las aguas, pero antes de que Dayu pudiese abrirlo, las ocho hermanas fueron detenidas por los soldados celestes.  Para ayudar a Dayu rompieron las cadenas con las que las habían atado  y volvieron a la tierra y con su ayuda la riada fue finalmente controlada. Así Yao Ji se convirtió en la protectora de la gente que vivía por allí guiando las barcos a través de ese desfiladero y reduciendo las terribles inundaciones del río Yangtsé. Y de ahí su materialización en la “Montaña de la Diosa”.

Esto de las historias celestes tiene muchas versiones, pues he encontrado otro sitio donde dice que eran 23 las hermanas, eso sí Yao Ji era la benjamina. Imagínate si la cristiandad no hubiese tenido una jerarquía  que fijase el canon: los apóstoles podrían ser 12, 28 o 5, y los hijos de la Virgen María…

Pero en esta otra versión lo que sí fueron 11 son los 11 dragones que aterrorizaban a la población y que Yao Ji cabalgando una nube los liquidó y se convirtieron en los 11 picos que rodean a la cima principal  que impidieron que el agua siguiese su curso al bloquear el cauce del río y las tierras se inundaron. Entonces el heroico Yu, Da Yu, llegó desde el río Amarillo   con el ánimo de abrir un paso y que las aguas fluyeran de nuevo.  Pero aquello era demasiado para un ser humano, así que Yao Ji y seis de sus seguidores con poderes mágicos (imagino que de tipo “tuneladoras de metro”) abrieron un paso a través de las Tres Gargantas y así el agua pudo fluir hacia  el “Mar del Este”, llamado ahora “Mar de la China Oriental”.

Y hay más versiones. Lo dicho, la falta de una estructura jerárquica que dictamine la verdadera verdad de las leyendas.  Y “nosotros” luchando a muerte por fijar solo una verdad: véase el caso de la “Cláusula Filioque”, todo por una i, vaya por una y griega.

NB

El llamado “Mar de la China Oriental” es el que está situado entre el este de China, Taiwán, Corea del Sur y el sur de Japón, o sea su isla de Kyushu.

Vamos a comer y una de las guías que comen con nosotros le pregunta algo a Susan y esta me dice que si no me importa decirle mi edad. Esta es una pregunta que me sorprende mucho, aunque visto el resultado me halaga.

También me dice que como poco, lo que me sorprende todavía más, pues he comido mucho más que ellos.

Por el río pasan a veces grandes gabarras cargadas de arena y eso siempre me deja perplejo: ¿es que hay algún lugar que no sean ciudades como Hong Kong o Shanghái que no dispongan de tierra?

Porque no debe ser barato transportar este material, que además puede que proceda de lugares lejanos.

En el río además de los barcos de carga también hay unos pequeños que parece hacen la función de “barcos de línea”.

Y de nuevo alguien aprovecha la bandera del barco para hacerse una fotografía  que imagino  patriótica pues en este caso lo hace con el puño cerrado.

En el grupo hay dos parejas que no dejan de hacerse fotografías. Aquí todo el mundo se hace autorretratos a cascoporro, pero los de estos y en especial lo de ellas no lo había visto nunca. Son de unos 60 y tantos, pero se comportan como adolescentes  con las poses y los continuos cambios de ropa. Ya sé que no me deberían importar esas actitudes, pero no puedo dejar de verlos porque siempre están revoloteando por la cubierta.

(Estos no eran los “revoloteadores”).

Pasamos por un pueblo donde hay una iglesia cristiana. Creo que es la segunda que veo en este viaje. Lo curioso es que como buenos chinos han pintado de rojo la cruz que corona la fachada así como los pináculos. Así que hasta ahora “Cristo 2-Mahoma 0”.

El segundo punto importante del río es el paso por la  “QuTang Gorge”. La agenda del día dice que es la última de las tres gargantas, pero la más espectacular.

Cuando te hablan de ella siempre te dicen que es la que está representada en el billete de 10¥. Realmente es una maravilla. Cuando se termina entiendo que quizás esa apreciación de que era más “dramatic” el viaje en el sentido de río abajo que en el del río arriba, que nosotros hacemos, se refiera a que por ejemplo la entrada en esta garganta es más espectacular que la salida.  Y lo mismo puede suceder en otros parajes del río. Pero de cualquier manera el viaje está resultando una maravilla, especialmente hoy.

Pasamos al lado de uno de los barcos que sí es un “Luxury Cruise”.  Sí que me jodería haber pagado lo mismo que ellos por el viaje. Lo único que no tengo claro es que en internet pone de tantos a tantos euros o dólares, pero no te dan un precio, que tienes que pedirlo. Pero de todas maneras su aspecto y lo que se vislumbra de sus habitaciones parece mucho mejor. Bueno, el nuestro no es el “African Queen”,  pero tampoco “luxurious”.

En ese compruebo que aunque hay chinos son más lo “no chinos”, aunque puede pasar también que los primeros estén dentro del barco en los salones, pues en el nuestro somos minoría, y a veces muy minoría los que estamos en cubierta.

Estando en cubierta le pido a un señor que me permita hacerle una fotografía con su inevitable termo de té.

No sé si será un estándar en todo el país o se lo compran para los cruceros de lujo, pero muchos lo llevan como él: de vidrio, o quizás de metacrilato transparente con las hojas de té verde depositadas en el fondo.

Más tarde veo y fotografío a un solitario anciano que también anda por cubierta llevando colgando de su mano su termo de té.

Veo unos sinclinales de esos de clase de geología: no pueden ser más claros. Parece que los acabasen de doblar.

Descubro en la popa una mesa con tres pozales todos pintados de rojo. Están con agua y no sé si es un pluviómetro un tanto tosco o una de esa ordenanzas como las de la mili, que el coronel del cuartel da una orden que tiene sentido en aquel momento, pero que como nadie la levanta (o como sea el verbo militar para ese acto) sigue vigente por los siglos de los siglos. Así, quizás en tiempos de la dinastía Ming (siglos XIV a XVII) se ordenó que las barcas que navegasen por ese río llevasen tres pozales rojos con algún fin quizás mágico, o sea religioso, (no se me pasa por la cabeza que fuese para sofocar un incendio) y nadie ha dicho que ahora ya no tiene sentido.

A los chinos les encantan los juegos de azar, eso ya lo sabías, y aquí lo ves continuamente: partidas de cartas en cubierta, siempre con los termos de té cerca y de mahjong en la sala de juegos del barco. Por cierto que este juego creo que es muy complicado y muy antiguo pero la mesa donde lo hacen es una maravilla de lo moderna que es: tocan un botón y aparecen todas las fichas boca abajo en 4 filas que los jugadores colocan en diagonal. Y además descubro que sí se juegan dinero, pero me parece que poco. Y estos jugadores de mahjong están horas sentados sin moverse.

A veces cuando estamos parado se acercan pequeñas barquitas con productos para vender como pescado seco o naranjas. No sé quien de los cruceristas, de este barco u otros,  se atreverá a comprar ese pescado con lo oloroso que es.

Luego compruebo que se acercan a “cruceros” que deben ser de dos días y o quizás se lo coman allí directamente.

Acabamos el día con una cena estupenda y amarrando cerca de una ciudad llamada Feng Jie. Allí hay un templo con una iluminación como de fiesta de pueblo.

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