54. Hong Kong-Macao-Shanghái. 2018. 15 de abril, domingo. Vigésimo séptimo día de viaje. Shanghái, día 7. Primera parte.

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Después de un par de días regulares hoy ha amanecido un día soleado. Y como además la temperatura no va a pasar de 20ºC la jornada se presenta ideal para el turista paseante.

 

Hoy hay una novedad importante para nosotros: vamos a cambiar de alojamiento.

Como en esta ciudad íbamos a estar  12 días (11 noches) y como los albergues de YHA no permiten reservar más de una semana si estás más días debes hacer otra reserva, así que decidimos dividir la estancia entre dos albergues, pues si uno resultaba no demasiado bueno el otro podría ser mejor. Y así ha sucedido.

El que hemos dejado hoy ha resultado ser el peor desde que empezamos a utilizarlos en Nueva Zelanda y al que hemos llegado uno de los mejores. Y está tan solo a unos 100 metros del anterior, eso quiere decir que solo tenemos  que añadir esa distancia para estar en Nanjing Rd, nuestro centro de atracción.

Empezando porque en la recepción son más amables (y más espabilados) y acabando con que lo que tenemos es un “loft” en pequeño, pero un “loft” hasta con su terraza ajardinada y todo.

¿Sabes esa gente de Nueva York que son jóvenes, tienen poco dinero y muchas ilusiones, pero que viven en un lugar estupendo, con una cama en lo alto de una escalera y con una terraza con unas vistas maravillosas? Pues algo así nosotros con más años y muchas ilusiones (y más dinero). Y en Shanghái.

Lo curioso es que estando todo tan bien (quizás luego tengamos alguna sorpresa), el último escalón antes de llegar al “dormitorio volante” es de más de 60 cm. A Marisa se le ha escapado un “aquí no podría venir nuestra amiga M”.

En la recepción un gran letrero advierte que han recibido una notificación de la policía del distrito para que no se haga ruido, “big noise”, ni se hagan fiestas en las terrazas. Si lo infringes te echarán del albergue y tendrás que tener un “chat” con la policía. Me parece estupendo.

Hoy vamos a visitar la Plaza del Pueblo, “People Square”, y como solo hay una parada de metro vamos a ir andando hasta allí.

A poco de salir del hotel nos encontramos con un puesto de buñuelos al vapor o algo parecido donde dos señoras se afanan con una especie de cedazos enormes.

Luego nos encontramos con un puestecito donde un par de jóvenes preparan unos pastelitos o empanadillas con gran habilidad: todo lo manejan con un par de palillos. ¡Hay que ver estos asiáticos que mañosos que son!

A pesar de que aún es temprano East Nanjing Rd está muy llena. En algún sitio leí que era la calle comercial más animada de Asia.

Me percato que de vez en cuando hay alguna pareja de chicas cogidas de la mano. Me inclino a descartar casos de homosexualidad, (aunque en Hong Kong vimos a una pareja de chicos besarse apasionadamente en el metro) y que es más bien una costumbre “antigua”, como de España en los años 50.

Huawei ha montado un gran stand para lanzar su modelo “P20 Pro”  y vemos que van  a hacer una demostración de baile…bueno de eso que hacen algunos jóvenes y que piensas que se van a romper el cuello y que exige un gran esfuerzo gimnástico.

A mi lado hay un fotógrafo con una Nikon estupenda, una D4s,  y veo como mira a Marisa disparar a los bailarines. Le digo que su cámara es cojonuda, pero que debería cambiar  a la D5. Eso le gusta y me contesta afirmativamente. Se nos une otro con una Nikon D300 y empezamos a charlar. Bueno lo de “charlar” es un eufemismo pues hablan el mismo ingles que yo el chino.

Entonces nos invitan a ir a un rincón del gran montaje preparado para hacer fotos. Que quieren hacernos una. Nos sientan en una banqueta, me piden que coja a Marisa por el hombro y con el magnífico teléfono celular “Huawei P20 Pro” nos hacen una foto y nos dicen que nos van a dar una copia. Y ellos además con sus máquinas nos han hecho un centenar. Afortunadamente han llamado a una encantadora joven, Tina, que estaba por allí, vaya, que creo que era la jefa del montaje y que hablaba inglés.

Parece que eran dos fotógrafos profesionales que trabajaban para esa campaña de lanzamiento del producto. Así que si ves nuestras caras en algún anuncio de ese teléfono no te sorprendas.

Tina me ha preguntado que qué teléfono tenía yo y le he contestado que ninguno. Que no se lo creía. Vaya, que era la primera persona que conocía que no tuviese celular.

Al final nos han regalado la foto que ha salido muy bien y hemos quedado muy amigos de los fotógrafos.

Por cierto que en esa foto aparezco con una cámara colgando que no es nuestra, que es una de los  fotógrafos, que me colgaron para parecer más profesional. Imagino el eslogan dirá: ” Dos fotógrafos españoles prefieren utilizar el magnífico teléfono Huawei P20 Pro con 3 cámaras Leica para sus fotos más personales”.

Nanjing Road está muy limpia, pero es que además de que el personal no tira cosas al suelo hay siempre gente limpiando la calle.

Ayer vimos a una barrendera motorizada; no es que limpiase con una máquina es que se trasladaba con todos sus utensilios en moto. Hoy en medio de la calle un juego completo de cubo, fregona,  limpia cristales y gran mopa.

Una novedad con respecto a otros días: he visto negros. Hasta ahora había visto alguno suelto o en compañía de algún blanco (bueno, de color claro), pero hoy he visto un gran grupo de unos 15 o 20. Si encuentro una oficina de turismo lo preguntaré, porque en España, vaya, en el sur de Madrid, los domingos se suelen ver negros muy arreglados que van algún oficio religioso, pero no parecía el caso de hoy a pesar de ser también domingo.

En esta calle hay un negocio que vimos también en el bazar de Yuyuán: un coche antiguo con un par de jóvenes vestidos de gánsteres de los años 20 (siglo XX se entiende) donde el personal se disfraza también de uno de esos malhechores y se hace una sesión fotográfica. Suelen tener clientes y cuando los hay también desde luego muchos mirones, entre ellos nosotros.

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