5. Hong Kong-Macao-Shanghái. 2018. 20 de marzo, martes. Primer día de viaje. De Madrid a Hong Kong.

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Comienzo de un nuevo viaje y en este caso “completamente nuevo”, pues es nuevo el país, el planteamiento totalmente ciudadano del viaje y también nueva la compañía aérea. Lo único que perdura de otros viajes similares es que nos lleva nuestro hijo Luis a la T4.

 

Quizás porque se va haciendo mayor ya no me echa la charleta de los peligros exteriores y de lo que tengo que cuidar a su madre. O es que ya se fía más de mí. O es que considera que ir a estas tres ciudades en marzo no es como ir a Laos en julio. Pues creo que ya he explicado en alguna ocasión que yo era el único cristiano al que le sermoneaban antes de viajar sus padres y sus hijos. Desgraciadamente mis padres ya no pueden hacerlo.


En esta ocasión volamos con Cathay Pacific y también es una novedad el que viajemos a Asia desde Madrid sin ninguna escala. Bueno, creo que una vez lo hicimos con las líneas tailandesas de Madrid a Bangkok, pero aquella vez creo que esta ciudad solo era una etapa para ir a Laos o Camboya.


La facturación con esta nueva compañía es una maravilla.
La novedad en el control de pasajeros es que en esta ocasión me han seleccionado a mí para lo del papelito. Parece que somos una familia marcada, pues casi siempre seleccionan a Marisa, pero ¿marcada por qué?

En la zona de embarque de nuestro vuelo otra novedad, pero que era de esperar: casi todos los pasajeros son chinos. A mí los turistas chinos me dan un poco de miedo por lo ruidosos que son, por lo menos los que nos hemos encontrado en los viajes por Asia, pero como comprobaré más tarde ojalá todos hubiesen sido chinos.

En el avión los asientos están en grupos de tres y la tercera viajera es una joven filipina, Angie, que regresa a su país por el funeral de su madre.


Acostumbro a poner en la pantalla la información del mapa del recorrido y así compruebo que la diferencia horaria es de 7 horas, la duración del vuelo será de 12 horas y la distancia a recorrer de 10517 km. Así salimos a las 11:20 y llegaremos a las 7 de la mañana.


Y más novedades: toda la información está en inglés y en chino y no aparece la situación de La Meca. Ni una sola vez. Después de tantos viajes con Qatar Airways casi lo echo en falta.


En cuanto anuncian que te puedes desabrochar el cinturón aparece una figura que yo creía que había desaparecido: un señor de mediana edad grabando con una cámara de vídeo a sus amigos. Porque este ha sido uno de mis peores viajes en avión por el grupo de amigos que viajan a Japón. Bueno, realmente eran tres.

Grupo A: jóvenes de 30 que van a Vietnam y algo más. No he sabido casi nada de ellos.

Grupo B: jóvenes de 30 de Algeciras que van a Vietnam y Camboya. Tenía a 3 detrás de mí, un joven muy entendido, dos chicas que no hablaban y algún amigo del grupo que les venían a ver con frecuencia. Jodida situación para dormir. Porque nosotros llegamos por la mañana a Hong Kong y no queremos estar todo el día arrastrados sin hacer nada, por haber estado 12 horas sin pegar ojo. Y el entendido joven algecireño dándoles lecciones a sus dos arrobadas compañeras de la prostitución infantil en Estambul. Bueno, creo que la frase la he construido de forma poco clara o peor equívoca: sus compañeras de asiento no lo eran de la prostitución, sino de Algeciras y su charla era de la prostitución en Estambul. Dijo tal cantidad de tonterías que me dieron ganas de interrumpirle varias veces, pero en primer lugar Marisa siempre me contienen esas situaciones y en segundo lugar no es buena práctica enemistarte con alguien que vas a tener sentado detrás de ti durante 12 horas. Que te puede estar jodiendo durante todo el viaje. Así que acabé pidiéndoles que hablasen más bajito para poder dormir.

Grupo C: los mayores andaluces que iban a Japón y que se pasaron el viaje llamándose unos a otros casi a gritos, con mucho “quiyo” en todos los casos.

Total, que eché en falta que todos los pasajeros del vuelo no fuesen chinos quienes iban dócilmente durmiendo.

La ventaja de viajar hacia el este y a esas horas es que gran parte del recorrido lo hacemos de noche y a pesar de los vocingleros españoles podemos dormir. Y así llegamos por la mañana al aeropuerto de Hong Kong.


En el aterrizaje una novedad para mí: en la pantallita aparece no lo que vería el piloto, sino lo que vería uno que fuese atado a la tripa del avión. Así veo como las ruedas delanteras (¿tendrán un nombre especial?) pisan ligeramente desviadas una línea amarilla, pero al fianl logra encarrilarla. Imagino que será una vergüenza para el piloto el no acertar a llevar la aeronave por esa línea exactamente, aunque quizás sea obra del piloto automático. Y ese “piloto automático” hace que siempre lo relacione con el de la peli “Aterriza como puedas” y además en la escena done se fuma el cigarrillo después de fornicar.

Pero ya estamos en Hong Kong.

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