65. Corea 2017. Final III.

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Museo Nacional de Gyeongju.
Difícil de creer, pero no imposible.
Cuando visitamos el Museo Nacional de Gyeongju vi un cartel donde explicaba la fuerte centralización del estado en el reino de Silla que realizó el rey Jijeung Marigpan. Este cambió el nombre del estado por el de Silla, significando este nombre “Cambiando (o renovando) las acciones morales y abarcado las cuatro direcciones”.
¿De verdad que alguien se lo puede creer?
El mismo también cambió el nombre del jefe del estado de “Marigpan” a “Wang”, que significa “rey”. Ves, eso, además de más práctico, sí se puede creer.
Y otra cosa que hizo que sí estuvo muy bien el ahora llamado Jijeung Wang: prohibió por ley que los criados fuesen enterrados con sus señores a la muerte de estos. Lo que ya no sé es si lo hizo por humanidad o por no despilfarrar recursos.
También en la misma visita vimos como la religión es, o fue, utilizada, para fortalecer la estructura del estado. Aquí hicieron del budismo la religión oficial y aprovecharon un episodio llamado el martirio de Ichadon para ello.
Parece que cuando llegaron los primeros monjes budistas al reino de Silla solo la plebe se convertía al budismo, pero la aristocracia se resistía firmemente. Me suena como el comienzo del cristianismo. ¿Por qué todas las religiones verdaderas se parecen tanto unas a otras?
El rey Boepheung sí mostró interés en la conversión e ideó un plan con el “Gran Secretario” Ichadon para vencer la resistencia de la nobleza.
Bueno la historia es tan rara…pero la cuento como la he leído.
Ichadon le dijo al rey que proclamase el budismo como la religión oficial del estado utilizando su sello real. Cuando los nobles se quejaron de ese hecho les dijo que Ichadon había tomado ese sello y lo había hecho sin su permiso. Este confesó su culpa y aceptó su ejecución por esa falsificación, pero profetizó que si lo mataban se produciría un gran milagro: “Si Buda es divino, ocurrirá un milagro tras mi muerte”.
¿Qué cómo se conoce ese juramento hacia el cielo? Pues porque aunque eso sucedió en el año 527, su historia se recogió en la “Biografía de los Grandes Maestros Budistas” en el siglo XIII.
Total, Ichadon fue decapitado, la tierra tembló, el cielo se oscureció, su cercenada cabeza voló hasta la cima del monte Geumgang, leche salió a borbotones de su cuerpo hasta una altura de varios cientos de pies y llovieron flores desde el cielo.
Ya te puedes imaginar el acojone de la aristocracia, que parecen muy valientes pero luego…
Enterraron su cuerpo en la Montaña del Diamante, Geumgang, y el rey y los altos funcionarios de la corte aceptaron el budismo como religión oficial del estado: “De ahora en adelante rezaremos a Buda y veneraremos a sus monjes y si rompemos este juramento que el cielo nos castigue con la muerte”.
Y la buena religión se propagó rápidamente por el reino de Silla.
NB
Una concreción sobre la altura del chorro de la leche.


Una información dice que fue “de varios cientos de pies”, pero en otro precisa que fueron 100 pies. Y en la información que acompaña a una estela de piedra que hay en este museo sobre ese martirio dice que fueron 10 pies.
Yo, la verdad, no sé si creerme tanta disparidad y sobre todo tanta exactitud.

Sacos y sacas.
Sobre los sacos de cáscaras de arroz.
Estando en el parque de Juknokwon al ver las montañas de sacos de cáscaras de arroz me percaté de que no sabía si definirlos como “sacos” o como “sacas”. Y descubro que es una palabra muy interesante.
¿Cómo distingues un saco de una saca?
El DRAE define al primero como “Receptáculo de tela, cuero, papel, etc., por lo común de forma rectangular cilíndrica, abierto por uno de los lados” y a la segunda como “Costal muy grande de tela fuerte, más largo que ancho”.
Sí recuerdo que a los “sacos” de correos llenos de correspondencia se les llamaba “sacas” y efectivamente eran más largos que anchos pero eso sucede con muchos “sacos”.
De jovencito estuve trabajando de escribiente en el Servicio Nacional de Trigo (SNT) y los labradores traían el trigo en “talegas”, pero busco su definición, “Saco o bolsa anchos y cortos, de lienzo basto u otra tela, que sirven para llevar o guardar las cosas” y descubro que debían ser “sacas” por su tamaño. Algún día debería escribir sobre esa experiencia.
Hay una acepción muy especial de saca: “Acción de sacar los estanqueros de la tercena los efectos estancados y timbrados que después venden al público”. Mi abuelo que tenía una tienda tuvo durante un corto periodo de tiempo la venta de tabaco y sellos y empleaba ese término cuando iba a recoger la mercancía al almacén de la Tabacalera.
También recuerdo esa palabra “saca” cuando se hablaba de las tropelías de unos y otros en la guerra civil: “En tal pueblo hicieron muchas sacas”.
Aquello sí era un cataclismo y no las “sacas” de Juknokwon.

29 de marzo. Ayer pude morir.
Bueno, como uno pude morir cualquier día y en cualquier momento, pero ayer estuve a punto de ese momento. Y lo peor, o lo mejor, es que no me di cuenta con lo que no sufrí ninguna inquietud, pero sí Marisa que durmió muy mal por el suceso y que no para de recordarlo.
Volvíamos al hotel después del recorrido turístico y de cenar y pasamos por la estación de autobuses para comprar el billete del día siguiente para ir a Busán, pues aunque hasta ahora no habíamos tenido problemas con los billetes no había servicios con mucha frecuencia.
Compramos los dos billetes y salimos de regreso al hotel pasando por la entrada y salida de autobuses.
La acera acaba en un paso cebra justo en el lugar donde está la cancela del aparcamiento de los autobuses. Cuando vamos a pasar un autobús va a salir y se para. Fue algo tan inusual que le di las gracias al conductor con la mano pues yo pensaba esperar a que saliese para seguir mi camino.
Ya he escrito antes que aquí no se respeta nunca, pero nunca, nunca, los pasos de cebra, por lo que no entiendo su utilidad. Si debes esperar a pasar a que no haya ningún vehículo en la calzada que te pueda alcanzar, da lo mismo que pases por donde quieras.
Así que le doy las gracias al conductor y cuando acabo de pasar el tramo de la salida de los autobuses y empiezo a pasar el de la entrada, entra uno a toda velocidad. Y casi se me lleva. No sé si me paso a 30 o a 80 centímetros, pero realmente muy cerca. Sé que me sorprendí, pero nada más.
Luego he pensado que quizás el autobús que salía paró no por mí, sino porque vio el que llegaba y así evitaba una colisión. Porque los autobuses suelen entrar en las estaciones a todo gas y frenan justo en el sitio donde van a estacionarse. Y así entraba el de ayer.


Total, que un gran susto, pero grande, grandísimo para Marisa y una gran suerte para mí.
¡Mira que morir atropellado en Corea! Y se habrían acabado las alegrías y las tristezas, y el amor y el sexo, y los hijos y los nietos, y esos amigos tan queridos…
Claro que también se habrían acabado mis dolores. Algo habría tenido de bueno. Y no me importaría si el Windows 10 me da problemas de actualización o si el ADSL va más lento de lo normal. O si mis nietos tienen una caligrafía que da pena. O si mis hijos están tristes. Ni lo del Brexit (bueno eso tampoco me quita el sueño), ni…
Cuando mi padre iba camino del hospital a operarse de la intervención que acabó con su vida se encontró por la calle con un amigo y le dijo: “Te veré en el más allá”. Pues yo ni eso. Ni en el más allá, ni en el más acá. En un paso cebra.
Quizás solo pueda pensar en ese instante que “he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo… como lágrimas en la lluvia”, como el replicante de Blade Runner. Pero me temo que lo “Tannhäuser” se me atascaría.
NB
Quizás lo único bueno sería que no tendría que recibir cada año la carta de la subida de las pensiones de la Sra. Báñez.

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2 comentarios to “65. Corea 2017. Final III.”

  1. Carmen Valladares Says:

    Nuestra fragilidad ante el accidente da terror y ternura.
    Me alegro de que tu ángel de la guarda estuviera de guardia aquella tarde/noche

  2. Angel de Corea Says:

    Muchas gracias Carmen por tu cariñoso comentario.

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