26. Corea 2017. 27 de marzo, lunes. Decimoquinto día de viaje. Suncheon.

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Templo de Seonamsa.
El conjunto monástico se encuentra a un kilómetro de la parada del autobús. Un bonito camino te conduce hasta allí.
La guía dice que este monasterio data del año 850 y que ahora los monjes que viven aquí se dedican a estudiar y a preservar las antiguas enseñanzas. Ahora también tienen alojamiento para lo que se llama “Temple stay”, pero toda la información está en coreano, imagino porque los extranjeros no están “previstos”. De todas las maneras te dejo el enlace, porque si realmente te quieres evadir del mundanal ruido y seguir “la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido”; habrá pocos sitios como este, Fray Luis.

Una placa en la entrada informa que quizás fue construido en la época Backche por el gran monje Adohwasan o que lo fue en la época Silla por del monje Doseon Guksa en el 861. A finales el siglo XVI fue saqueado por las tropas japonesas. Reconstruido e incendiado de nuevo. Sufrió los destrozos de la guerra de Corea, así como antes una guerra civil local en esta zona, el llamado “incidente de Yosu”. Finalmente, otra curiosa confrontación que también dio lugar a destrozos: “se perdieron varios edificios por la lucha entre monjes budistas casados y solteros”. Que parece de chiste, como un anuncio de lavavajillas o de los partidos de fútbol en los pueblos en los años 50: “mañana en la era partido entre los casados y los solteros”. No dice el letrero quienes ganaron.
Hoy, afortunadamente, todo está restaurado.

Es un conjunto bastante grande donde parece que viven monjes y monjas. (¿Solteros, casados?). Todos visten esos uniformes grises que son muy elegantes pero menos fotogénicos que los tibetanos o los del sudeste asiático.


Pero aparece uno con una preciosa capa roja que rompe con esa austeridad monástica. ¿Será un jefe?


Ahora hay árboles floridos que le dan un toque especial a todo aquel entorno. Además estos árboles tienen un tratamiento especial. Un letrero te informa de que son los “arboles mume de Seonamsa”. ¿Y qué son los “mume”? ¿Y cómo podíamos vivir antes sin Wikipedia? Porque tú ves un árbol con manzanas y rápidamente dices: “un manzano”. Pero si ves solo las flores y te dicen que es un “mume”, ¿qué haces sin Wikipedia?


Pues un “mume” es un árbol del género “Prunus”, que aunque se le relaciona con el ciruelo es más parecido al albaricoque. En la cocina coreana se utiliza en zumos, para dar sabor a bebidas alcohólicas, como encurtido y en salsas y finalmente en la medicina tradicional. Dado el gusto asiático por las cosas extravagantes en esa medicina, imagino que una simple ciruela no será suficiente y le añadirán babas de araña o cuernos de acebuche.
Estos “mume” dicen que tienen unos 600 años. Muchos me parecen para un ciruelo. Además están catalogados como “Monumento nacional coreano” con el número 488. Como te imagino un fanático devoto de los ciruelos te dejo este enlace con una explicación más detallada.

NB
No te emociones: de todos los “mumes” de aquí, solamente dos están clasificados como “Natural Monument”.


Cuando nos estamos marchando un señor al que le acompaña su señora me ofrece un par de pastas de una caja que acaba de comprar. Y entonces vienen los típico que de dónde somos, los días que estamos de viaje…Y adiós. Pero cuando llegamos a la parada del autobús nos están esperando y nos dicen que nos llevan hasta la ciudad con su coche. Un desastre: resulta que es la primera vez que están aquí y solo se manejan a través del navegador del coche; se equivocan varias veces y yo estoy pensando que porque no habremos regresado con el autobús, pues además el “espontáneo” con el que llegamos también nos esperaba en la parada del templo y se ha quedado sorprendido de nuestra “infidelidad. De todas las maneras el señor ha sido encantador y además ingeniero naval, pero era como si uno que imita el acento alemán hablase en inglés. Le entendía una palabra de cada 20, pero mi sonrisa estúpida de no entenderle (como la del Sr. Rajoy cuando le hablan en las cumbres internacionales) le ha debido parecer tan “congenial” (¿se podrá utilizar aquí?) que ha dicho que fuésemos a cenar los cuatro juntos. A Marisa casi le da un ataque. Así que he rechazado amablemente su invitación.


¡Qué lástima la barrera del idioma! Me hubiese encantado poder preguntarle sobre la reflotación del Sewol, noticia que aparece todos los días en éste país. Sí le he preguntado por Corea del Norte y me ha respondido algo así como que no era un país.
Al final no tenía claro donde dejarnos y consigo que lo haga en la estación de autobuses desde donde regresamos al hotel.
Por cierto que en esta habitación tenemos una tele enorme pero que soy incapaz de hacerla funcionar, pues el mando tiene 60 botones todos en coreano, excepto los de los 10 dígitos y los de apagar/encender, que de esos tiene tres, pues gestiona también el aire acondicionado. El problema es que cada vez que pulso el de de “TV” me aparecen mensajes en coreano y signos de interrogación y sería cojonudo que además de no poder ver la tele me cargasen el importe de alguna peli porno.

El incidente de Yosu.

Cuando acabó la segunda guerra mundial las fuerzas de ocupación-liberación americanas establecieron un gobierno pro-americano y anticomunista en la parte sur del país que reprimió los movimientos izquierdistas. Así conforme iba avanzando la guerra fría se crearon gobiernos en cada lado del paralelo 38. Los nacionalistas de derechas y de izquierdas, que fueron pilares importantes en los movimientos de liberación del país durante la época colonial japonesa, fueron elevados a la ideología oficial de cada una de las dos Corea y reprimieron duramente a los del otro bando dentro de sus fronteras. Todo ello no condujo solamente a la guerra civil conocida como la ”guerra de Corea” finalmente, sino que dio lugar antes a una serie de guerras civiles locales, como el conocido como la rebelión o el incidente Yeosu–Suncheon entre el 19 y el 27 de octubre de 1948. Un regimiento militar rechazó atacar a los revoltosos de otra pequeña insurrección (el incidente de Cheju). Fue sofocado en ocho días y se calcula que se liquidaron a unos 10 mil residentes de estas zonas entre ambos bandos.
Y lo que son las cosas: Park Chung-hee, del que he escrito en Gwangju, y que llegó a ser presidente de Corea (y padre de la actual presidenta), participó en esta rebelión pero fue castigado con indulgencia por perseguir a los que habían estado envueltos en la revuelta.

NB
1. Al jefe de policía de Suncheon le arrancaron los ojos y le arrastraron con un coche por las calles. Después lo ataron a un poste y lo quemaron.
2. De las alumnas de un colegio de chicas decía una información francesa que eran “plus rouges que l’intérieur d’une pastèque “, más rojas que el interior de una sandía.
3. Los americanos se mantuvieron oficialmente al margen en el segundo ciclo de la violencia (el aplastamento de la rebelión), pero planificaron y coordinaron las operaciones y ayudaron con el transporte de tropas.

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