5. Corea 2017. 15 de marzo, miércoles. Tercer día de viaje. Seúl. Primera parte.

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Ayer el cambio de horario no lo notamos, o mejor lo teníamos confuso con las dormidas en el avión y las comidas a horas desconocidas, pero esta mañana las 8 horas de diferencia nos han pasado factura. Yo temía no despertarme y resulta que a las 5 de la mañana y con solo otras 5 horas de sueño no nos podíamos dormir. Lo hemos aprovechado para oír un programa nocturno de la SER, algo imposible de hacer en casa.
Una de las incógnitas antes del viaje era la cocina coreana, pues solo la conocemos por las 3 ó 4 veces que la hemos probado en Tokio, pero ayer en el paseo nocturno lo que vimos en los restaurantes nos gustó. Y esta mañana lo hemos confirmado en el desayuno del hotel. Y, como todo en él, se parece a la casa matriz con el toque coreano de la col fermentada, “kimchi”, y que aquí no hay té, solo café.
Y el personal también es diferente. En primer lugar todo el mundo utiliza los palillos pero también una cuchara. El caso es no tocar la comida con las manos.
Y las jóvenes son más robustas que las japonesas aunque en general siguen con unos tipos estupendos. Y los chicos son más guapos. Vaya, esto no lo digo yo, que es el “clamor asiático” derivado de la aceptación de los culebrones coreanos en este continente. Creo que ya expliqué la historieta una vez: estando en el lago Inle de Birmania en una pequeña y acogedora pensión, nos dijeron que podíamos pedir comida o lo que necesitásemos en cualquier momento del día excepto durante una hora (o dos horas, no recuerdo) en que se televisaba un culebrón coreano de corte histórico. En aquellos momentos se reunían, sentados en el suelo del salón, los empleados y familiares para ver la televisión. Y no se les podía molestar. Algo así como unos ejercicios espirituales. (Lamento no poder explicar en esta crónica como se realizaban esos “ejercicios” y el grado de recogimiento que conllevaban pero se lo puedes preguntar a algún ser querido muy mayor o a tu director espiritual).
Pues bueno, que sí, que son parecidos a los japoneses pero también muy diferentes. En lo único que encuentro parecido claro es que ambos tienen un idioma que no te puedes proponer aprender. Ni un poquito. Hoy le he pedido a una recepcionista que me dijese la pronunciación de un par de sitios que queremos visitar pero al cabo de varios intentos me he rendido: imposible. A cambio la climatología nos favorece: un día fresco, 12 de máxima, con un sol espléndido y sin viento.
Nuestro hotel está en el distrito de Dongdaemun, zona situada en el este de la ciudad, vaya el centro de la ciudad. Yo diría que es una zona comercial marcada por el “Dongdaemun Design Plaza”, el famoso DDP. Este es un edifico de esos de caerse de culo y que me ha hecho estar todo el día maldiciendo al macarrismo patrio. ¿Te imaginas que hubiese un edificio así todo cubierto de placas metálicas, con una curvas ondulantes maravillosas y que no tenga ni un arañazo y sin vigilancia armada? Tú sales de Fuenlabrada, por ejemplo, y te vas a la terminal T4 de Barajas y no encuentras ni un centímetro sin la huella macarra en todas las paredes y tapias que separan la vía del campo o edificios circundantes. ¡Ni un centímetro! Y aquí todo impoluto. Y además con unos detalles encantadores en el exterior como un piano amarillo en una plaza para que lo toque el que quiera. ¿Cuánto duraría en una ciudad española? Insisto: sin vigilancia, por lo menos visible.


Porque ahora repaso todo el día y solo he visto a un policía al que le he preguntado por una dirección, que por cierto desconocía, pues parece que estaba por allí de paso. Pues bien, además de un uniforme anodino y un letrerito en un brazo donde ponía “Police”, no llevaba ni una pistola, ni porra, ni siquiera un par de esposas. Que hasta los policías municipales (antes llamados alguaciles, pero parece que ahora no les gusta) parecen sacados de una serie americana ambientada en Chicago, por la parafernalia que les cuelga de su cinturón. Aquí nada.
Volviendo al DDP.
Hay unas zonas de césped, ahora seco, pero donde se puede pisar a unas determinadas horas y entre las advertencias y prohibiciones normales, como no echar basura, hay una nueva para mí: “Tiny Grass is Hurting”. Y es que piensan en todo.


Una fuente de uso público para beber la han transformado en una bonita obra de arte, aunque está “fuera de servicio durante el invierno”. Imagino que por el frío. Porque la temperatura es agradable durante el día, de 10 a 12ºC pero por la noche suele bajar de 0ºC.
En los jardines donde no se puede pisar esta bonita señal indicándolo.


Cuando dejamos aquel precioso entorno y su arquitectura increíble y sus múltiples esculturas en los jardines y nos incorporamos a la vida ciudadana ya vemos más personal y más circulación y me percato de que apenas se ven motos, ninguna bicicleta, excepto una de reparto y de que todos los coches son nuevos, o casi.


Marisa ha leído que aquí son de color blanco los de la gente normal, negros los de los jefes y pudientes y grises los de la clase intermedia. Y no sé si será verdad pero realmente todos son grises, blancos o negros excepto alguno azul oscuro y las taxis que son calabaza o algo así. Ni uno amarillo, verde, rojo…Y ni uno viejo.

Dongdaemun Design Plaza.

Se le considera uno de los puntos capitales del desarrollo urbano de esta gran ciudad.
Fue diseñado por la famosa Zaha Hadid y por Samoo, una empresa coreana multinacional dedicada al diseño y arquitectura.
Se la considera el “largest 3D amorphous structure in the world”, quiera decir eso lo que quiera decir. También le han dado el título de “Metonymic Landscape” y sé lo que es una metonimia y un paisaje, pero para la traducción tendría que buscar un arquitecto poeta que me explicase lo de “paisaje metonímico”. Como esto debe pasarle a casi todo el personal, la página oficial del DDP define lo que es una metonimia: “una figura del discurso que describe un objeto o concepto con una palabra o frase que está íntimamente relacionado con él”. El DRAE no lo aclara mucho más: “Tropo que consiste en designar algo con el nombre de otra cosa tomando el efecto por la causa o viceversa, el autor por sus obras, el signo por la cosa significada”. En cualquier caso le añades la palabra “paisaje” y ya tienes la explicación. ¿Sigues sin entenderlo? Yo tampoco.
De todas maneras sea una metonimia como dijo la Sra. Hadid o una metáfora o incluso una anáfora por la repetición de sus curvas, es un edificio impresionante y bellísimo.
Se puso la primera piedra el 28 de abril del 2009 y se inauguró el 21 de marzo del 2014.
NB
¿Sabes cuál es la palabra inglesa de “poner la primera piedra“?
“Groundbreaking”.

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2 comentarios to “5. Corea 2017. 15 de marzo, miércoles. Tercer día de viaje. Seúl. Primera parte.”

  1. Ramiro Says:

    Buen viaje Ángel y Marisa. Me encantan las descripciones y las fotos. Un abrazo

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