59. Japón 2015. Vigésimo cuarto día de viaje. 24 de marzo. Martes. Tokio.

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Hoy aunque ha sido una jornada muy interesante hay muy poco que contar porque ha sido atípica dentro de nuestro viaje.
Habíamos quedado con nuestro amigo Hiro para ir a ver el mercado de pescado, el famoso Tsukiji.
Después del desayuno habitual mientras espero a nuestro amigo hecho una ojeada al periódico. Allí en primera página de “The Japan News”, el único periódico en inglés del hotel, está la fotografía de la muy famosa primera flor que marca el inicio de las fiestas cereceras. Lo curioso es que en la foto que ilustra la información aparecen las dos jovencitas a las que ayer acribillaron los fotógrafos y también Marisa. Claro que la foto está tomada desde una escalera que es un elemento profesional imprescindible en este tipo de eventos como pudimos deducir por la cantidad de escaleras que había, alguna francamente alta.

También he sabido por la noticia, que la decisión de declarar la hora y el día es del “Japan Meterological Agency” y que el árbol patrón es un “somei-yoshino”, un tipo de cerezo habitual en jardines. Y ayer me “sorprendió” que no apareciesen las elecciones andaluzas: pues sí, hoy hay una pequeña reseña que se titula “Spain’s Podemos fails to break 2-party hold”. Curioso es que la noticia califica a Podemos como “anti-austery party”. Nunca he oído a los líderes de ese partido autocalificarse así. Ni creo que lo hagan pues el antónimo de austeridad es derroche. Claro nada que ver con la fotografía y espacio dedicado al partido del Barcelona con el Madrid aunque habrá que decir entre el “Qatar Airways” y el…bueno en la foto solo salen los catalanes así que no sé cómo es el uniforme de los otros. ¿Cómo no se quejan los soberanistas catalanes de que un estado extranjero -¡ése sí que es extranjero de verdad!- patrocine a su equipo de fútbol? ¿Está la puta peseta (la moneda cuando sean independientes) por encima del honor patrio? ¿Por qué no ponen la pasta los industriales catalanes? Demasiadas incógnitas.
Con el metro nos vamos a visitar el mercado de Tsukiji, que por cierto dicen que dejará su actual ubicación en breve.

En el camino un vendedor de frutos secos tiene entre otras cosas caquis. Ya los había probado en un viaje anterior y me sorprende que los puedan secar, pues en España pasan de un verde que es imposible de comer a un maduro que hay que comer rápidamente porque se pasan en cuanto te descuides un poco. Hiro se sorprende de que en español se llamen así pues ese es su nombre en japonés. Y también emplean esa palabra para el color. Lo del fruto es normal pues es de origen japonés, pero lo del color es más raro pues es de origen hindi. DRAE “dixit”.

La visita al mercado ha sido un fracaso pues era demasiado tarde y ya no quedaba nada para ver. Además estaban recogiendo todas las cajas blancas de poliespán y hacía muy dificultoso el transitar por allí. Encima las calles adyacentes, también muy interesantes, estaban a rebosar de turistas japoneses y en los restaurantes unas colas larguísimas.
Hemos empezado nuestra sesión de compras en el mercado que hay alrededor de Tsukiji y aquí tiene la gracia de que puedes probar de casi todo y hay cosas muy, muy buenas que si no hubiese sido por Hiro no habríamos sabido de qué se trataban. Hemos probado zamburiñas, que Hiro no conocía pero que he reconocido al ver la fotografía que me ha enseñado el comerciante. Lo curioso es que un japonés puede decir “zamburiña” igual que tú en cuanto repite la palabra dos veces. Y es que ambos idiomas son muy similares fonéticamente. O eso me parece a mí. También la palabra “bonito” que existe como tal en japonés pero que aquí se refiere más bien a un aroma o sabor de pescado y también al “bonito” japonés que es del género Katsuwonus a diferencia de nuestro “bonito” que es del Thunnus, vaya del de los atunes como puedes deducir por el nombre. Ahora bien, todos pertenecen a la familia de los escómbridos. Del “katsuo” seco, una especie de mojama, llamado “katsuobushi”, se obtienen unas virutas finísimas, “kezuribushi”, que se añaden a algunos platos y que son exquisitas.

Te dejo el enlace de este vídeo por si quieres hacerlo tú mismo. Aunque las instrucciones están en japonés son muy fáciles de entender. Ah, no hace falta que te pongas un kimono.

Este segundo vídeo creo que es más profesional pero no te recomiendo que lo sigas al pie de la letra pues junto al “kezuribushi” también comerías trozos de dedo de cristiano.

Compramos diferentes tipos de algas y otras maravillas gastronómicas y probamos, sobre todo Marisa y Hiro, otras tantas más. Y no compramos pero vimos trozos de ballena. Bueno yo no lo hubiese reconocido pero Hiro que sabe el rechazo mundial a la pesca de este mamífero me lo hace notar. Duda semántica: ¿tratándose de un mamífero se dice pesca o caza?
En un puesto una señora tiene una caja con holoturias. Aprovecho para explicarle a Hiro porque a esos animales se les llama priapoideos. Si conoces la etimología y la forma del bicho entenderás fácilmente el porqué. Yo a mis hijos intenté educarles en la idea de que los animales no eran malos y que no había que tenerles miedo ni hacerles daño. Un día siendo mi hija muy pequeña la vi cogiendo una holoturia que el mar había arrojado a la playa (entonces vivíamos muy cerca de una) y dándole un beso. En aquel mismo momento me di cuenta de que me había equivocado.

Acabamos nuestro recorrido en un templo shinto que hay allí, al lado de Tsukiji, como también hicimos en el 2008. Es un lugar recoleto en contraste con el tráfago increíble del entorno. Hiro me dice que se llama “Fish market god shrine”, “Uogashisui jinja”. Como el shinto es una religión animista no me extraña esa dedicatoria.

Salimos del mercado y aledaños y nos encontramos con el templo de Tsukiji Hongwanji. Este templo budista es la sede de la escuela (en inglés los llaman “secta”) Jodo Shinshu. Fue construido en 1617 pero destruido por un incendio en 1657. En este país todo ha tenido una historia relacionada con un incendio. Después de varias vicisitudes acabó siendo reconstruido en su emplazamiento actual en 1931. Lo más curioso es que su estilo es “hindú budista” y así recuerda más a un templo de la India con toques birmanos. Y una particularidad importante: a pesar de ser budista no hace falta descalzarse para entrar a visitarlo. Eso implica que el descalzamiento, tan querido a los budistas, no es una cuestión religiosa si no cultural y, añado, ganas de tocar las pelotas a librepensadores.
En este templo se reza al Buda Amida.
Desde allí nos vamos a Kappabashi, el barrio donde se surten los restaurantes de los utensilios de cocina y también de los platos de plástico que ponen como reclamo en los escaparates y que afortunadamente nos permite a los extranjeros poder comer en ellos sin morir en el intento. Así que descubrimos un montón de cosas nuevas. Hiro me hace notar un artilugio especial que colocado en la parte posterior de una motocicleta de reparto (creo que son especiales con tres ruedas) permite llevar sopa sin que se derrame. Como en los barcos.
Lo malo es que ha tenido que repetir la explicación varias veces hasta que he caído que la sopa típica “ramen”, él la llama “lamen” y no entendía para qué querían llevar “lamen” a ninguna casa. Y eso que Hiro, muy viajado él, sí sabe pronunciar la erre. Pero en aquel entorno lleno de tiendas para restaurantes no hay ni uno. Así que nos hemos quedado sin comer pues a las 4 de la tarde es demasiado tarde para ellos y hay que esperar a las 5 y pico o seis para cenar.
Cuando vamos en el metro como viajamos con un tokiota me confío y es un error: se ha equivocado dos veces.
Regresamos al hotel y acabamos nuestra charla con las últimas preguntas sobre el país y sus habitantes que generalmente le sorprenden y que en muchos casos no tienen respuesta.
La última le hace reír con ganas: “¿por qué las jovencitas japonesas tienen las piernas tan torcidas?”. Pues no es que no supiese la razón es que no se había dado ni cuenta.

Ya se ha hecho de noche y nos vamos a hacer unas fotografías a unas elegantes calles cercanas. El ambiente es casi invernal. Marisa dice que a pesar de lo de la flor de ayer, con este frío no habrá floración de los cerezos. Efectivamente la previsión de estas noches es de 3 ó 4ºC que suben hasta 12ºC al mediodía aunque dicen que dentro de un par de días subirá a los 20ºC. ¡Mientras no llueva!

Estamos en la sección de comida de los lujosos grandes almacenes Mitsukoshi. En uno de los puestos hay una joven que al oírnos hablar nos dice que ella habla un poco de español. Realmente habla bastante bien: “Es que tengo muchos amigos en España”. Conoce Madrid, “¡qué bonito!”, Oviedo, se sorprende que no lo conozcamos, Barcelona, “¡qué rico!”. ¿Rico? Quería decir bonito. Solo estuvo 15 días y no me puedo creer que en solo dos semanas sea capaz de hablar así. Nos ha dado a probar unas ostras fritas que vendía y que estaban buenísimas. Le hemos dicho que iremos todos los días para hablar con ella, pero no por el interés de la prueba; es que es realmente simpática.
PD
Estando en el templo shinto de Tsukiji Hiro cogió agua de la fuente que emplean en todos estos santuarios para lavarse las manos en plan ritual (nada de jabón), bueno más que lavarse es “mojarse” y se dio un trago. Ante mi sorpresa me dijo que a diferencia del resto de Asia donde te advierten que el agua se puede beber, aquí en Japón solo te avisan cuando no se puede hacerlo.

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4 comentarios to “59. Japón 2015. Vigésimo cuarto día de viaje. 24 de marzo. Martes. Tokio.”

  1. La otra Marisa Says:

    El instrumento que tan diestramente utilizan para laminar ese pescado duro, aquí se llama mandolina. Si en Google pones ese nombre, te aparece enseguida la versión europea. Es efectivamente peligroso y si no tienes cuidado puedes servir a tus invitados un trozo de dedo tuyo junto con la comida.
    En el japonés, veo una ventaja frente al europeo: la cuchilla no llega de lado a lado del soporte, con lo cual es más difícil cortarte, por contra, lo que están cortando parece extremadamente duro de forma que hay que hacer una gran fuerza, lo que aumenta la probabilidad de lesión. Aquí se utiliza principalmente para verduras y tiene distintos modelos de cuchillas para poder hacer distintas formas de corte desde rebanadas finas como hace el que muestran los vídeos que nos indicas, a patatas onduladas para freír, rayar distintas cosas, etc.

  2. alelsoles Says:

    Querida Marisa: es que yo soy más del DRAE que de Google y en aquel además de “masculino de mandolino” dice que es ” Instrumento musical de cuerda parecido a la bandurria, pero de menor tamaño y con cuatro cuerdas dobles” así que cuando vuelva les intentaré explicar lo de la bandurria para cortar el atún.
    Un beso

  3. eseelsoles Says:

    Siempre he creído que en muchos casos el problema de las piernas arqueadas es postural. No sé lo que dicen los traumatólogos, pero cuando me siento en cuclillas o en la “postura del loto” noto una gran presión en los tobillos hacia el interior y en las rodillas hacia el exterior. En los países en los que es habitual sentarse en cuclillas o en el suelo, es fácil que se den modificaciones posturales de las piernas del tipo de lo que se llamaba piernas de caballista o cuando se hacía como burla no muy cruel y con cierto ingenio de “mear entre paréntesis”.
    En una sociedad de tanta disciplina como la japonesa es probable que sea el resultado de niñas muy estudiosas, que casi con seguridad será igual en el caso de los varones a los que no se les nota por los pantalones. Es posible que Hiro pueda preguntar acerca de ésta hipótesis. ¿Has notado lo mismo en otros países de Asia en los que también se sientan en el suelo?
    Estar sentado mucho tiempo no es saludable. En “Occidente” estropea la columna, en “Oriente” las piernas.
    Por cierto, el término médico es genu varo o rodillas varas por oposición a genu valgo o rodillas valgas.

    • Angel de Japón Says:

      La verdad es que no sé como preguntarle a Hiro sobre lo de las piernas pero la próxima vez que lo vea lo haré.
      En el resto de países asiáticos que he visitado creo que no he visto ninguna pierna femenina, ni derecha ni torcida,bien porque llevan vestidos tradicionales que siempre son faldas largas o porque llevan pantalones pero intentaré fijarme más en los próximos viajes.
      Angel .

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