1. Japón 2015. El país.

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¿Por qué este país? Pues porque lo visité en los meses de marzo del 2008 y del 2009 pero no Marisa pues ella todavía era una trabajadora (por cuenta ajena) en activo. Cuando se jubiló intentamos llenar ese hueco y en el 2011 decidimos venir aquí.

Monasterio de Tsminda Sameba en Georgia

El día 11 de marzo teníamos las mochilas preparadas en la puerta de nuestro piso para irnos a Barajas cuando ocurrió el terrible desastre de Fukushima. Os refresco la información: terremoto en la costa nororiental de la isla de Honshu con una magnitud de 9 lo que provocó un maremoto con olas de hasta 40 metros.
¿Qué significó ese “9”? Se mide en “MW”o escala sismológica de magnitud de momento, una escala logarítmica que mide la energía liberada por un seísmo y que ha sustituido a la famosa escala de Richter, aunque los medios de información sigan refiriéndose a esta última.
Así que empezamos a buscar información y pedimos cambiar el billete para el día 19 de marzo, San José. Me sorprendió que la compañía aérea, British Airways, consintiese en ese cambio pues nuestra tarifa no lo permitía. Mis hijos y amigos se volvieron locos con la pregunta de “¿No pensaréis marcharos, verdad?”. Creía que el problema no era llegar sino salir del aeropuerto de Tokio, pues pensaba que si llegábamos a Narita y no había forma de salir de allí eso se convertiría en un verdadero obstáculo pues de Narita podríamos viajar hacia el sur y evitarnos los posibles problemas de la radioactividad de la central dañada.
Total, que al final nos quedamos en casa y la compañía aérea nos devolvió el importe del billete así como la agencia de viajes donde habíamos comprado el “Japan Rail Pass”.
Rápidamente organizamos un corto viaje a Georgia para compensar. De ese viaje hay fotos en Flickr , pero no escribí las crónicas aunque fue muy interesante. Así que nos quedamos sin ir a Japón y eso lo vamos a resolver en este viaje.
Lo primero de todo después decidir el país es buscar un vuelo con la suficiente antelación. Y como siempre la sorpresa de la disparidad de los precios. Entro en internet en un buscador de vuelos y para las fechas señaladas de Madrid a Tokio y regreso oscilan entre los 530€ de Aeroflot (¡ay, a Marisa no le gusta esa compañía!) y los 6.022€ de Air Berlin y Austrian. ¿Alguien lo entiende? Insisto en que todos son clase turista y en las mismas fechas.
Otro factor es el horario. Queremos llegar a tiempo a Tokio (mejor Narita) para coger un tren y no dormir allí el primer día. Al final la elección ha sido volar con las líneas turcas, como ya hemos hecho en los últimos viajes.
¿Qué decir sobre el país que vamos a visitar? Escribí bastante sobre ello en mi primer viaje en el 2008.
Voy a actualizar algunos datos.
Para mí que vivo en un país centrífugo y que visito con frecuencia otro de las mismas características, la India, la primera propiedad importante es que es el ejemplo más claro de nación estado sin ningún problema de identidad nacional. En Japón nadie quiere ser de otro sitio y debido a su insularidad tiene unos rasgos culturales y lingüísticos que no tiene nadie más.
El territorio va de los 45º N de Wakkanai, en el extremo norte de Hokkaido, donde estuve en el 2009, hasta los 31ºN de Kagoshima, en el sur donde hemos estado este año, con la capital, Tokio, situado a 35,73º N. ¿Qué representa eso con relación a España? Pues la Coruña está a 43ºN y Málaga a 36ºN. O sea que parecido aunque Japón se extiende más de norte a sur y además tiene islas situadas más al sur, casi llegando a Taiwán. Lo del este y oeste, o sea la longitud, no te la pongo pues a efectos de comparación da lo mismo. Ya sabes que está en nuestro oriente y en el mismo hemisferio.
Pero vayamos de nuevo al libro de “la agencia”, como hago en otras ocasiones.
Tiene una extensión de casi 378 mil km², nosotros 505 mil, pero ellos son más de 127 millones de habitantes y nosotros solo 47 así que están mucho más apretaditos. Su costa son casi 30 mil km y la nuestra no llega a 5 mil. Su pico más alto, el Fuji, con 3776 m, el nuestro, el Teide, con 3718. Pero no sigo con las comparaciones pues todo lo anterior nos ha sido dado por la naturaleza, no por la valentía de nuestros nobles guerreros, ni por la gestión de nuestros probos gobernantes, ni por las plegarias de nuestros píos sacerdotes, ni por el esfuerzo del sufrido pueblo.
Sí podemos comparar algo que se debe a nuestras acciones: ellos, los japoneses, polucionan el aire por las emisiones de sus centrales eléctricas dando lugar a lluvia ácida y como grandes consumidores de pescado y de maderas tropicales contribuyen al agotamiento de los recursos naturales, especialmente de Asia pero también de cualquier otra parte de la tierra. Nosotros contaminamos el Mediterráneo, el aire, deforestamos y desertificamos. O sea que empatados. Tenemos corridas de toros y tomatinas estúpidas y ellos cazan ballenas. Aquí les ganamos, porque además las ballenas las cazan para comérselas y no para torturarlas delante de señoras con peineta y señores con faria.
Lo que sí nos ganan es en camas de hospitales por 1000 habitantes: ellos casi 14 camas y nosotros 3, claro que si vuelven a ganar los de la privatización de la sanidad tendremos muchas más camas. El problema será pagarlas.
Sí somos semejantes en que tenemos ambos monarquías parlamentarias. Y una vez más nos ganan: por la antigüedad y la “gracia”. La suya data del año 660 a. C. y la nuestra del 22 de noviembre de 1975. La “gracia”: nuestro monarca lo es por la “gracia” de un dictador pequeñito y con voz de pito y el suyo desciende directamente de Amaterasu, la diosa del sol. Así que ni punto de comparación. Y no sigo porque perdemos en todo. En todo.
NB.
El primer emperador japonés se llamaba Jimmu Tenno aunque el país estuvo gobernado primero por Okuninushi, que era un dios pero a quien la diosa Amaterasu le pidió y consiguió que abdicara a favor de su nieto Ninigi no Mikoto, este se casó con una princesa que era hija de una diosa. Y…bueno ya ves que las religiones monoteístas, además de ser las verdaderas, lo tenemos mucho más fácil. Pero los japoneses que son muy seguidores de sus tradiciones siguen celebrando el día de la subida al trono de Jimmu Tenno y el 11 de febrero es fiesta nacional en el Japón, Kenkoku Kinem-bi, desde el año 1873. ¿Y te preguntarás tú, escéptico, cómo los japoneses supieron entonces que ese día del año 660 a. C. era cuando Jimmu Tenno subió al trono?
Eso lo dejo para que te enfrentes a tus creencias y no compruebes si no es más raro e imposible lo que tú crees que lo que creen los japoneses.

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