57. Sri Lanka 2014. Trigésimo día de viaje. 24 de octubre, viernes. Colombo.

by

Sri Lanka. Colombo. Galle Face Green.
Ya estamos de nuevo en Colombo y nada más salir de la estación tenemos el primer problema con los conductores de los tuktuk.

Me dirijo siempre a los que tienen un letrero que dice “meter”. Les pregunto, me dicen que sí que con “meter” pero luego me piden un precio fijo y desorbitado.  Para que te hagas una idea: he conseguido uno que me ha llevado con taxímetro y me ha costado 150. Los otros me pedían 700. La culpa la tienen ellos por ser unos ladrones, y también la policía por dejar que lo hagan y también los extranjeros que estáis dispuestos a pagar cualquier cosa con tal de no tener problemas. Me he acordado de cuando fuimos a Camboya. La frontera de Tailandia con ese país era una de las más horribles que recuerdo. Llegabas al puesto de control camboyano y colocaban tu pasaporte en un montón y los iban “procesando” pero despacito, despacito. Entonces llegaban unos joviales occidentales y con el pasaporte ponían dinero y aquello iba a toda leche.  En la corrupción siempre hay un corrompido  pero también un corruptor.  (Excepto en el PP que en que solo hay un culpable, el Sr. Bárcenas, y dos jueces, ahora exjueces, que se han equivocado).

Volvemos a nuestro hotel, nos reciben con alegría y nosotros también estamos contentos de estar aquí con una gente tan amable, una habitación tan enorme y todo tan limpio….

Así que nos lanzamos a nuestra vida de turistas impenitentes. Primero de todo cambio de dinero. Y además de que el euro debe subir estos días con respecto al dólar, es que en esta ciudad hay cambistas y obtenemos el mejor cambio de todo el viaje. Marisa dice que cambista  es una palabra muy antigua y que seguramente ahora ya no se usa. Yo creo que como estudió con las monjas le recuerda al Nuevo Testamento y a la hazaña de Cristo: “Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas”. Mateo 21:12.

Sri Lanka. Colombo. Pagoda Tea Room.

Después comida en un restaurante cercano que recomienda la guía.  Dice de él que aquí se filmó un famoso  video promocional de un grupo que debe ser también muy famoso pero que yo no conozco, Duran Duran, y que “desgraciadamente no hay monos ni encantadores de serpientes estos días”. Pues menos mal, claro que el video es de 1980, o sea que han pasado 34 años.  Además que no le veo yo ese ambiente: es un restaurante grande, con mucho espacio, elegante (incluso hay una orquídea en el lavabo de caballeros) y austero y con algún rincón que debe incitar a la confidencia pero no al achuchón.  Parece que se dedica especialmente al personal que trabaja por allí, o sea oficinistas y empleados del gobierno, con una carta muy cortita pero es que además cuando hemos llegado nosotros era tarde según sus horarios y ya habían cerrado la cocina y solo había “chicken lamprai”. ¿Y qué es eso? Pues lo del pollo estaba claro pero el resto no, porque nos lo han enseñado y es como un paquete de hoja de banano y no sabían explicarme qué había  dentro además del pollo y esa palabra “lamprai” no nos decía nada. “¿Pero pica?”. “Para nada”. Nunca te lo creas. Nunca. Aunque era realmente bueno. Creo que es el plato con más sabores que he comido desde que estamos en este país.

Sri Lanka. Colombo. Chicken lamprai.

Después nos vamos a la cercana  iglesia anglicana  de San Pedro. Aunque es muy importante, la policía ha puesto  un cuartel o algo parecido en unos edificios en medio de la calle y casi no se ve el acceso. Allí conocemos al pastor que la dirige.

Sri Lanka. Colombo. Fort. St Peter's Church.

Todo este barrio, que se llama el Fuerte, “Fort”, como en Galle, es un lugar muy interesante donde se mezclan antiguos edificios coloniales con modernos rascacielos de vidrio. De los primeros te encuentras incluso algunos de la época holandesa que están siendo restaurados y otros británicos todavía en uso como los almacenes Cargills con una fachada de ladrillo rojo impresionante.

Sri Lanka. Colombo. Fort.

Luego nos vamos a ver la famosa y muy vista puesta de sol de “Galle Face Green”. Al llegar al mar me topo con el primer gancho, pero es que ya me asaltó con el mismo rollo cuando estuvimos aquí hace casi un mes: que su piel está más oscura  que la mía porque hace aquí más calor. Ese no ha estado en Madrid en agosto, que estaríamos como el negrito de la canción del  Colacao. En cuanto logro despedirlo me ataca otro con la frase más simple que podía haber encontrado; me señala el sol en el horizonte y me dice: “sun going down”. ¿Cómo se puede ganar uno la vida con una frase así en un momento como este?  Que le he mandado a la  mierda –metafóricamente- pero es que si paso mañana y me ataca de nuevo le seguiré el juego porque no me puedo creer que alguien contrate sus servicios.

Sri Lanka. Colombo. Galle Face Green.

La puesta de sol maravillosa y con mucho ambiente familiar y quizás por ser viernes varios equipos deportivos entrenándose. Además hoy hemos asistido a la ceremonia de arriar la gran bandera que hay allí y que deben hacer todas las tardes al ponerse el sol.

Sri Lanka. Colombo. Galle Face Green.

Aparecen un sargento y tres marinos, que bastante desacompasadamente, al menos hoy, se dirigen al mástil, arrían la bandera, se tiran un buen rato para doblarla y vuelven al coche. Entiendo que arríen la bandera cada noche (vaya, no lo entiendo), pero todos los movimientos que hacen son lo más grotescos e inútiles que he visto. Aunque fotogénicamente con aquella luz haya quedado muy bien.

Sri Lanka. Colombo. Galle Face Green.

Al regresar al alojamiento pasamos por el súper de siempre para proveernos de agua. Descubro aceite de oliva español: un litro 2000 rupias; al cambio de hoy unos 12 euros. También tenían “silver tips tea”·: un botecito de 50 gramos 2900 rupias, o sea a unos 350 €/kg.

Regresamos al hotel y mañana más turismo y más compras.

PD

Las búsquedas en la web casi siempre tienen recompensa.  La reseña de la guía del restaurante donde hemos comido empezaba  con un “Hungry like the Wolf?”, que a mí me despistó bastante pues pensaba que se refería a un sitio donde daban de comer en grandes cantidades pero resulta que es la canción del vídeo de ese grupo.

Nunca he sido un seguidor de vídeos musicales pero los dos que he visto con motivo de estas crónicas, el de Bob Marley y éste son bastante locos e incomprensibles.  Este todavía más y aparece brevemente ese restaurante pero nada que ver con la realidad actual. Por cierto que en el video copian una imagen de Coppola en Apocalypse Now: el del surfista sacando la cabeza fuera del agua. Por cierto que ese joven en la peli se la pasaba ciego de marihuana y ácido como parece que debió estar el director y los actores de ese estúpido vídeo.

Para acabar, una famosa frase sobre el surf en esa película del teniente coronel Bill Kilgore: “Charlie don’t surf”.  ¿La recuerdas? El actor que hacía de surfista, Sam Bottoms, murió hace 7 años cuando tenía 53.

Anuncios

Etiquetas: ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s