7. Sri Lanka 2014. Sexto día de viaje. 30 de septiembre, martes mañana. Mannar.

by

Thirukketeeswaram Kovil.

Este hotel tenía algunas críticas buenas y algunas horrorosas. De éstas la mayoría eran por una charca inmunda que está enfrente del hotel. “Ojos que no ven, corazón que no siente”. Pero aunque no  veas,  oyes: ha habido un concierto de ranas increíble toda la noche. Y por encima de ellas unos bichos que croaban como cien de ellas juntas. Hoy he preguntado y me han dicho que también era “frogs”, pero si es así serán como conejos.

Y aquí, por primera vez desde que llegamos a este país hemos utilizado los mosquiteros para dormir: por si las “flais”.  O mejor dicho “por si los mosquitos”. Pues a pesar de eso a mí me han picado varios en un brazo. Quizás eran otros bichos, como arañas, que ya estaban dentro de la cama.

Desayuno “no cristiano” que no ha estado mal.

Hoy vamos a visitar un templo hindú muy importante. Afortunadamente a los templos hindúes aquí los llaman “kovil”, así dices más o menos el nombre  y lo acabas con “kovil” y todo el mundo te entiende porque el de hoy tiene un nombre impronunciable: “Thirukketeeswaram Kovil”. Yo lo llevaba escrito en un papel y siempre me equivocaba. Por si quieres ir: el autobús te deja a unos 100 m de la puerta.

Hoy con la experiencia de ayer ya me he fijado en los letreros de los asientos reservados pues casi nos hemos sentado en el de las preñadas. Y menos mal que no lo hemos hecho  pues en una parada se ha subido una que ha usado de su privilegio.

Mannar es una isla y así se llama “Mannar Island”, pero  se llega a ella a través de un largo puente casi a nivel del agua.  Y lo que vamos a visitar hoy está en el interior, en tierra firme.

Thirukketeeswaram Kovil. Mannar

El templo: es uno de los cinco de la isla declarados como “pancha ishwaran” dedicados a Shiva  para proteger la isla de los desastres naturales.  Cosa que parece no sirvió de mucho cuando el tsunami del 2004 aunque como venía del este y aquí estamos en el oeste quizás no les afectó tanto. Así los creyentes hindúes me podrían decir que sin el templo esto habrá sido horrible.  La verdad que para comprobar la eficacia divina  tendríamos que haber ido a visitar el “pancha ishwaran” que está en la costa este,  Koneshwaram, y el del norte, Naguleshwaram.

Parece que había un gran templo desde remotas épocas hasta que llegaron los portugueses y lo utilizaron como cantera para la construcción de  un fuerte. El celo católico portugués acabó con muchos de los templos de este país. Y es que los monoteístas son la leche. En el siglo XX se empezó la restauración que acabó en 1976.  Más tarde el ejército lo ocupó durante un tiempo, pero actualmente es solamente un lugar de culto. Y este templo tiene una característica muy peculiar: los hombres deben quitarse la camisa. Quizás también la camiseta pero yo no la llevo desde los 15 años  y quizás aquí no se utiliza pues todos los varones iban con el torso descubierto.  Aunque hoy era un día con poco personal: cuando hemos llegado solo había un par de fieles, lo que podía ser normal en una iglesia católica de España, pero que en un templo hindú es algo rarísimo. Luego a lo largo de nuestra larga visita –los hindúes llegan, hacen la ofrenda, rezan un poco y se van rápido- habrá habido no más de 30 ó 40 visitantes. No sé dónde deben dejar las camisas y los zapatos pues en la calle solo estaban los nuestros. Y no me imagino como solucionarán el tema de la guardarropía cuando vengan muchos –que vendrán- los días de fiesta importante.

Thirukkteeswaram kovil. Mannar.

Antes de entrar nos han advertido que sí fotos en el exterior pero no en el interior, lo que pasa es que el “interior” tiene un verdadero interior y un exterior. O sea el templo propiamente dicho y un gran patio que lo circunda. En ese interior-interior oscuro y cavernoso como muchos templos hindúes no se podía entrar: “solo los curas”. Los fieles se quedaban sentados fuera imaginando lo que hacían con sus ofrendas. Aquí creo que van mucho de plátanos y cocos pues había un joven que los estaba trabajando. He aprovechado para pegar la hebra con otro joven que lo estaba observando y que ha resultado ser un clérigo de ese templo.  Como todos íbamos sin camisa a mí me parecía que todos lo eran pero me ha dicho que solo lo eran de verdad tres. “¿Y el de los cocos?”  No, ese era un trabajador. Como en todas las religiones los clérigos tienen pánico al trabajo físico. Y eso que el de hoy era joven y fuerte. “¿Por  qué tenemos que llevar el torso desnudo?” Pues me lo ha explicado pero no le he entendido. La verdad es que en la mayoría de los templos hindúes los brahmanes van así. Muy curioso y para mí un tanto incómodo dado que no soy profesional de esa religión.

Thirukkteeswaram kovil

 

Anuncios

Etiquetas: , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s