69. La India 2013. 1 de noviembre. De Haridwar a Delhi.

by

Hoy madrugón pues aunque la estación está a 5 minutos andando desde del hotel, cogemos el tren  a las 6:25. Y allí en la tranquila, pero con andenes larguísimos, estación de Haridwar nos  encontramos de nuevo con Christopher, nuestro inglés.  Gran alegría por ambas partes. El no tiene claro adonde ir en Delhi y quedamos en encontrarnos de nuevo a la llegada.

Este tren, un “Jan Shatabdi Express”,  es de los que tienen vagones de clase CC que es nuestra preferida en este tipo de viajes pero solo pudimos encontrar clase 2S, desconocida hasta este recorrido.  Resultó ser como la  CC, “Chair Car”, o sea un vagón con butacones pero sin aire acondicionado, solo ventiladores, y seis butacas por fila, por cierto que algunas en lastimosos  estado y con casi tantos ventiladores como filas: en el mío conté 36 de ellos para 105 asientos: cuando haga calor será como un vendaval.

En esta clase a pesar de ser un “Shatabdi” no entra la comida y no me extraña porque es un billete muy barato. De Dehradun a Haridwar son 52 km y de aquí a Delhi 253, pues nos costó 3 veces más el primer recorrido en clase 2AC que el segundo en 2S. Y volviendo a la comida, en este tren, como en cualquiera de la India, no pasas hambre: los mozos del “pantry car”, te ofrecen bebida y comida continuamente.  Observé con sorpresa que los cocineros y camareros de ese vagón cocina aprovechaban una parada en una estación para bajar y tomarse un té en un puesto del andén: puro capricho consumista o son pobres pero snobs o dice muy poco del té que ellos sirven. Me recordó cuando en el campamento de mi servicio militar eran los más pobres quienes no iban nunca a tomar la cena cuartelaria.

Aprovecho el viaje para ponerme al día con la escritura del borrador de este blog pues aunque parezca mentira apenas he tenido tiempo estos  días pasados en Uttarakhand.

Llegamos a la estación de  Delhi y nos encontramos de nuevo con  Christopher y con él volvemos al hotel. Y al entrar en Pahar Ganj la agradable sensación de pisar terreno conocido a pesar de la naturaleza de ese barrio.

Despedida final de “nuestro inglés”. Ha sido una agradable compañía y con quien me encantaría volver a encontrarme de nuevo.

Y de esta manera empezamos nuestra última etapa de este viaje: Delhi y sus compras con el añadido que pasado mañana cuando nos vayamos será Diwalli, la gran fiesta  de este país, también llamado Diwali y Deepavali. Así que nos encontraremos todas las zonas comerciales con mucha más gente de lo habitual pues uno de los aspectos más importantes es el hacerse regalos. Así el intentar comer en una de las pastelerías-restaurantes más conocidas de esta ciudad ha sido horrible. Resulta que el regalo más popular es una caja de dulces y frutos secos y parece que este  lugar es especialmente  famoso por ello.  Hemos comido  bien pero ha sido una batalla conseguir la comida.

Vamos al Instituto Cervantes a realizar una gestión y allí descubro que hoy es 1 de noviembre, o sea fiesta  de Todos los Santos y que como buenos españoles lo celebran cerrando el centro.

Nos vamos al famoso “88 Jan Path” que, como la guía dice, es el único sitio oficial de información turística y que como yo he advertido muchas veces en este blog, tiene la mayor concentración de ganchos de la India junto con la estación de ferrocarril de Nueva Delhi. Y yo estoy especialmente dispuesto contra ellos después de lo que nos pasó en esa estación cuando íbamos camino de Dehradun.  Nada más llegar hoy a la estación ya he tenido media bronca con uno  pero cuando estoy a uno tres metros de la oficina de turismo me asalta otro diciéndome que está en otro lugar. ¡Y está allí mismo delante de nosotros! En esta ocasión paso de la media bronca a la bronca completa.  Me acaba diciendo que ese es su trabajo.  Le digo que me quiere robar y que deberían meter a todos los ganchos a la cárcel. Creo que me he pasado. Pero nos deja tranquilos.

Entramos en la oficina de turismo y nos encontramos con el empleado más simpático de esta oficina. Debe ser como un becario pues los habituales siempre parecen estar como cansados. Le explico mis cuitas sobre los ganchos y me dice que escriba una  queja. No sé si lo haré pero es una parte de la corrupción habitual en este país pues actúan en lugares fácilmente detectables por la policía  si quisiesen realmente erradicarlos y en nuestro caso de la  estación creo que  eran un grupo de empleados del ferrocarril.

Una novedad: como estamos en Diwali nos ofrecen unas pastitas y nos regalan un llavero.  Así que eso, unido a la atención que nos ha dado han levantado nuestra confianza en esta oficina.

Acabamos el día comprando, comprando. Que parecemos indios preparando el Diwali. Además estas fiestas tienen una diferencia con la Navidad: aquí los descuentos en la compras son antes de la fiesta para que el personal  se anime, no después como las rebajas españolas.

Mañana más Delhi y más compras.

Anuncios

Etiquetas: ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.