63. La India 2013. 28 de octubre. Mussoorie. Día 3. Parte 2.

by

Al regresar del Sister Bazar queremos visitar el “Christian Cemetery” de Landour del que nos había hablado  Christopher, nuestro inglés, aunque nos había advertido que no se podía entrar. Como está en un desvío  de la carretera principal preguntamos a unas señoras: “Sigan por ahí, está a 200 metros pero es peligroso entrar por los perros”.  Les insisto si son perros y si están en la carretera o dentro del recinto después de haber leído lo de los leopardos: sí son perros y están dentro. Realmente estaba la puerta cerrada y con un letrero que advertía: “No entry without permission” y después de la última advertencia  todavía menos. Nos cercamos a la verja y aparece una jovencita: “¿Podemos entrar?”. “Se lo tengo que preguntar a mi padre”. Habla con alguien a quien no vemos. Le debe decir que somos extranjeros y nos dice: “Mi padre quiere saber de dónde son”. “Españoles”. Vuelve a hablar con su padre y dice: “Que sí, que entren”.  Ha sido de lo más curioso y podemos decir que el ser españoles nos ha abierto las puertas. Entramos y la chica nos dice que nos tiene que acompañar porque hay perros, pero me sorprende porque coge un garrote. No deben ser muy amigables. Durante el recorrido le pregunto si de verdad hay leopardos por allí: pues claro, esto es un bosque (ella dice “jungle”) y sobre todo en invierno si están hambrientos  atacan a perros y a las cabras. Recuerdo que al principio del viaje escribí sobre un ataque de leopardos con fatal final a un niño cerca de Bombay.

Este cementerio es de la época del imperio británico pero tiene una particularidad que lo hace diferente del resto: aquí no hay héroes muertos en batallas, ni personajes importantes y célebres. En esta zona, Landour,   hubo un hospital, de ahí lo de “Sister Bazar”, y los enterrados aquí eran fallecidos en ese hospital, así que nada glorioso. Y aunque el entorno no está mal conservado del todo, las lápidas no tienen el empaque literario de las del de Calcuta, por ejemplo. Así hay una de un “executive engineer“ quien trabajó en las mediciones del canal del Ganges cuya partida de esta vida fue ”profundamente lamentada por su gran familia y fue respetado por todos aquellos que le conocieron”. Y esto ocurrió hace más de 150 años.

Los perros no aparecieron pero la charla con la jovencita fue de lo más interesante.  Tenía un nombre cristiano,  su familia era hindú y ella se declaraba como no seguidora de ninguna religión y  autodidacta.

Después encontramos la iglesia  cristiana “Kellog Memorial”  aunque en otro letrero dice ser la “St Paul’s Church” de la Iglesia del Norte de la India y que pertenece a la diócesis de Agra. Lejos tienen al obispo. Un entorno muy cuidado como suele ser en todas estas iglesias, que te dan ganas de ser de esa congregación por lo limpio y ordenado que lo tienen todo. Esta tiene unos bancos preciosos pero de lo más incómodo para estar mucho rato rezando. Quizás sea una feligresía de rezos breves aunque intensos.  Aquí sí hay una placa dedicada al “Major General James William  Henry Jamieson” que pertenecía al ejército de Bengala y que murió en 1866. Imagino que en su cama pues no dice nada glorioso, pero a pesar de eso los británicos siempre nos ganan. ¿Tú puedes comparar ese “James William  Henry Jamieson” con Camilo Alonso Vega?

Tanta gloria se compensa con unas tuberías de distribución de aguas que encontramos  aunque no llegan al desastre de las de Kalimpong del año pasado.  Pero son pura India.

En todo el recorrido hemos encontrado a jóvenes occidentales pero no con pinta de turistas sino de estar viviendo por allí.  Un amable señor mayor que va en un coche nos invita a subir con él para regresar al centro, rechazo el ofrecimiento pues queremos volver  andando  pero le pregunto por ese fenómeno. Resulta que cuando los británicos quisieron cristianizar el nordeste de la India se encontraron que no sabían hindi. Solución: construir una escuela para enseñar ésta  y otras lenguas a los misioneros que venían aquí.  Me dijo que estaban dos años aprendiendo  antes de ir a predicar. Ahora ya no hay misioneros pero la escuela se ha reconvertido en  un centro para la enseñanza de hindi especialmente pero también de urdu y sánscrito.  ¿Y quién quiere aprender estos idiomas? (Y lo que sigue ya es una especulación mía).  Pues no tiene una explicación lógica. Yo lo veo más como una cosa de jubilados occidentales. Estás en tu casa de Sidney o de Calamocha, no sabes que hacer, vaya, que te aburres y te dices: “Todas mi vida he querido aprender un idioma que no me sirviera para nada”. Y entonces te vienes a Landour a aprender sánscrito. Pero lo que he visto por aquí eran occidentales jóvenes. Sin explicación. Porque por mucho que te empeñes a tus 27 años nunca podrás competir en el mercado laboral con un indio   en lo que respecta al idioma. Lo único que se me ocurre es que hayas convencido a tus padres para que suelten la pasta mientras tú sesteas unos meses en plan diletante  en lugar de estar en la piscina como Dustin Hoffman  en “El graduado”.  Que a tus padres les costará lo mismo que pagarte lo martinis de la señora Robinson y encima podrán decir que “tengo al chico aprendiendo urdu en Mussoorie”, que no sé en Sidney como sonará pero en Calamocha muy elegante.

En el camino de vuelta varios coches estratégicamente aparcados delante de las señales de “No aparcar”.  Si es que parece que estoy en mi  pueblo.  La diferencia: nunca había visto un camión cargado de huevos y de alguna manera los tienen que transportar pero seguro que no como aquí,  porque si este pega un frenazo…

Poco antes de llegar al “Picture Palace”, nuestro punto de partida y retorno, pasamos por delante de la “Union Church”  y decidimos entrar a verla. En el frontispicio un letrero dice que es del año 1874 pero en una información posterior dice que fue oficialmente instituida como “The Mussoorie and Landour Union Church” en 1869.

Una amable señora nos invita a pasar y ha sido otras de las experiencias maravillosas que la India te proporciona cuando viajas por ella. Es la mujer del pastor.  Nos explica que han estado celebrando  un servicio para recoger alimentos y donativos para los damnificados de las inundaciones del verano en el norte de este estado.  Yo las vi en la televisión en España y fue espantoso. En la entrada y delante del altar han montado una especie de expositor con los alimentos en plan decorativo. Son los niños del barrio quienes lo han hecho y es realmente bonito;  la señora se muestra muy orgullosa pues incluso gente pobre ha colaborado en el acto.


El interior de la iglesia es limpio y agradable. La señora llama a su marido y estamos allí charlando un rato con ellos.  Vinieron del  sur del país, son baptistas  y me sorprende que siendo ya mayores conserven la energía y la fe en lo que hacen como si fuesen recién  llegados.

Dentro de la iglesia hay una placa dedicada a Miss Isabella Rhind quien murió en el mar el 9 de febrero de 1929.  Es curioso eso del mar aquí en las faldas del Himalaya. ¿Sería regresando a su Gran Bretaña natal?

En una información leo que esta iglesia fue construida para reunir a todos los cristianos de esta zona  y aunque la mayoría eran británicos, algunos alumnos de las escuelas de Landour, y del “Soldiers’ Intitute”,    también  hubo desde el comienzo servicios en “hindustani” para la comunidad “non western”. Incluso hubo un pastor que en su informe del 1912 testificó ocho años de predicación al aire libre en los mercados de Mussoorie porque “no podía aceptar estar en la India sin intentar hacer algo por la gente de esta tierra por temor a que se levantasen contra él en el día del Juicio Final”.   Y a partir de 1976 ya hubo un pastor indio.

Y aunque hablamos más de la familia, de la suya y de la nuestra, que de religión, acabamos la visita con una bendición del reverendo Cornelius para que nos fuese  bien el viaje. Lo dicho, muy, muy interesante.

Volvemos a dar nuestra vuelta habitual  por The Mall y decido comprarme unas zapatillas nuevas y tirar las viejas.  Y eso es algo importante para mí pues he establecido una relación muy personal con una prenda así que me ha servido fielmente tantos años y con la que he subido a lugares como el monte Nerut de Turquía totalmente cubierto de nieve.

Y mañana dejamos ya esta agradable ciudad.

The Mall.  En la época de  la colonia había un letrero en esa avenida que decía “’Indians and Dogs Not Allowed’, aunque esos signos racistas eran comunes en todas las estaciones de montaña. El padre de Nehru, Motilal Nehru, rompió deliberadamente esta norma y pasaba por allí siempre que estaba en esta ciudad  por lo que tenía que pagar  una multa.  He pensado que quizás el padre de la guardesa del cementerio era de los que no podía pasar por aquí y está resentido (con razón) y no deja entrar a los británicos.

 

 

 

Anuncios

Etiquetas: ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.