55. La India 2013. 23 de octubre. De Guwahati a Delhi. Quinta parte.

by

A bordo del Poorvottar Sampark Kranti.

Consejos, advertencias e historias de un viaje en tren.

La  tarde pasa plácidamente:  Marisa leyendo con avidez y yo escribiendo y consultando cosas para los próximos días.

Nuestros compañeros de viaje siguen durmiendo con llamadas al teléfono celular de uno de ellos cada media hora.  Va a ser la primera vez en mi vida que hago un viaje tan largo y que no haya hablado nada con los indios del departamento. Deben ser poco habladores y uno de ellos con bajo nivel de inglés. Lo único que he hablado ha sido porque han contestado a preguntas concretas mías y no más de 5 minutos con cada uno en todo el viaje.

Por la tarde aparece una ratita como ya nos sucedió en el viaje de venida. Se lo digo a Marisa para que no se asuste si le roza el pie y la verdad es que no le gusta nada. También se lo digo a uno de los dos pasajeros que entonces no duerme.  Esperaba que siendo un viajero de primera clase llamase inmediatamente a algún empleado y le dijese algo así como “mozo, hay una rata en el departamento y es inadmisible en  un vagón de esta categoría. ¿Sáquela ahora mismo!”. Pues no, ha esbozado media sonrisa y ha respondido: “A mouse?”. Y se ha echado a dormir.  Quizás en otra ocasión les diga que hay una cobra o un cocodrilo.  A ver si así me hacen más caso.

Marisa tiene un capricho y yo corro a satisfacerlo: una bolsa de patatas fritas “pero que no piquen”, labor imposible en este país . En la primera parada bajo y la única con esas características (luego compruebo que no es así) es una de Lay’s que se llama “Spanish Tomato Tango”. Me tiene de lo más intrigado la mezcla de las tres palabras.  Cuando regrese a España lo indagaré.

Llega la hora de la cena y los “no vegetarianos” solo tenemos dos opciones: “curry de pollo” que ya hemos tomado en la comida y “curry de huevos” que cenaré.  El plato principal son dos huevos duros bastante picantes.  No ha estado mal pero en los viajes largos en tren me hincho de comer huevos pues además de éstos de la cena desayuno también una tortilla francesa de dos huevos. Otro de mis excesos en estos viajes son los tés que me tomo.

Leo en un periódico de Guwahati que los activistas bodo quieren crear “Bodoland” y amenazan con un “bandh” de 1.000 horas.(Si no conoces el término puedes leer  lo que escribí en  mi artículo 38 de este viaje).

Eso es precisión. Lo calculo y son  41,666 (seguido de seises) días,  lo que en el colegio llamábamos “fracción decimal periódica pura”. Así que estos bodos serán independentistas pero de matemáticas no saben nada. ¿Cómo se va a enterar el personal de que se ha acabado el “bandh”? Porque aunque transformes  el número decimal a la anotación sexagesimal horaria salen 41 días y 16 minutos.  Que dice uno: “se acaba a las 7 y 16 minutos de la tarde”. Y otro bodo le contesta: “no, porque aquí empezamos dos horas y media más tarde que vosotros, que para eso somos independentistas”.  Y si utilizan la notación decimal ya ni te digo: “Que a mí me faltan las seis milmillonésimas de segundo”. Un descontrol.  Yo no les dejaría las llaves del gobierno a un grupo así.   Y para hacerlo más complicado dicen que quieren la independencia al mismo tiempo que el estado de Telangana. Y encima las razones que dan son tan peregrinas  que parece que todos los independentistas hayan ido al mismo colegio.

Llega la noche y nos vamos a dormir. Esta litera es enorme y he dormido como un tronco. Antes de apagar la luz el camarero que nos ha traído la cena me dice que cierre el pestillo de la puerta por dentro. Menos mal que me lo ha dicho a mí, porque si lo cierra otro pasajero y nos levantamos a mitad de noche para ir al lavabo no hubiese sabido  como abrir la puerta.  Es un sistema ingenioso que me recuerda a esas cerraduras medievales  con truco que exhiben en los museos. Bueno, quizás no sean medievales y son renacentistas, pero ya me entiendes.

Y para que no tengas que ir al lavabo en vano tenemos dentro del departamento dos indicadores luminosos que nos indican cual está ocupado. Ya sabes, verde libre, rojo, ocupado.  pero lo gracioso son los símbolos que es la primera vez que los veo: el “turco” tiene dos siluetas pequeñas que representan los pies  con una en medio alargada y más grande.  La del “western” tiene también tres siluetas pero a lo largo.  Creo que esa disciplina se llama señalética, pues aquí la deben estudiar a fondo.

Y como siempre he dormido como un tronco. A Marisa la han despertado las continuas llamadas que ha seguido teniendo toda la noche, como durante el día, el de la otra litera inferior. O tiene una madre muy preocupada y absorbente o una amante reciente. Y ambas con tarifa plana.

NB.

Un letrero en el vagón te advierte que “acosar a las señoras pasajeras es un delito sancionable”.  Y en la lista de lo que se considera ofensa además de lo obvio como tocamientos, también incluye en la lista “mirar fijamente” y “atención no solicitada”  (“unwanted attention”) así que ten cuidado que te pueden caer hasta dos años por esas cosas tan sutiles como las anteriores.

PD.

Si yo fuese un indio que viajase conmigo creo que me podría tan nervioso que me pediría que dejase de escribir pues no he dejado de hacerlo desde que nos hemos aposentado en el departamento, y que me sentase de una vez,  ya que me habré levantado por lo menos una vez cada 15 minutos. He bajado en dos estaciones  en que hemos parado un ratito para comprarle caprichos a Marisa como un platito de piña o una bolsa de patatas fritas.  Vaya, que no he parado.

A veces hasta me pongo nervioso yo de mí mismo.

 

Etiquetas: ,