53. La India 2013. 23 de octubre. De Guwahati a Delhi. Tercera parte.

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A bordo del Poorvottar Sampark Kranti.

Consejos, advertencias e historias de un viaje en tren.

Dos consejos muy importantes que escribo todos los años:  lleva unas chanclas a mano para ponerte en el largo trayecto y vete preparado para el frío que puede ser importante en los vagones AC.  Y como siempre estate preparado para compartir el viaje con los pasajeros más dormilones del mundo.

En los vagones de primera clase con aire acondicionado el  pasillo es todo pasillo, o sea que no hay literas laterales y así los departamentos son enormes. O sea, que se viaja muy cómodo y con mucho espacio, pero si no estás en una situación como la nuestra de tener las dos literas de un lado y solo tienes la litera superior…Se supone que durante el recorrido la litera inferior es el asiento de los dos pasajeros de ese lado hasta la hora de hacer la cama y echarte a dormir, entonces se echa el respaldo sobre el asiento y se ponen las dos sábanos y la manta. El pasajero de enfrente nuestro se ha echado a dormir a las 6:45 de la mañana. Te recuerdo que el tren ha salido a las 6:00.  El otro pasajero se ha subido a la litera superior, que en esta clase y en la 2 Ac está siempre colocada, y también se ha puesto a dormir.  Solo se han levantado para comer, cosa que ha hecho cada uno en su litera sentados en la posición de flor de loto. Y luego otra vez largos, uno durmiendo y el otro a ratos con una tableta con juegos de esos de clic-clac.

Creo que a mí no me ha pasado pues he viajado con Marisa o bien por ser el más mayor me han dado la litera inferior, pero si no  le dices lo de “oiga pollo, que este asiento es para los dos hasta la hora de dormir”.  Vaya, lo de de “pollo” es una figura retórica que imagino que si le llamas “chicken” a alguien quizás no lo entienda o incluso puede ser ofensivo en algunas culturas orientales.

Los dos indios como el departamento está helado se han tapado con las mantas, pero nosotros, que seguimos sentados, no queremos ponérnoslas por encima, que pareceremos refugiados, así que logro dar con el técnico y tras explicárselo parece que sube la temperatura. Además aprovechando el letargo e inacción de mis compañeros de viaje he cerrado todos los conductos del aire del departamento.

Cruzamos el río Brahmaputra y no te puedes creer que aquello sea solo un río.

El tren atraviesa preciosos campos de arrozales que se pierden en la lejanía.

Cuando nos acercamos al estado de Bengala Occidental, que recorreremos de este a oeste, encontramos plantaciones de té, que, como siempre,  son una maravilla.

La India  rural es francamente bonita, lo feo aparece cuando entramos en alguna gran ciudad, como Siliguri, que atravesamos, o NJP donde paramos.

A lo largo del viaje pasan continuamente los del “Pantry car” ofreciéndote agua, fritos, té, refrescos…y solo de vez en cuando algún vendedor con cosas tan peregrinas como “memory cards” u otro con pijamas, imagino que para pasar la noche más cómodo, pero si te tienes que cambiar en uno de los lavabos te pondrás la ropa perdida, aunque se supone que estos lavabos serán los mejores de todo el tren.

Los lavabos.

Como casi siempre hay de dos tipos: “Western style” y sin letrero en este caso pero en otros pone “Indian style”. El primero tiene un inodoro en el que no creo que siente absolutamente nadie pues no deben estar acostumbrados estos viajeros al uso de la tapa y está todo mojado.

El otro es de los que antes se llamaban “turcos” (¿por  qué a las cosas austeras y con pocas florituras, aunque útiles,  se les llama “turcos”?, pues lo mismo pasaba con la “cama turca”). Este a pesar de ser casi todo de acero inoxidable no funciona, o peor está roto el mecanismo que proporciona el agua al inodoro. Lo que hay son dos duchas (¡dos duchas!) con las que puedes limpiar un poco aquello. Y no son para lo que   te imaginas porque hay otro chorro para ese menester.  Este dispone de un pocillo metálico sujeto a la pared con una cadena.  Las dos duchas  constan de sendas alcachofas con un soporte en la pared y un tubo flexible que las une a un grifo que es como un gatillo.  Pues hay que tener cuidado al levantarte porque con el hombro le puedes dar al gatillo y recibir una ducha donde no estaba previsto.

Otra observación para los espíritus despistados:  la puerta de las “toilets”  de los trenes tienen como todas un pestillo para cerrar la puerta por dentro, pero tienen también otro para cerrarlas por fuera pero este cruza la puerta de un lado a otro y por tanto se puede accionar desde ambos lados.  Si eres un poco despistado puedes pasar este pestillo desde dentro creyendo que has cerrado la puerta y te puedes llevar una sorpresa.

Observación:  lo que se ve en las fotos enfrente del trono no es una televisión, aunque lo parezca, que es la ventanilla.

Fin de los lavabos.

Sobre la posición de la flor de loto.

Además de ser la postura en la que comen  los indios cuando viajan en las  literas de los trenes, he leído que es una de las posturas del Kamasutra según dice una web sobre ese tema: ” En la postura de la flor de loto el hombre está sentado con la piernas cruzadas en la cama y la mujer se sienta sobre él a horcajadas. Él dirige el movimiento con sus manos, besando los senos de su pareja”.

Si comer un platillo de pollo lleno de salsa picante sentado en esa postura ya me parece una acción imposible, lo que se describe más arriba será  como lo de “hasta el infinito y más allá”.

(Es que desconozco el superlativo de imposible).

 

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