40. De Delhi a Madrid.

by

Moto india Royal Enfield.Cuando regresas de noche, en nuestro caso de madrugada, el día siempre es raro aunque es mucho peor en verano cuando ni puedes ducharte ni tienes refugio para los momentos de calor.

Hacemos nuestras últimas compras y un despiste mío unido a la conocida característica india de no querer reconocer que no saben algo que creen que deberían saber cuando les preguntas, nos han hecho dar un vuelta de más de media hora por unos descampados que en otros países podría haber sido preocupante pero que aquí nunca lo es.

En el mercado de Palika –que es subterráneo- nos encontramos a tres españolas de Mallorca que andan  un poco despistadas. Luego nos las volvemos a encontrar en el aeropuerto. Van un grupo de 10 con dos guías. Esto parece una exageración pero es que es un viaje organizado por una pareja que conoce muy bien la India por haber vivido allí.  (Me acordé de la historia de los señores Sánchez –los Dragó, por si has olvidado el primer apellido- que organizan viajes a Kioto. Debe ser un negocio parecido –y libre de impuestos-  pero estos guías parecían normales. O casi). 

Me explican  cosas  del viaje que me sorprenden, como que una vez estuvieron cenando en una casa, entendí que de un guía local, y que por allí había tigres y elefantes. Lo de los elefantes puede ser pero lo de los tigres…  

Luego en el avión coincidimos con otro grupo de españolas  de mediana edad. En ambos casos casi todo son mujeres menos un hombre en cada grupo. ¿Dónde se meten éstos?  O están  en los lupanares de Bangkok o están trabajando duramente para que sus mujercitas se vayan de viaje a gastarse la pasta a la India.

Contratamos un taxi desde el hotel para ir al aeropuerto. Antes de salir del barrio un sujeto le para y el conductor le da dinero. Parece un poco tipo mafia. Le pregunto que cuanto le pagan en el hotel por llevarnos: 150 rupias; pero nosotros hemos pagado 350, que es un precio normal y me parece un abuso lo que se queda el intermediario. Me explica que no es así, que   el suyo es un taxi del aeropuerto y que pueden llevar pasajeros a Delhi pero no coger de allí así que de todas maneras él gana 150 rupias que de otra forma no ganaría.

Delhi.

El chófer es un joven avispado y le pregunto que cómo ha aprendido inglés: “Four years I talk talk”.  Lo ha aprendido hablando con los extranjeros o indios que no hablan hindi. Su horario de trabajo: 24 horas seguidas, de 8 a 8 y luego otras 24 horas de descanso. No sé la jornada de un taxista asalariado en Madrid pero así salen unas 14 horas diarias 6 días a la semana. No está mal. Creo que ha sido la primera vez que nos han llevado rápido y sin pasar miedo. Y encima no nos ha pedido propina.  

El aeropuerto nos sorprende  con su “Salidas” como nos pasó al llegar: grande, espacioso  y con los servicios (no me refiero a los lavabos) que funcionan algo mejor. Los funcionarios son los mismos en el control de emigración; como el lector óptico no es capaz de interpretar  la banda codificada que lleva mi pasaporte, el funcionario tiene que teclear mi nombre. Pues utiliza un solo dedo de una sola mano. Y con tranquilidad.

Este viaje tiene un inconveniente: tenemos que estar 18 horas en Doha. Las emplearé  para acabar este borrador, leer y dar una vuelta viendo los artículos de lujo que venden.

Es dura la espera pero en estas circunstancias siempre pienso que lo duro es plantar arroz o hacer grava con un martillo. Esto de esperar, a su lado, es una mariconada.

Los que resuelven bien la espera son los fieles musulmanes: tienen una mezquita en el interior del aeropuerto  con una estupenda y mullida alfombra: allí pasan el día largos durmiendo. Los he observado y la verdad es que algunos rezan, pero poquito.  Además es que se ve claramente porque tiene una gran cristalera, aunque ésta parece ser solo para hombres. Por supuesto que también hay una para señoras pero en ésta no se ve nada. Espero que el Sr. Rajoy (y el Sr. Trillo) cuando ganen las elecciones nos pongan una buena sala de oraciones en la T4. Pero confortable, por favor, Don Mariano. Y además puede ser unisex, que  no sé de donde viene la manía de algunas religiones, casi todas,  de separar a las señoras de los señores.  ¡Con lo bien que se está juntos! Y mejor juntitos.  

Para compensar eso que considero un adelanto, rezar un ratito y luego poder estar charlando o durmiendo plácidamente, me encuentro con bastantes señoras tapadas totalmente, no con el burka (ahora que lo escribo como han cambiado las reglas no sé si se escribirá con ka o con ce ni siquiera si la letra será “la ka” o  “la ca”), sino al estilo saudí, con el “niqab”. Y me molesta, no aquí especialmente, sino siempre que lo veo y sobre todo en los centros comerciales de Bangkok cuando ellos van de Armani o con bermudas y ellas en la mazmorra de sastre.

Comemos en un restaurante de autoservicio y descubro que los palillos cataríes , los de los dientes,  tienen una punta pintada de verde.  ¿Por qué será?  Porque alguna razón habrá.

Y así llegamos hasta nuestra hora de partida: “solo” han sido algo más de 18 horas de espera. Cogemos el avión y me percato  que una gran diferencia entre esta compañía y otras  “de bandera” es que en ésta todas las azafatas son de otros países en contra de lo habitual. En este vuelo, por ejemplo, hay varias españolas y una canadiense, todas tirando a pequeñitas y todas muy amables.  Las prefiero así,  amables, a pesar del tamaño porque no voy a hacer un equipo de baloncesto femenino.

A poco de embarcar nos dan un bocadillo  caliente que no mata pero cuando estamos cerca de  Madrid nos dan un buen desayuno. Debe ser una técnica de marketing porque así de lo que te acuerdas es de lo bien que te trataron al final.

Y para compensar tantas esperas  y retrasos ferroviarios llegamos a Madrid con una hora de adelanto. ¿Cómo es posible? Nuestra azafata me dice: “Hoy el capi ha corrido mucho”.   Lo podían contratar para los Indian Railways.

Y eso que parece una ventaja, esa hora de adelanto, nos tememos que para nosotros  será una hora más de espera pues nuestro fiel hijo va a venir a buscarnos.  Pero lo que consigue un “capi” veloz lo compensa el servicio de entrega de equipajes de Barajas. Sobre todo si el tuyo sale de los últimos.  

Y ahora a arreglar los ciclos circadianos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.