Tengo un amigo que estuvo aquí hace poco tiempo y me dijo que si hacía falta que no desayunase pero que a las 6 estuviese ya en Petra. A las 6 de la mañana. Porque abren de seis a seis. Pero, aunque hemos madrugado, no hemos perdonado el desayuno y menos mal porque no sé como habríamos acabado sin él, que hoy ha sido nutritivo y sencillo. Y comprobamos que a diferencia de ayer hay más huéspedes y casi todos mayores. Porque es algo que hemos verificado: aquí viene gente muy mayor aunque quizás sea por la época del año.
Vamos a comprar la entrada y no ha sido una sorpresa porque lo fue ayer: mi guía que está editada en mayo del 2009 dice que los precios son de 21, 26 y 31 JD para los pases de uno, dos y tres días respectivamente. Pues esto ha cambiado –y más que cambiará- desde el 1 de enero de este año. Porque ahora se han inventado un añadido que se llama ‘service ticket’ de 12 JD. ¿Y qué es eso? Pues nadie lo sabe. Pero es una cantidad fija para cualquier billete; así el de un día pasa de 21 a 33, el de dos de 26 a 38 y el de tres, el nuestro, de 31 a 43. Incluso pueden alardear de no subir los precios, porque los desglosan y el precio del billete es igual que antes. Pero aún hemos tenido suerte porque a partir del 1 de noviembre el ‘service ticket’ será de 29 JD.
Todo lo anterior solo vale para los que dormimos aquí o vienen en un crucero –no sé como lo demuestran- porque si eres ‘viajero de paso’ te pondrán el billete a 40 JD hasta le 28 de febrero, en 60 del 1 de marzo al 31 de octubre y en 90 a partir del 1 de noviembre. Y si el euro baja un poquito eso serán 100€. Por un día de visita en Petra.
¿Y cuanto pagan los jordanos? Pues 1 JD. Y los de Wadi Musa gratis. Así que siguiendo mi pensamiento moral de la reciprocidad, del cual siempre reclamo sus excelencias en todos los viajes, pediría a las autoridades turísticas europeas y españolas en particular, que a los jordanos los crujan, especialmente si vienen a ver El Prado, El Louvre o el Kunsthistorisches Museum. En el caso de los museos vaticanos más todavía, por algo que explicaré más adelante.
Nos encontramos en la entrada con un colombiano con el que platico un rato. Vive en Ammán y me ha dado unas razones bastante tontas de porqué vive allí, así que a lo peor era un sicario o alguien que huía. Pero para huir iba muy mal pertrechado pues le acompañaba una mujer joven –él no lo era- con tres niños muy pequeños. Bueno los tres niños iban solo con ella, que parecía una refugiada andando por Petra: uno de cada mano y el más pequeño, de 9 meses, atado con un pañuelo a la espalda.
¿Qué os voy a decir de Petra que no sepáis? Lo habéis visto en persona o en mil reportajes de la tele o tenéis algún ser querido que os ha traído alguna botellita de arena de colores. Y si no seguro que has visto la entrada a través el desfiladero de Indiana Jones.
Y, como me advirtió mi amigo, hay mucha gente. Mucha. Pero si tienes tiempo, que es nuestro caso –hemos comprado un billete para tres días-, entonces solo tienes que esperar a que pasen. Porque lo que tiene sin duda esta ciudad es una fotogenia increíble. Nosotros desde la entrada hasta llegar hasta llegar al Tesoro hemos tardado tres horas. Que nos pasaban hasta los paralíticos. Porque había gente muy mayor y algunos en muy malas condiciones. Y con claro sobrepeso. Pues nos pasaban.
Me ha sorprendido encontrar un par de senderos que la guía recomendaba pero que estaba prohibido pasar por ellos. Uno de ellos decía que sólo si ibas acompañado con un guía.
A propósito de los servicios de guías. En el papel en el que te informan de las tarifas actuales y futuras de los precios de los billetes de entrada también daban las de los guías. Así un recorrido de 4 horas y 4 kilómetros con guía te cuesta 50 JD. Y eso que es de grado ‘fácil’ y por el ‘centro’, que imagino que si quieres un recorrido de 8 horas y más complicado pues igual te piden 100 JD. O más.
Por supuesto al llegar al Tesoro, que es la imagen típica de Petra nos hemos encontrado con bastante gente, pero no agobiaba. Lo que sí hemos llegado ateridos porque, claro, hemos pasado tres horas en el desfiladero, el famoso ‘Siq’. Después del Tesoro y antes de llegar al teatro hemos cogido un desvío al ‘lugar alto del sacrificio’, que así lo llama un folleto en castellano. Y allí hemos estado casi solos. Además ha desaparecido la gente mayor: los pocos que había eran de 40 para abajo. Las vistas desde el ‘lugar alto’ son una maravilla. Entiendo que quizás si vienes solo un día a Petra –te recuerdo que vete preparando a pagar casi 100€- no te dé tiempo para subir aquí pero te aseguro que te pierdes algo precioso.
Puedes bajar por donde has subido o por otro camino y aquí nos hemos quedado solos: ¿te imaginas estar en Petra tú solo? Y además hemos visto lo que llaman el ’triclinio del jardín’ o también el ‘complejo del templo del jardín’. Y a la puesta del sol. Una maravilla. Lo mismo que lo último que hemos podido ver: la tumba del Renacimiento. Ha sido una buena recompensa por la caminata. Pero cuando dices ‘puesta de sol’ también dices que se va a hacer de noche y así hemos tenido que apresurar el paso para llegar al teatro ya dentro del recorrido habitual y a estas horas ya totalmente desierto. Hemos llegado a la plaza del Tesoro cuando ya empezaba a anochecer y los últimos rezagados iban camino de la salida. Ha habido un buen rato que hemos tenido la plaza para nosotros solos.
En total han sido 10 horas en Petra y solo hemos visto una parte muy pequeña. Pero es que vamos muy, muy despacio, excepto en la parte final del regreso.
Mañana repetiremos el paseo.
Nota aclaratoria. ‘Triclinium’ es una palabra que encontramos con frecuencia en Petra.
El DRAE lo define así:
triclinio.
1. m. Cada uno de los lechos, capaces por lo común para tres personas, en que los antiguos griegos y romanos se reclinaban para comer.
2. m. Comedor de los antiguos griegos y romanos.
Obviamente aquí se refiere a la segunda acepción. Parece que se celebraban banquetes para conmemorar los aniversarios de la muerte de la gente allí enterrada.
18/03/2010 a las 23:45
¿Te hemos hecho algo los mayores con sobrepeso para que nos impidas viajar?
19/03/2010 a las 19:18
Carmen, las personas mayores y con sobrepeso -y obviamente no me estoy refiriendo a ti- que he visto en Petra merecían toda mi admiración porque en lugar de quedarse en una pastelería de esas de dulces jordanos pringosos se iban a visitar las ruinas sin tener en cuenta sus dificultades.